EL BASTARDO Y LA EMPERATRIZ

TEODORA, EMPERATRIZ DE BIZANCIO


Título Original: The Bearkeeper´s Daughter


Autor: Gillian Bradshaw


Año de Publicación: 1987


País: Estados Unidos


Marco Temporal: 542-548


Marco Espacial: Bizancio


Juan llega de provincias a la capital del Imperio, Constantinopla. Llega casi sin recursos pero con una idea en mente, entrar en la corte y averiguar quien es en realidad. Juan debe hablar con la emperatriz Teodora para confirmar si lo que su padre le dijo sobre su nacimiento era cierto.

Gillian Bradshaw continua en esta novela su trilogía de novelas centradas en el Imperio Romano Oriental, o lo que hoy conocemos como Imperio Bizantino (¡cuidado que ya me pusieron verde en otro artículo por llamarlo así!). Su ciclo narrativo oriental no es propiamente una trilogía al uso, entre novela y novela pasan bastantes años, los protagonistas ni son los mismos ni tienen nada que ver, pero la historia que cuenta sirve para ir retratando la evolución histórica de la zona. Los protagonistas de sus novelas no son grandes figuras, pero sí se codean con ellas o participan en los acontecimientos de su época. En la primera novela "El faro de Alejandría" (ver Doctora en la Tracia) es una joven médico la que nos introduce en pleno siglo IV. En esta segunda y a pesar del título es un joven cortesano, Juan, quien nos paseará por el siglo VI en la corte del poderoso Justiniano I (r. 527-565).

Teodora. Mosaico. s. VI. San Vital de Ravena.
La hábil escritora anglosajona coge un pasaje de la "Historia Secreta" de Procopio en la cual el historiador y cuentista habla de un hijo ilegitimo de la emperatriz Teodora, y monta toda una ficción histórica para chuparse los dedos. Pero que quede claro para el lector desprevenido que "Teodora, emperatriz de Bizancio" no es una novela biográfica de la emperatriz, y que aunque acabemos por saber muchas cosas sobre ella, el protagonista es su supuesto hijo ilegítimo, Juan. Ni siquiera comienza la narración por los primeros años de la soberana, sino que su hijo llega ya crecidito a la corte, después de la peste del 542 que asoló el Imperio y que a punto estuvo de terminar con la vida del emperador.

La corte de Justiniano y su esposa Teodora ha supuesto una auténtica fuente de inspiración para los escritores de novela histórica y ha dado grandes novelas históricas de los auténticos maestros del género (como veremos en futuras entregas). Gillian Bradshaw no decepciona. Su novela puede ni ser la más exhaustiva ni la más completa sobre Teodora o Justiniano, pero sus personajes están vivos, respiran, y los ambientes por los que se mueven casi se pueden tocar. A pesar de que ésta quizás sea la menos intensa de las tres novelas, su lectura contribuye al mosaico que la escritora monta con sus otras dos obras. "Teodora, emperatriz de Bizancio" se puede leer independientemente de los otras dos, pero por ser la más floja debe quedar arropada entre la que la precede y la que la continúa. ¿Quiere esto decir que la novela protagonizada por este hijo espurio de la emperatriz es mala? En absoluto, pero lo conocido del tema, lo circunscrito que está a unos pocos años, y la falsas expectativas creadas con el erróneo título, pueden desanimar a alguno. Craso error. A la Bradshaw hay que darle una oportunidad siempre.  

EL ASCENSO DE FILIPO

EL MACEDONIO


Título Original: The Macedonian


Autor: Nicholas Guild


Año de Publicación: 1993


País: Estados Unidos


Marco Temporal: 382-359 a.C.


Marco Espacial: Grecia


382 a.C. Pella, la capital de Macedonia. En el Palacio del rey Amintas III se celebra un banquete. Mientras en los aposentos la primera consorte del rey se esfuerza por traer al mundo a su cuarto hijo. El rey sólo interrumpe los festejos para ir a ver al recién nacido y darle un nombre. El parto ha sido difícil y el niño ha estado a punto de morir. Amintas decide llamarle Filipo (amigo de los caballos) ya que tiene pocas posibilidades de ser rey y tal vez pueda destacar como comandante de caballería.

Filipo II. Copia romana s. I. Museos Vaticanos.
La novela de Nicholas Guild sigue la vida de Filipo, quien llegaría a ser rey de Macedonia en el año 359 a.C. y hasta su muerte. Sin embargo la obra se centra en los primeros años del futuro rey, su infancia, su adolescencia, y finalmente su llegada al trono, terminando la narración con la boda del rey con la princesa iliria Audata en el 359 a.C. El monarca es presentado por el escritor norteamericano como un verdadero héroe de indómito carácter y férrea voluntad que parece encaminarse desde el principio a un futuro brillante  a pesar de tener todo en contra. El libro cuenta el reinado de los hermanos de Filipo, Alejandro II (370-368 a.C.) y Perdicas III (365-359 a.C.), la estancia de Filipo con los ilirios y en Tebas, la conspiración que terminó con Alejandro II, la regencia de Tolomeo, la relación del protagonista con el tebano Epaminondas, etc. Ciertos episodios como la derrota de las tropas de Perdicas ante el rey ilirio Bardalis I y la consiguiente muerte del monarca macedonio son escasamente detalladas para centrarse en el protagonista principal que focaliza toda la narración.

El personaje de Filipo II de Macedonia, verdadero creador del ascenso imparable de su país y quien sentó las bases de lo que después sería el imperio fundado por su hijo, merecía una buena novela histórica y Guild se la da. El americano es un experto en crear "best sellers" y sus novelas acumulan legiones de seguidores. También es cierto que este autor no admite medias tintas, o se le adora o se le odia. Sus defensores alegan las múltiples virtudes de sus novelas, lo bien documentadas que están, lo fáciles que son de leer, lo ágil de la narración, etc. Sus detractores alegan que es un plagiario (la escena de la doma del caballo prácticamente se la calca de "Fuego en el paraíso" de Mary Renault), que resuelve las situaciones demasiado deprisa, que no profundiza. En fin que nunca llueve a gusto de todos.

Yo he de reconocer que a pesar de todos sus defectos siento especial debilidad por las novelas de este autor. Me parecen entretenidas, relativamente bien documentadas, y con un estilo de escritura que las hace fácil de digerir. De acuerdo no son obras maestras de la literatura, seguramente nunca ganará un nobel, pero a mí me entretiene. ¿Que plagia otras obras? Posiblemente, pero al menos tiene la habilidad de hacerlo bien, de darles nuevos enfoques, de hacerlas más accesibles a todos los públicos, y en general explorar temas y caminos no tratados por otros autores. Por todo ello "El macedonio" se debe leer, lo que cuenta sobre el rey se ciñe bastante a los datos que conocemos sobre su vida, y lo que no se conoce lo rellena con bastante habilidad haciéndolo creíble. El gran defecto de la novela es que queda claramente inconclusa dejando al lector a la espera de una segunda parte que nunca llegó.  A cambio devuelve a un personaje injustamente eclipsado por la gloria de su hijo un lugar protagónico. "El macedonio" es de lectura obligada para los amantes de la novela histórica, y aunque no llegue a las cimas alcanzadas por la bilogía asiria del mismo autor (ver "Aventuras en Asiria" y "El regreso del asirio") es una obra grata de leer y que no defraudará a la mayoría de los aficionados.

ANTIGUOS SABUESOS

DETECTIVES FICTICIOS DE LA ANTIGÜEDAD

Después de darle el repaso a los más conocidos rivales de Sherlock Holmes del Medievo y la Edad Contemporánea llega el turno de los detectives literarios cuyas hazañas se desarrollan en la Edad Antigua. Sin más dilación demos paso a los más famosos sabuesos de la Antigüedad.

Juez Amerotke. El juez Amerotke realiza sus investigaciones entre el final de reinado del faraón Tutmosis II (r.1492-1479 a.C.) y los primeros años de Hatshepsut. Siete novelas integran las aventuras del juez investigador en el Egipto faraónico, aunque sólo 4 han sido publicadas al español. El primer caso se relata en "La máscara de Ra"(1998) y mientras el juez desentraña el crimen de rigor, el lector le acompaña en su deambular por el siglo XV a.C. en las ciudades del Egipto milenario. De nuevo es el prolífico escritor inglés Paul C. Doherty quien nos trae estas novelas de misterio e historia.
Mahu, el mandril del sur. El noble Mahu cuenta sus memorias desde la ancianidad como en el reinado del faraón Akenaton (r.1353-1336 a.C.) llegará a ser su jefe de policía, pero antes relatará su infancia y los importantes personajes que se fueron cruzando en su vida. En una trilogía comenzada con "Espíritu diabólico"(2003) las novelas desmenuzarán las intrigas de la corte en plena revolución amarniana en el Egipto de la dinastía XVIII. De nuevo Doherty utiliza la excusa de la novela de misterio para sumergirse en un período histórico y desmenuzarlo de forma rápida y entretenida.
Meren. Lord Meren es consejero del faraón Tutankamón (r.1336-1327 a.C.) y también su investigador, el hombre que desentraña crímenes y desmonta conspiraciones. "Asesinato en la plaza de Anubis"(1994) fue la primera de sus 6 aventuras. La escritora estadounidense Lynda S. Robinson que comenzó con novelas románticas, descubrió un filón en el antiguo Egipto, y una de sus primeras novelas allí tuvo tanto éxito que decidió seguir con una serie dedicada a contar misterios y crímenes en este contexto.
Pazair y Neferet. La pareja formada por un incorruptible juez, Pazair, y una bella e inteligente médico, Neferet, unirán sus fuerzas para resolver unos crímenes que ocultan una conspiración contra el mismo faraón Ramses II (1279-1213 a.C.). La trilogía "El juez de Egipto" es con casi toda seguridad la obra más popular del francés Chirstian Jacq, y eso es decir mucho porque el autor se ha prodigado mucho en novelas sobre el antiguo Egipto, pero ninguna encajó tan bien en el público como los tres libros que narraron las oscuras maquinaciones a que se tienen que enfrentar la pareja de protagonistas en: "La pirámide asesinada"(1993), "La ley del desierto"(1993) y "La justicia del visir"(1994). 
Telamón. El médico de Alejandro Magno (r. 336-323 a.C.) que acompaña a éste en sus campañas es también el investigador que resuelve asesinatos para el conquistador. Con "Alejandro Magno en la casa de la Muerte"(1997) comienza una trilogía de novelas de historia y misterio en la que las investigaciones son lo de menos, y el contexto que rodea al conquistador macedonio es lo que prima. De nuevo Doherty se saca de la manga un nuevo detective histórico que le sirve otra vez para explorar nueva época.
Apolófanes. En la Atenas luchando por deshacerse del dominio macedonio tras la muerte de Alejandro Magno (323 a. C.) el astuto mercader Apolófanes se ve envuelto en unos misteriosos asesinatos que desenmarañará con la ayuda de su esclavo tebano y la hetaira Filoxena. "Muerte en la Acrópolis"(2015) es la primera de una serie de novelas del italiano Andrea Maggi que tendrán de protagonista al comerciante detective y sus amigos. Aunque de momento sólo se han publicado dos, el éxito de las mismas augura una larga vida al nuevo detective griego.
Alexandro. Alexandro Agathos es un joven que en el año 270 a.C. regresa a su ciudad de nacimiento, Alejandría. El Egipto de Ptolomeo II (284-286) será el lugar por el cual se moverá este joven deseoso de esclarecer el misterioso asesinato de sus familiares. En dos novelas "El secreto del faraón" (1996) y "El enigma de la egipcia"(1997) conoceremos los orígenes del muchacho investigador y asistiremos a sus avances como detective al servicio de Polomeo II. La escritora francesa Violaine Vanoyeke cosechó un cierto éxito en su país a costa de libros de divulgación, novela romántica y novela histórica a pesar de las frecuentes críticas y demandas acusándola de plagiadora, aunque jamás ha sido procesada. A los aficionados a la historia nos ha dejado este detective ptolomeico del que ha publicado algún libro más en Francia.   
Decio Cecilio Metelo. Decio Cecilio Metelo el Joven es un joven senador que resuelve crímenes en los últimos años de la República romana. Desde el año 70 a.C  hasta el 45 a.C las 13 aventuras publicadas en una serie subtitulada "SPQR" nos pasean por una República decadente que vive sus últimos momentos. "El misterio del amuleto"(1990) es la primera aventura de Metelo publicada en España y salida del ingenio del norteamericano John Maddox Roberts.
Gordiano el Sabueso. Gordiano es un astuto investigador que se mueve por las calles de la Roma republicana del siglo I a.C. con absoluta soltura. Su primer caso relatado en "Sangre romana"(1991) le lleva a ponerse al servicio nada menos que de Cicerón. La popularidad entre los lectores del nuevo investigador llevó a su creador, el estadounidense Steven Saylor, a crear todo una serie de novelas bajo el subtítulo "Roma sub Rosa" en la que se cuentan todas las investigaciones del sabueso, e incluso algunas aventuras en su juventud a modo de precuelas del primer caso oficial. Unas 15 novelas y relatos cortos conforman el fresco histórico detectivesco que abarcan desde el año 92 a.C hasta el 46 a.C. coincidiendo el último relato con el triunfo de Julio César.
Diomedes. El joven ateniense Diomedes acude a Roma a hacerse cargo de la herencia de su tío, y termina por encargarse del negocio de éste, la investigación privada. Entre sus primeros clientes se encuentra el propio Julio César que requiere sus servicios para que investigue un atentado contra Cleopatra. El español Joaquin Borrell cuenta en tres novelas llenas de su habitual ironía las aventuras de este detective del siglo I a.C. "La esclava de azul"(1989), "La lagrima de Atenea" (1993) y "La daga de zafiro", salida esta última novela directamente vía electrónica, completan hasta ahora las andanzas de Diomedes.
Tito Flaminio. El patricio que ejerce de abogado en Roma se ve golpeado  por la tragedia y forzado a investigar un crimen, y desde ese momento las investigaciones de Tito le llevaran a resolver crímenes en Roma, Atenas, o la Galia desde el año 59 a.C.  hasta la Roma del 54 a.C. donde Julio César es ya la figura del momento. A lo largo de cinco novelas el francés Jean François Nahmias nos entretiene con las aventuras de este abogado detective que comienza su andadura en "La fuente de las vestales"(2003).
Estefanos. El joven Manio regresa a Roma para continuar su carrera militar pero se convierte en el principal sospechoso del asesinato de su padre, sólo el apoyo de Claudia y las sagaces deducciones del filósofo Estefanos el Griego le permitirán salir adelante. En "Continúan los crímenes en Roma"(2004) y su continuación "Roma no paga a traidores"(2005) se siguen las aventuras de una pareja de jóvenes en la Roma de Tiberio (r. 14-37). El escritor Emilio Calderón utiliza las novelas de intriga y misterio, protagonizadas por los dos jóvenes y el filosofo que les ayuda, para repasar los usos y costumbres en la antigua Roma, sus leyes, vida cotidiana, etc; sus novelas clasificadas de literatura juvenil son utilizadas como recurso didáctico en algunos centros de enseñanza españoles.
Marco Corvino. Marco es uno de esos jóvenes patricios dedicados a la buena vida, aunque en ocasiones hasta resuelve crímenes. Es el típico "hijo de papá" aunque en la antigua Roma, y con un buen fondo a pesar de sus borracheras y majaderías varias. En pleno reinado de Tiberio (r. 14-37) este muchacho va madurando a la vez que resuelve asesinatos. Salido de la pluma del escocés David Wishart comenzó su andadura en la novela "Las cenizas de Ovidio"(1996) y ya lleva 18 aventuras, aunque no todas están publicadas en español.
Didio Falco. Marco Didio Falco es una informante, algo así como un detective privado, en la Roma de Vespasiano (69-79). Su primera aventura, "La plata de Britania"(1989) nos presenta a un detective enormemente popular entre los lectores que ya lleva 20 aventuras en compañía de su inseparable y paciente pareja, la patricia Helena Justina. Sus casos comienza en el año 70 y de momento han llegado hasta el 77. La inglesa Lindsey Davis nos ha hecho recorrer todo el Imperio romano de la mano de su protagonista a la vez que analizaba todo tipo de temas y situaciones, desde las finanzas, el teatro, las leyes, o cualquier otro punto de la compleja sociedad romana, a la vez que viajábamos por toda la geografía conocida con el fino humor que caracterizan esta larga saga.
Flavia Albia. La hija adoptiva de Marco Didio Falco hereda el negocio paterno, es decir la investigación privada. Los tiempos han cambiado y la dura Flavia tiene que resolver crímenes en los turbulentos años del emperador Domiciano. El primer caso de la heredera de Falco es en "Los idus de abril (2013) ambientada en la Roma del año 89, y hasta ahora 6 novelas conforman el relato de sus investigaciones. Después de tomarse un descanso en su exitosa serie del detective Marco Didio Falco su creadora, Lindsey Davis, decidió en una hábil jugada darle un sucesor, o mejor una sucesora, y así contentar al público femenino. La nueva detective lleva camino de repetir los triunfos  y dividendos que su padre dio a la autora británica.
Elio Espartiano. Elio Espartiano es soldado e historiador en el año 304 durante el reinado del emperador  Diocleciano. Su inteligencia y perspicacia serán puestas al servicio del imperio para desentrañar crímenes y descubrir conspiraciones. "Conspiratio: El caso del ladrón de agua"(2006) es la carta de presentación del investigador que hasta ahora lleva cuatro aventuras escritas por la italiana, nacionalizada estadounidense, María Vervena Volpi, quien bajo el seudónimo Ben Pastor, se ha hecho con un hueco en el panorama de la novela de intriga histórica.
Claudia. La inteligente Claudia de humilde origen termina sirviendo al emperador Constantino (r. 306-337) y a su madre Helena para actuar como espía y resolver al mismo tiempo los crímenes que asolan la ciudad de Roma en el 313. Con "Asesinato Imperial"(2002) comienza la primera de las cuatro aventuras dedicadas a la espía detective. El incansable Paul Doherty vuelve a las andadas y trae a la vida nueva detective, y es que el prolífico escritor hace novelas de intriga histórica como churros, aunque al final tras leer unas cuantas el lector comienza a descubrir las sospechosas similitudes entre unas y otras, vamos que se repite más que el ajo. 
Escritores de Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, España, nos han llevado de la mano de sus variopintos personajes, patricios, abogados, jueces, médicos, espías, informantes, desde el antiguo Egipto a los mármoles de la vieja Grecia sin olvidar la poderosa Roma para hacernos disfrutar de las novelas tan de moda de intriga o misterio históricas en donde personajes históricos y ficticios se dan la mano para entretener, enseñar, y a veces ejercitar nuestro ingenio. Seguro que no están todos, pero de momento la selección es suficiente para quienes curiosos quieran explorar el mundo antiguo desentrañando misterios. 

UN GIGANTE EN EL TRONO IMPERIAL

Maximino el Tracio. M. Capitolino. Roma
MAXIMINO EL TRACIO

Maximino nació hacia el 173 en Tracia, una región de los Balcanes que abarcaba parte de Grecia, Bulgaria y la Turquía europea. Era hijo de un campesino godo y su esposa de origen alano. Es decir que nuestro personaje era lo que los romanos denominaban bárbaro por los cuatro costados. Gracias al edicto de Caracalla, Maximino fue considerado ciudadano romano, aunque en la realidad y a pesar de que el edicto consideraba romanos a los nacidos libres en el territorio imperial, estos romanos de nuevo cuño eran considerados ciudadanos de segunda.   

Septimio Severo. M.  Antiguo. Berlín
Siendo hijo de campesino, bárbaro, y de una región algo alejada del centro de poder, a Máximo no le quedaban muchas salidas, y optó por la lógica, siendo como era un muchacho de excepcional estatura y fortaleza física, el ejército. Nuestro tracio comenzó como pastor en su tierra, cabecilla de los jóvenes y defensor de su aldea contra las rapiñas y ataques de ladrones, algo lógico ya que el buen mozo llegó a alcanzar los 2,59 metros de altura, de ahí que lo ficharan para las filas del ejercito imperial. Al ser de origen bárbaro, Maximino entró en la caballería del emperador Septimio Severo (r.193-211).

Cuando al emperador le nació un hijo, Geta, decidió realizar unos juegos para celebrarlo. Eras unos juegos militares en los cuales los soldados competían entre sí para conseguir recompensas y premios otorgados por el imperial padre. Maximino, que por entonces era poco más que un chaval, ya que Geta nació en 189, decidió hacerse notar. Pidió permiso al emperador en su mal latín para luchar con lo más bajo del ejército. A Septimio Severo le hizo gracia aquel gigantón que apenas sabía hablar la lengua del imperio, y le hizo luchar con los vivanderos, aquellos que seguían al ejercito comerciando con provisiones. Se le puso a pelear contra los más fuertes y en un sólo combate acabó con 16 oponentes. Así fue como el bravo pastor terminó como soldado imperial. Pero días después el mismo emperador lo vio provocando un alboroto en el campamento, y ordenó al tribuno que le impusiera una fuerte disciplina. El muchacho al reconocer al emperador se acercó a su caballo, y el emperador le ordenó que le siguiera. Por muchas vueltas y carreras que daba el emperador y su montura el joven tracio seguía corriendo a su lado. Sorprendido Septimio Severo de la resistencia del tozudo tracio decidió ponerlo a prueba, y le retó a luchar contra los más fuertes soldados. De manera que después de correr siguiendo al emperador y a su caballo, Maximino se tuvo que enfrentar en un sólo combate con 7 de los más duros legionarios, a los que derrotó ante el cada vez más sorprendido emperador. Desde ese momento Severo convirtió a Maximino en uno de sus guardias personales.

Caracalla.
La popularidad de Maximino fue en aumento y su carrera comenzó a prosperar bajo la protección del emperador. Las hazañas que se contaban del gigantón eran cada vez más exageradas. Hoy no sabemos si todo lo que se contó de Maximino era cierto o no, pero con que sólo lo fuera la mitad era más que suficiente. Se decía que se bebió en un día un ánfora capitolina de vino el solito, algo que no nos dice nada, si no fuera porque estos recipientes contenían unos 26 litros. Como no sólo de vino vive el hombre el animalote del tracio se comía 40 libras de carne e incluso 60. Además se contaba que recogía su propio sudor en cálices pequeños, reuniendo litro y medio del oloroso líquido.

A la muerte de Septimio Severo ascendió al trono imperial su hijo Caracalla (r. 211-217) y Maximino continuó a su servicio ascendiendo en el escalafón militar. Sin embargo después de la muerte de éste y la subida al trono del usurpador Macrino (r. 217-218), Maximino se retiró del ejército, compró una granja en su pueblo de la Tracia, y se dedicó a la vida rústica. La llegada al poder de Heliogábalo (r.218-222) le hizo replantearse volver a su vieja profesión, pero cuando se presentó ante el emperador para ponerse a sus ordenes, éste al ver al ya maduro y famoso gigantón se permitió chancearse de él: "Tú que a veces agotaste a 16, 20, e incluso 30 soldados; ¿puedes hacerlo 30 veces con una mujer?". La bromita no sentó muy bien a nuestro hombre que optó por volver a sus tranquilas tierras a fomentar el buen entendimiento con sus vecinos en espera de una mejor ocasión. Esta ocasión llegó cuando subió al trono imperial Alejandro Severo (r. 222-235). Al presentarse ante el nuevo emperador éste reconoció sus méritos, le concedió honores, y algo que Maximino ambicionada desde hacia tiempo, el tribunado de un legión, la Legión IV.

Heliogabalo. Museos Capitolinos. Roma
La nueva legión a las órdenes de Maximino era una legión de reclutas. La función del tracio era prepararlos y entrenarlos para convertirlos según palabras del propio emperador en "muchos Maximinos". La verdad es que el militar se dedicó en cuerpo y alma a preparar a los bisoños soldados, a los que sometía a un duro régimen de entrenamiento, les hacia correr cada cinco días, les hacía enfrentarse en combates simulados entre sí, y revisaba su armamento y equipo personalmente. Pero es que además predicaba con el ejemplo y se enfrentaba a sus soldados en combate  de 5 en 5, de 6 en 6, e incluso de 15 en 15. Además se ganaba el respeto de sus subordinados con verdaderas proezas de fortaleza física, lógico en un tipo que decían que usaba en su pulgar como anillo brazaletes de mujer. Con frecuencia los soldados veían a su jefe arrastrar un carro con las manos, mover el sólo una carreta, triturar piedras con las manos, o abatir árboles a puñetazos, una auténtica "mala bestia". Se llegó a contar que en un arrebato de ira con un caballo, que imaginamos que se negó a trasportar a semejante peso pesado, le atizó un puñetazo que le rompió los dientes, y luego terminó la faena rompiéndole las patas de una patada.

La popularidad de Maximino subía como la espuma en un ejército de jóvenes admirados por las "hazañas" de su jefe, mientras el aprecio por el joven emperador caía estrepitosamente. En una época tan convulsa como el siglo III las consecuencias no se hicieron esperar. Estando en la Galia una sublevación del ejército terminó con la vida de Alejandro y proclamó como emperador al bárbaro Maximino.

Alejandro Severo.
Por primera vez llegaba al trono imperial un bárbaro, que no había sido senador y sin que mediara ningún decreto senatorial. Maximino como emperador reinó desde el 235 al 238, y asoció a su hijo Maximino el joven al trono en calidad de César. Continuó las campañas iniciadas por su antecesor en Germania, y eliminó a todos los consejeros y partidarios de Alejandro. Sus rudas maneras militares y su humilde origen desagradaban  a algunos que llegaron a conspirar contra él. Maximino acabó con varias conjuras y emprendió crueles represalias. También emprendió persecución contra los cristianos que habían gozado de cierta tranquilidad durante el reinado del anterior emperador.

En la campaña en Germania era el primero en arrojarse el combate y eso estuvo a punto de costarle la vida, ya que el enemigo se había refugiado tras un pantano y los soldados romanos no se atrevían a perseguirlos. El propio emperador se lanzó al pantano con su caballo, y allí quedó preso al llegar el agua por encima del vientre del animal. Entonces el enemigo se arrojó sobre él, y sólo la intervención de sus soldados que acudieron en su auxilio abochornados por el ejemplo de Maximino consiguieron darle la vuelta al combate. El emperador sobrevivió pero el pantano se llenó de cadáveres de ambos bandos.

Denario de Maximino el Tracio.
Mientras Maximino se dirigía a enfrentarse a los sarmatas, en Africa se producía un levantamiento que terminó con la proclamación de nuevos emperadores, padre e hijo, y luego nieto, los Gordianos. El Senado que siempre había despreciado a Maximino aprovechó para ponerse del lado de los nuevos emperadores declarando a Maximiniano enemigo del Estado, y ofreciendo una recompensa a quien lo matara.

Cuando la noticia de la revuelta y de la traición del Senado llegó a Maximiano éste estalló en tal cólera que a punto estuvo de arrancarle los ojos a su hijo si no llegan a separarlos. Rompió sus ropas, azotó a los esclavos, comenzó a golpearse, y a blandir la espada contra todos, y costó tranquilizar al peligroso gigante. Muertos los dos mayores Gordianos, sólo quedaba el pequeño Gordiano III por lo que el Senado nombró dos emperadores, Balbino y Pupieno para que se enfrentaran a un Maximino que volvía hacia Italia preso de furia asesina. Sin embargo la campaña en Italia en lugar de ser un paseo se convirtió en un verdadero infierno, las ciudades le cerraban las puertas negándole la entrada, o eran abandonadas vacías, de manera que el ejército de Maximiano veía frenado su avance en inútiles sitios, mientras sufrían estrecheces al no encontrar víveres. El furioso emperador cada vez perdía la paciencia con más frecuencia, y hacia a todos objeto de su furia. Ante la ciudad de Aquileya las cosas llegaron al límite, los ciudadanos arrojaron azufre y fuego sobre las tropas del emperador, muchos ardieron, quedaron ciegos, y  hasta las armas de sitio se incendiaron. El sitio de Aquileya fue un auténtico desastre, los hombres desmoralizados, heridos y hambrientos empezaron a murmurar y a quejarse de su hasta no hacía mucho adorado jefe. Entonces Maximino cometió su último gran error, convencido de que si los cosas marchaban mal era por culpa de la desidia de sus oficiales, ejecutó a varios de ellos.

Asesinato de Maximino.
Es el mes de abril del año 238, el Senado de Roma había dado orden de negar suministros al ejército de Maximino. Estos estancados en Aquileya, heridos y hambrientos decidieron tomar el camino más fácil, eliminar al jefe. Aprovechando un descanso en el sitio, mientras el emperador y su hijo estaban en su tienda al mediodía, los descontentos soldados arrancaron los retratos del emperador, y se dirigieron a la tienda. Maximino alertado por el alboroto iba a salir con su hijo y heredero para calmar a los díscolos, pero ya no le dio tiempo a dirigirles unas palabras, los amotinados se arrojaron sobre ellos y los decapitaron con sus espadas. Acto seguido fueron eliminados todos los afectos al emperador, los cuerpos de los dos Maximinos, el padre y el hijo, fueron sometidos a todo tipo de vejaciones, y sus cabezas enviadas a Roma al Senado para que perdonara a las tropas que habían seguido al hasta entonces emperador tracio. Se contaba que nadie se había atrevido a dar el primer golpe contra el gigante Maximino, pero que cuando arrojaron a sus pies el cadáver de su hijo, éste arrojó la espada y se arrodilló para abrazarlo, ese fue el momento que eligieron los asesinos para acuchillarlo terminando así con la vida del más grande gobernante que ha tenido la historia, nos referimos por supuesto a su tamaño.

LA CRISTIANA Y EL TRIBUNO

QUO VADIS?

Título Original: Quo vadis?

Año: 1985

Nº de Episodios: 6 (360 min.)

País: Italia, Francia, España, Alemania, Suiza

Dirección: Franco Rossi

Reparto: Klaus María Brandauer, Frederic Forrest, Cristina Raines, Barbara De Rossi, Francesco Quinn, Marie-Theres Relin, Philippe Leroy, Massimo Girotti, Max von Sydow, Angela Molina

Marco Temporal: 63-68

Marco Espacial: Imperio romano 

Es el año 63. El tribuno Marco Vinicio acaba de regresar a Roma después de un triunfante campaña en las fronteras del imperio. Nerón gobierna el imperio, pero tiene sus opositores. A casa de uno de éstos se dirige el joven Vinicio, el senador Aulo Placio, a quien debe entregarle un mensaje. En casa del senador conocerá a una joven que cambiará para siempre su vida, Ligia Calina.

La novela del escritor polaco, Henryk Sienkiewicz, ha sido adaptada en numerosas ocasiones al cine y la televisión. En 1985 el italiano Franco Rossi se atrevió a llevarla a la televisión en una miniserie de 6 episodios que se ofreció recortada en algunos países. En ella se contaba la conocida historia de los amores del joven tribuno romano y la bella cristiana, las locuras y excentricidades el emperador Nerón, la persecución de los primeros cristianos, las dudas de San Pedro. 

Rossi se aleja de las coloridas producciones cinematográficas americanas y aprovechando el formato televisivo ofrece unos caminos nuevos. La producción contó con la colaboración de varios países y numerosas estrellas internacionales. Se rodó en Yugoeslavia, Yemen del Sur y Roma durante 8 meses con la participación de 87 actores y 3500 extras. Todo un lujo en el que destaca por encima de todo el aspecto visual y la interpretación de Klaus María Brandauer en uno de los mejores Nerones que se han podido ver en la pequeña y gran pantalla. El director italiano le da a toda la serie un ambiente decadente, opresivo, sobre todo en la corte imperial, muy alejado del boato y colorido de versiones como la cinematográfica de 1951. La historia de amor o incluso el fondo religioso quedan eclipsados por el potente retrato de un imperio recién inaugurado pero que ya empieza a mostrar las sombras de sus gobernantes. 

GAMALIEL, EL NIÑO JUDÍO

LAS OLIVAS NEGRAS


Título Original: Les olives noires

Guionista: Joann Sfar

Dibujante: Enmanuelle Guibert

Año de Publicación: 2001-2003

País: Francia

Marco Temporal: s. I

Marco Espacial: Palestina





Gamaliel es un curioso niño judío que vive con su padre en el campo pastoreando en las cercanías de la gran ciudad de Jerusalén. Una noche su padre le advierte que al día siguiente iran a la ciudad a sacrificar un cordero en el templo. Junto al padre y el hijo una multitud entra en la ciudad santa vigilada por los soldados romanos.

Joann Sfar, guionista francés de origen judío, aprovecha esta intimista historia para mostrarnos las costumbres del pueblo semita. A través de los ojos de un niño, Gamaliel, entendemos la religión, asistimos a ceremonias, a enfrentamientos, a luchas, a pequeños detalles de la vida cotidiana en la  Palestina del siglo I en plena ocupación romana. Unos desertores romanos, un anciano medio loco, un fanático religioso, son los peculiares personajes que acompañan a la limpia mirada del pequeño Gamaliel. Profetas, esclavos, militares, gladiadores, conforman el fresco humano de una serie que de momento tiene tres números y ha quedado sin terminar.


El guión más que contar una historia lineal, deambula, explora, sigue al personaje del niño en su vagar, lo que permite al autor enseñarnos lo que quiere, hacerle entrar en contacto con ideas y tipos humanos diferentes. La formación filosófica de Sfar y su educación religiosa está presente en todo el cómic en una narración muy al gusto del francés más preocupado siempre por lo qué cuenta que por cómo contarlo. 

El propio planteamiento del guionista le lleva a buscar dibujantes más cercanos al cómic de humor que a  los realistas. Según sus propias palabras se trata de esforzarse por la narración y no malgastar energías en hacer dibujos bonitos. Así Guibert resuelve las viñetas con rapidez y unos cuantos trazos. El color casi brilla por su ausencia, y suele ser apagado, los acabados son sencillos, poco detallistas, porque se pretende que la fuerza de la historia esté en las palabras que el dibujo sólo se encarga de subrayar, fijaos si no en la escena en que el crío pregunta a su padre si le sacrificaría a petición del Señor, o el momento en que los desertores romanos descubren que si se quieren quedar en el campamento judío y vivir deberán ser circuncidados. 

En definitiva estamos ante un cómic alabado por la crítica, pero al que no debieron acompañarle las ventas porque desde el 2003 está pendiente su conclusión. A pesar de lo cual "Las olivas negras" es una propuesta diferente, original y fresca, que nos permite acercarnos a una de las grandes religiones del mundo al tiempo que disfrutamos de una historia llena de sentimientos, y un sutil humor. 

COROCOTTA AL ATAQUE

LOS CÁNTABROS


Título Original: Los cántabros

Año: 1980

Duración: 107 min.

País: España

Dirección: Paul Naschy (Jacinto Molina)

Reparto: Paul Naschy, Dan Barry, Veronica Miriel, Alfredo Mayo, Julia Saly, blanca Estrada, Andres Resino

Marco Temporal: 29 -26 a.C.

Marco Espacial: España

"Año 29 a.C. El emperador César Augusto, sobrino del mítico Julio César, despiadado vencedor de Marco Antonio, exterminador implacable de Bruto, Casio y Lépido, conduce con mano férrea las riendas que rigen los destinos de Roma. Sin embargo en la orgullosa Hispania un pueblo, rudo, noble y valiente se enfrenta en una batalla desigual y heroica al coloso romano, los cántabros, encabezados por su legendario jefe Corocotta, combaten sin pausa ni cuartel en una feroz guerra de guerrillas a los duros legionarios del César."

La película es un tardío intento de hacer cine de romanos en España con un director, guionista, y actor, experto en films de terror de bajo presupuesto. Paul Naschy, el alias de Jacinto Molina el más conocido hombre lobo del cine patrio, se mete aquí a contar la historia de la resistencia cántabra al invasor romano. Se elige a un líder local, Corocotta y sus luchas contra las tropas del emperador Augusto lideradas por Agripa para ofrecer una cinta de aventuras históricas.   

La escasez de medios, el agotamiento del genero, la elección de actores, entre otros muchos factores dieron como resultado una película deficiente en casi todos los aspectos. El cántabro salido del mundo de la halterofilia y la lucha grecorromana, Joaquín Gómez Sainz, bajo el seudónimo artístico de Dan Barry, pone más músculo que interpretación; el propio Jacinto Molina se pierde en un film que se sale de su registro, y tanto quiere abarcar que se le escapa todo. La película podía haber sido desde su modestia una cinta meritoria dedicada a la historia antigua española, pero en su lugar es una película de aventuras que parece haber sacado las ideas de los cómics de Astérix y Obélix, que da la impresión de haber sido realizada por cuatro amiguetes, y que como era de esperar se estampó en taquilla.

Par los nostálgicos, fans de Pauls Naschy, y amantes de todo lo que huela a Historia, "Los cántabros" es un film fallido pero de visionado grato. Para el resto se quedará en un torpe intento de emular las glorias y éxitos del cine italiano, que por los años 80 del pasado siglo ya estaba en franca decadencia. Abajo el enlace a la película completa en youtube aunque con una calidad de imágen bastante pésima.