EL ILUSTRADO Y LOS EXPEDIENTES X

EL MARQUÉS DE ANAON



Título Original: Le Marquis d'Anaon

Guionista: Fabien Vehlmann

Dibujante: Matthieu Bonhomme

Año de Publicación: 2002-2008

País: Francia

Marco Temporal: 1722-1731

Marco Espacial: Francia, Egipto




En la década de los años 20 del siglo XVIII llega a la isla de Brac en la Bretaña francesa Jean-Baptiste Poulain. Cuando desembarca y los lugareños se enteran de que va a trabajar como preceptor del hijo del Barón se apartan de él horrorizados. La llegada del enviado del noble para recoger al maestro no ayuda a mejorar las cosas.

Las cinco aventuras que componen el ciclo cuentan los desvelos de un joven que casi sin quererlo se convierte en un especialista en desentrañar misterios aparentemente sobrenaturales. Pronto en Francia corre la voz de que alguien a quien apodan "El Marques de Anaon" es capaz de enfrentarse a demonios, brujas, fantasmas, y demás seres sobrenaturales, y los extraños casos le salen al paso. Crímenes violentos suelen desencadenar las investigaciones de "el marqués" quien suele terminar por descubrir que los sucesos son obra de simples mortales que usan el terror y la superstición para ocultar sus maldades.

Aunque el contexto histórico sólo es una excusa para unas historietas de aventuras que oscilan entre el misterio y el terror, la caracterización de los personajes, de los ambientes de los pueblos franceses, es impresionante. La lucha de un ilustrado como es el protagonista por traer la luz de la razón frente a las tinieblas de la superstición es una perfecta metáfora de lo que representó en Europa la Ilustración. En "El Marqués de Anaon" no encontraremos personajes históricos, ni batallas épicas, ni siquiera intrigas palaciegas, sólo un hombre contra la superstición, los prejuicios y el oscurantismo, pero está tan bien contado que es una serie de cómics que no se pueden dejar escapar. La serie de Vehlmann y Bonhomme es al cómic lo que "El pacto de los lobos" o "Vidocq" lo son al cine francés.

Los guiones son auténticas historias de misterio al estilo de la aventura más siniestra de Sherlock Holmes, "El perro de los Baskerville", pero ambientadas en los rincones más apartados de la Francia del siglo XVIII, salvo la última que se desarrolla en Egipto. El solitario protagonista es un auténtico imán para los sicópatas camuflados que no dejan de cruzarse en su camino y a los que muchas veces su sola presencia termina por poner al descubierto. La narración es ágil y entretenida aunque se echa de menos una mayor contextualización histórica o al menos alguna referencia más precisa del tiempo en el que se mueve el protagonista. Sólo se hace una referencia al espacio temporal en el curioso prólogo del tercer tomo, donde ubica una de sus primeras aventuras en 1722 y afirma encontrarse en el año 1731. Basándose en leyendas tradicionales el guionista explora los temores de toda una sociedad.

El dibujo de Bonhomme es demasiado esquemático, a veces frío, algo que si bien es adecuado para otras narraciones aquí le hacen perder fuerza a los oscuros guiones. Otro dibujante incluso otros colores y juegos de luces y sombras más realistas hubieran creado auténticos cómics de impacto, de esos que en poco tiempo se convierten en series "de culto"; aún así Bonhomme sin brillar, cumple.  

ALDEANOS EN PIE DE GUERRA

BANG-RAJAN


Título Original: Bangrajan

Año: 2000

País: Tailandia

Duración: 95 min.

Dirección: Tanit Jitnukul

Reparto: Jaran Ngamdee, Winai Kraibutr, Theerayut Pratyabamrung, Bin Bunluerit, Bongkoj Khongmalai, Chumphorn Thepphithak.

Marco Temporal: 1765-1766

Marco Espacial: Tailandia


En 1765 el rey de Birmania decide atacar el vecino reino de Siam. Para la invasión del vecino país envía dos ejércitos, uno por el oeste y otro por el norte para tomar la capital. Pero el ejército del norte ve frenado su avance por la inesperada resistencia de los pobladores de una miserable aldea siamesa, Bang- Rajan. 

La película cuenta la épica resistencia de una aldea del antiguo reino de Siam al avance del ejercito birmano durante la Guera birmano-siamesa (1765-1767). A través de un grupo de personajes estereotipados: el sabio y anciano jefe, el valiente y bigotudo líder, el borracho pendenciero pero audaz guerrero, el abnegado matrimonio que espera su primer hijo, y por supuesto la joven pareja de enamorados, el director nos va a ir mostrando como estos aldeanos con pocos recursos pero mucho ingenio y valentía se prepararan para enfrentarse al enemigo invasor. Tras pequeñas escaramuzas e interludios en los que el espectador asiste a las ilusiones, deseos, o resignación ante lo que se avecina, se nos va preparando para la épica y sangrienta batalla final.

Monumento a los héroes de Bang-Rajan. Tailandia
La leyenda tailandesa que relata la heroica batalla ya forma parte de la épica tradicional de ese país aunque su historicidad sea puesta en duda. Es posible que los acontecimientos aribuidos a la aldea y narrados en la película se correspondan con varios lugares y episodios de la guerra. Con todo en Tailandia no perdieron la ocasión de homenajear a los héroes de Ban-Rajan y éstos cuentan con su propio monumento. Al margen de esto el film es una aportación interesante de un cine poco conocido en occidente a pesar de que tiene una industria cinematográfica con bastante presencia en el mercado oriental.   

La película gana en su segunda mitad cuando entramos en el terreno bélico, a pesar de lo sangriento de algunas escenas. Sin embargo las actuaciones no alcanzan el dramatismo que exigían ciertas escenas e impiden que el espectador occidental llegue a emocionarse con los sufridos aldeanos. Los momentos dedicados a presentarnos el ingenio y determinación de los defensores son de lo mejor de la película, y ya se ha hecho conocida la escena en que acuden al combate montados sobre búfalos de agua o fabrican sus propios y poco fiables cañones. El apartado más negativo de la cinta es el sonido, absolutamente exagerado y muy típico de las películas de artes marciales con esas patadas y bofetadas que suenan en "sensurround" y que aquí pegan menos que negro mostacho en labio de modelo sueca.

En Estados Unidos la película fue bien acogida y contó incluso con la "bendición" del conocido director Oliver Stone. Allí la compararon con "El Alamo". Para el resto de los occidentales es una película bélica con unos toques gore en su última parte, que entretendrá a los aficionados al genero épico-histórico aunque no llegue a emocionarles. El tema que en sí no es novedoso sí lo es por de donde viene y como lo pone en imágenes, por lo que merece la pena darle una oportunidad a la película que seguro que no aburrirá a los que gusten de estas producciones. El trailer sirve para dar a los más reacios a ver algo que no provengan de Hollywood una idea de por donde van los tiros o quizás sería más apropiado en esta ocasión decir de donde vienen los búfalos.

TERREMOTO SOBRE PORTUGAL

LA JESUITA DE LISBOA


Título Original: Die Jesuitin von Lissabon


Autor: Titus Müller 


Año de Publicación: 2010


País: Alemania


Marco Temporal: 1755-1759


Marco Espacial: Portugal


1755. El navío Fortune hace frente a una tempestad mientras intenta llegar a salvo al puerto de Lisboa. En su interior Antero Moreira de Mendoça reza por su salvación y porque el cargamento que trae de contrabando entre en la ciudad sin ser detectado. En la cercana Lisboa la joven Dalila le ha robado a su gemela Leonor el pañuelo que Antero regalara a ésta, pues está en secreto enamorada del contrabandista.

El alemán Titus Müller se lanza con su novela de lleno al mundo de las intrigas jesuiticas en el siglo XVIII, esas mismas que les valieron su expulsión de casi todos los países ilustrados de Europa. Su personaje central, Antero Moreira, un antiguo colaborador de los jesuitas que ahora está resentido contra ellos, comienza una cruzada personal por desenmascarar al principal responsable de la orden en Lisboa sin saber que la mujer con la que mantiene una relación es una espía al servicio de sus enemigos.

Recreación del maremoto de Lisboa de 1755. 
La recreación de la Lisboa del XVIII es francamente magnífica, el relato del terremoto del 1 de noviembre de 1755 y sus consecuencias es espectacular, y toda la trama en torno a los acontecimientos históricos que siguieron está perfectamente urdida. El tramo final del libro centrado en el atentado contra el rey José I ofrece una sorprendente explicación del mismo que culmina con los procesos subsiguientes. En fin una novela entretenida, que rezuma historia por todas sus paginas, que hace sentir al lector que se encuentra en la época que noveliza, y que además mantiene el interés desde las primeras páginas. El terremoto de Lisboa, el enfrentamiento entre el padre Malagrida y el primer ministro José de Carvalho (más conocido como el Marqués de Pombal), el atentado real, el Proceso de los Távora, eso y mucho más ofrece esta interesante novela que ningún aficionado debe dejar escapar. Como muestra un breve fragmento donde se narra como uno de los protagonistas se enfrenta al maremoto que sucedió al terremoto y los incendios:

"Leonor comenzó a bajar por la escalera para ayudarlos a volver a tierra antes de que se vieran despedazados entre el barco y la orilla. A medio camino se quedó parada y un escalofrío le recorrió la espalda. La nave se alejaba y, con ella, los hombres y las demás embarcaciones. Parecía como si un remolino chupara toda el agua de Lisboa.

Los escalones, llenos de mejillones y algas, se quedaron vacíos. El agua estaba formando un valle pulido, algo seguía absorbiéndola. A lo lejos, más allá de las nubes de humo, Leonor vio algo oscuro, tan ancho como el horizonte.

Una muralla de agua.

No estaba muy segura de su altura hasta que vio cómo aquella masa de agua pasaba por encima de las primeras embarcaciones, a las que engulló sin esfuerzo. Las pinazas se desmembraban, los mástiles volcaban, los botes de pescadores zozobraban como corchos.

La muralla se acercaba a la orilla, pero no disminuía. ¡Las olas siempre rompían al llegar a la orilla! Aquella ola ni rompía ni se deshacía. Estaba oscureciendo el cielo. En su cresta se agitaba la espuma. Había ya restos de barcos por el agua, galeones desbordados. El navío de línea del puerto de guerra volcó y sus poderosos cañones cayeron pesadamente al agua.

Leonor se dio media vuelta y subió las escaleras a toda prisa. Pero ¿hacia dónde huir?¿Hacia el fuego?"

UNA MONJA DETECTIVE

ABSOLUCIÓN POR ASESINATO


Título Original: Absolution by Murder


Autor: Peter Tremayne (seud. de Peter Bereford Ellis)


Año de Publicación: 1994


País: Reino Unido


Marco Temporal: 664


Marco Espacial: Inglaterra


Año 664. Una monja irlandesa, sor Fidelma, acompaña a una delegación irlandesa al Sínodo de Whitby. El rey Oswiu de Northumbria ha decidido convocar a monjes irlandeses y monjes que siguen el rito romano para que diriman sus diferencias, y saber a cual darles la preeminencia en la evangelización del reino. Cuando en su camino hacia el reino inglés se encuentran a un monje colgado de un árbol los irlandeses comienzan a ser conscientes de las dificultades de su misión.

"Absolución por asesinato" es la primera de las novelas que inauguran el ciclo dedicado a Sor Fidelma, la monja irlandesa que el el siglo VII recorre el mundo conocido resolviendo asesinatos, mediando en disputas judiciales, y arreglando todo tipo de entuertos. Gracias a su preparación en leyes y su parentesco con el rey de Munster suele salir con bien de situaciones complicadas resolviendo los difíciles problemas que se le plantean en cada aventura, en las que a menudo cuenta con la ayuda de su enamorado y el fiel seguidor el fraile Eadulf. Al ser el primer libro de la saga además de presentarnos a los personajes recurrentes, es decir la monja protagonista y el que se convertirá en su ayudante, el escritor pasa a relatarnos las peculiaridades de la época, las diferencias del rito celta, y por supuesto el misterio que ha de desentrañar la hermana Fidelma, el asesinato de una abadesa.

Peter Tremayne o Peter Ellis nacido en Inglaterra es hijo de un irlandés y se graduó en Estudios Celtas, algo que ha aprovechado muy bien para sus novelas. En "Absolución por asesinato" no sólo nos encontramos con una novela de misterio, las costumbres sociales, los problemas y diferencias religiosas y la situación política de los diversos reinos que constituían las Islas Británicas son expuestos con bastante claridad por el habilidoso escritor. Tremayne deja fluir la narración de una forma suave, tranquila, pero sutilmente nos va dando mucha información, que el lector asimila casi sin darse cuenta mientras disfruta de una novela de intriga. Personajes históricos, el rey Oswy de Nortumbria, la abadesa Hilda de Whitby, o el arzobispo Deusdedit de Canterbury aparecen en las páginas del libro en el contexto histórico real del Sínodo de Whitby. Novela por tanto interesante por lo que cuenta y como lo cuenta, ya que al menos para mí el siglo VII en las Islas Británicas es un tema poco tratado y digno que alguien se atreviera a novelizar algunos de sus aspectos.

CASTILLOS DE CINE III

FORTALEZAS MEDIEVALES FRANCESAS EN EL CINE

Después de los españoles y británicos ahora toca el turno de pasearnos por los castillos medievales franceses que han servido como localizaciones en diferentes películas y series de televisión.

Castillo de Ussé. Primero fue un baluarte que en el siglo XI el señor normando de la zona decidió fortificar y reforzar. Más tarde se reconstruyó en piedra. En el siglo XV un capitán de Carlos VII lo compró y comenzó su reconstrucción. En los siglos posteriores sufrió numerosos restauraciones y añadidos que le dieron el aspecto que tiene actualmente. Su modificación en el siglo XVII le dio ese aspecto de castillo de cuento que sirvió primero al escritor Charler Perrault como inspiración para "La bella durmiente" y luego a Disney para algunos de sus dibujos. Forma parte del Conjunto monumental conocido como Los Castillos del Loira y es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000. Además los visitantes pueden ver escenas de la Bella Durmiente representadas con figuras de cera en distintas estancias del castillo. La película "Aurore"(2006) usó el celebre castillo como localización de su historia.
Fortaleza de Carcasona. Carcasona es una ciudad fortificada cuyas edificaciones defensivas pertenecen a la Edad Media aunque fueron restauradas en el siglo XIX. La ciudad rodeada por una doble muralla de 3 kms de longitud fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1977. Tras su toma en 1209 se convirtió en la sede de la Cruzada albigense destinada a acabar con los cátaros. El castillo condal fue comenzado en el siglo XII, pero ya mucho antes existía una fortificación en el lugar, de hecho en la muralla se conservan elementos galo-romanos. La puerta de la muralla que se abre hacia el río Aude fue usada en una de las escenas de "Robín Hood, príncipe de los ladrones"(1991). 
Castillo de Beynac. Sobre el río Dordoña se alza este magnífico castillo encima de un acantilado a una altura de 150 m. Fue construido en el siglo XII por los barones de Baynac para controlar el valle. Tiene una magnífica torre del homenaje románica. Fue comprado por particulares que comenzaron su restauración para finalmente legarlo a un senador, hijo de un restaurador, que continuó su restauración. Ha sido localización de numerosas películas del cine francés como la comedia "Los Visitantes 2" (1997).
Castillo de Roquetaillade. La zona donde se levanta el castillo fue habitada por el hombre desde los tiempos prehistóricos, pero no será hasta el siglo VIII en que se levante en los terrenos una fortificación. En 1306 se edificará lo que se dio en llamar el nuevo castillo con 6 torres y un torreón central. Los añadidos renacentistas y las reformas del siglo XIX le han dado el aspecto que luce actualmente. Diferentes films fueron rodados a sus pies, como la escena de la cacería en "Fantomas contra Scotland Yard"(1967).
Castillo de Jumilhac. El castillo fue construido en el siglo XIII y XIV, luego remodelado ya en el Renacimiento, y reestructurado en los siglos XVII y XVIII. Está ubicado en la región de la Dordogne y aunque se encuentra en manos privadas se puede visitar. Además ha sido usado también en varias producciones televisivas y cinematográficas como en "El pacto de los lobos"(2001).
Castillo d´Aujac. Fue edificado a finales del siglo XII y principios del XIII. En la prehistoria el lugar fue ocupado por los hombres del Solutrense que se protegieron en los refugios rocosos de la zona dejando muestras de su cultura. El castillo construido sobre un espolón rocoso controlaba las vías de comunicación. Todo un complejo de dependencias completa el conjunto monumental: palomar, capilla, granja, fuente, que han sido restaurados para su explotación turística a pesar de encontrarse la fortaleza en manos privadas. El film francés "Michael Kohlhaas"(2013) fue rodado en el castillo, sus dependencias y sus alrededores.
Castillo de Bruniquel. El castillo de Bruniquel son en realidad dos fortificaciones fusionadas en una. El viejo castillo según la leyenda fue mandado edificar por la reina merovingia Brunilda en el siglo VI. Con el castillo modificado a lo largo de los siglos el vizconde propietario del mismo en el siglo XV vende parte de la zona a un pariente a causa de sus diputas con su hijo, y en esta zona se edifica el castillo joven. Durante la filmación de la película "El viejo fusil" (1975) un fuego en la fachada del castillo se les fue de las manos y se quemó parte de la fachada, que luego por supuesto fue reparada.
Castillo de Paluel. Este castillo situado en la Dordoña fue construido en el siglo XV. Se mantuvo relativamente bien hasta el siglo XX, concretamente hasta que en 1944 una división de las SS lo quemó tras su retirada de Normandía y al encontrarse a miembros de la Resistencia en él. El particular que lo compró,  al no poder hacer frente a los costes de su restauración, lo subastó y fue adquirido por un restaurador en el 2017. La película de Louis de Funès "El tatuado" (1968) tuvo al castillo como escenario.
Fort La-Latte. Esta impresionante fortificación se encuentra en la llamada "costa esmeralda" a 4 kms del cabo Frehel. Fue construido en el siglo XIII dominando una bahía con vistas a controlar los barcos que se acercaban al cercano pueblo de Saint Malo. Antes de llegar al castillo un menhir conocido como el dedo de Gargantua señala lo temprano de la ocupación de la zona. Un horno de bolas dentro del castillo permitía calentar las balas de cañón hasta ponerlas al rojo, aunque era poco efectivo debido al tiempo que se tardaba en calentar, la madera que consumía, y el peligro de explosión. De las películas rodadas en el lugar la más famosa fue "Los vikingos"(1958) para la cual se modificó y arregló un poco el aspecto de la fortaleza en la que los dos hermanos rivales se enfrentan en un fiero combate final.
Castillo de Commarque. Primero apareció en el siglo XII como una simple torre de madera. Posteriormente se sustituyó por un torreón de piedra y fue sufriendo añadidos hasta el siglo XVII. Durante la guerra de los 100 años estuvo en manos inglesas, y luego fue abandonado. Los católicos lo ocuparon también durante las guerras de religión. Bajo el castillo hay unas cuevas prehistóricas lo que hace aún más interesante el lugar. Ha servido como marco de varias novelas y de al menos alguna escena de una película de Ridley Scott "Los duelistas" (1977).
Muchos castillos más en Francia han servido como localizaciones para películas de todo tipo no sólo históricas como hemos visto en este breve y rápido repaso, pero para no cansar al potencial lector dejamos aquí esta galería. Ahora ya sólo se trata de que nuestra curiosidad, la oportunidad y el dinero nos permita visitar algunas de estas joyas. Para quienes no tengamos esas opciones siempre nos queda repasar las películas a la caza del castillo escondido. 

LA ODISEA DE "EL INMIGRANTE"

Abderramán I. Almuñecar. España 
LA HUIDA DE ABDERRAMÁN I

Desde el año 661 el Califato que domina las tierras orientales del Islam está en manos de una dinastía, la Omeya. El cuarto califato desde los tiempos del Profeta toma el nombre de esta dinastía , el Califato Omeya, y tiene su capital y sede del nuevo imperio en Damasco. En el año 724 sube al trono omeya el califa Hisham ibn Abd al-Málik. Unos años después, posiblemente en el 731 nace su nieto Abderramán, hijo del príncipe Mu'awiya ibn Hisham y de una de sus concubinas, una esclava cristiana bereber de la tribu de los Nafza. El padre de Abderramán nunca llegará a sentarse en el trono de los califas, a pesar de ser un hábil general y participar en múltiples batallas, una caída del caballo durante una simple cacería acabó con su vida en el año 737.

Abderramán I. 
A la muerte del abuelo de nuestro protagonista de hoy en el 744 las cosas empezaron a no irle muy bien a los omeyas. Los siguientes califas apenas consiguen mantenerse en el poder mientras van estallando las rebeliones. Los omeyas se han vuelto impopulares por sus tiránicas medidas fiscales y su negligencia religiosa, dando al pueblo una imagen de gobernantes sólo preocupados por mantener su status y disfrutar de todo tipo de placeres en una desconexión evidente con sus gobernados. Abu al-Abbas se pone al frente de los rebeldes y en el 750 derrota al último de los califas omeyas. Una nueva dinastía ha comenzado, la abbasí.

Pero ¿qué ha sido de los omeyas? En la batalla del Gran Zab mueren hasta 300 miembros de la familia omeya, aunque su último califa consigue huir en dirección a Egipto. Marwan II cuando cruza el Nilo es capturado y ejecutado. La cacería de miembros de la antigua dinastía ha comenzado. El nuevo califa se dedica a la persecución y eliminación de cualquiera que lleve el apellido omeya o esté emparentado con ellos. La matanza de príncipes omeyas se vuelve sistemática, se les ejecuta de inmediato y se les priva de sepultura, incluso se llega a sacar de las tumbas a antiguos miembros fallecidos de la caída dinastía. Pero eso no era suficiente. La pervivencia de un único omeya era un peligro para Abu al-Abbas de manera que urde una estratagema. El nuevo califa proclama una amnistía total e invita a todos aquellos que quieran acogerse a ella a presentarse en la pequeña ciudad de Abu Futrus en Palestina donde se les daría un banquete de reconciliación (como esas cenas navideñas familiares donde todos van llenos de buenos propósitos y acaban como el rosario de la aurora). Hasta 80 ingenuos acudieron al banquete y como era de esperar les dieron los postres, o dicho de otra forma no salió ninguno vivo.

Abul al-Abbas. Ilustración libro. S. XIV
Sin embargo dos jóvenes príncipes más desconfiados o quizás prevenidos de lo que iba a acontecer no se presentaron a la comidita familiar y en consecuencia salvaron el pellejo. Se trataba de Abderramán y su hermano Yahya, además de sus hermanas, el hijo pequeño del primero, y un fiel sirviente de la familia, el griego Badr. Abderramán y su familia huyen de Damasco al conocer la noticia de las masacre ordenadas por el nuevo califa. Todos se refugiaron en una aldea, pero al conocer la cercanía de las tropas abbasies que estaban buscándolos, Yahya y Abderramán decidieron huir solos dejando en el pueblecito a sus hermanas y hijo. La idea era de llegar hasta el desierto a las tierras de la tribu beduina de su madre entre los que pensaban encontrar refugio. Pero los jinetes perseguidores les seguían la pista y al llegar a orillas del río Eufrates les alcanzaron. Los dos hermanos y el siviente que les acompañaba se arrojaron al río pensando en ponerse a salvo en la otra orilla. Abderramán y Badr alcanzaron la otra ribera, pero Yahya, menos hábil se vio incapaz de cruzar el río y regresó a la orilla de partida. Las tropas abbasies no tuvieron piedad. Allí mismo frente a los ojos horrorizados de su hermano que desde la otra orilla le llamaba para que cruzara a nado, los captores decapitaron a Yahya y arrojaron el cuerpo al suelo para que se pudriera al sol. Abderramán se alejó corriendo y no paró hasta caer presa del agotamiento.

Tropas abbasies,
Los dos supervivientes se desplazaron hacia al sur siempre temiendo ser alcanzados por los enviados del califa. Atravesaron Palestina, el Sinai, y llegaron a Egipto. Ocultándose, no haciéndose notar, para no ser detectados por los enviados abbasies, intentaban llegar a la zona del norte de Africa donde moraban los familiares maternos. Tras cruzar Egipto disfrazados, llegaron a Ifriquiya (que hoy se correspondería más o menos con el actual Túnez).

Ibb Habib era entonces el gobernador semiautónomo de Ifriquiya, y había sido un aliado de los omeyas. Por ello los fugitivos creían que bajo su protección estarían a salvo de los perseguidores abbasies. Sobre todo porque el gobernador no había llegado a acuerdos con el nuevo califa y su territorio se había convertido en el refugio de los partidarios de la anterior dinastía. Pero Abderramán y su gente se habían trasladado al campamento de un jefe bereber de la tribu de su madre en Kabilye (Argelia). En el año 755 Ibn Habib cree descubrir una conspiración de nobles en Kairouan simpatizantes de los omeyas, y el gobernador empieza a temer que pretendan derrocarlo a él para colocar al joven Abderramán en su lugar utilizando así Ifriquiya como base para la reconquista del califato. De nuevo Abderramán está en peligro. Ibn Habib despacha soldados para que entren en el campamento de beduinos y capturen al exiliado. Tekfah, la mujer del jeque beduino, advertida de la llegada de los soldados, escondió al fugitivo en su propia tienda bajo sus propias pertenencias. Cuando el registro resultó infructuoso y los soldados tuvieron que volver con las manos vacías, Abderramán pudo abandonar su escondite, pero ya no le quedó más remedio que partir del campamento beduino, sabiendo que más más tarde o más temprano los soldados del gobernador volverían a por él.

Ejecución de Yahya. Ilustración.
En este año 755 Abderramán, su fiel criado Bedr, que continua a su lado, y lo seguidores de los omeyas que se le han ido sumando, escapan hacia el oeste en busca de tierras más seguras. Así por fin recalan en Marruecos, cerca de la actual Ceuta. De nuevo son las tribus beduinas quienes les acogen, aunque son conscientes que el poder de sus perseguidores puede alcanzarles allí. Es entonces cuando Abderramán planea saltar a Europa, a Al-Andalus, donde tal vez consiga encontrar la ansiada seguridad. Para llevar a cabo su plan envía por delante a Bedr con vista a sondear a los líderes locales, observar la situación, y regresar luego para informar si era posible el salto a la Península Ibérica.

En Al-Andalus el imprescindible Bedr entró en contacto con los opositores al emir Yusuf y partidarios de los omeyas y consiguió la promesa de unos cuantos jefes locales descontentos de que apoyarían al fugitivo príncipe si éste se presentaba en la Península. Bedr regresó a África para informar a su señor y prepararse para pasar el Estrecho. Pero de pronto los hasta entonces amables bereberes empezaron a sospechar que su invitado podía tener algún tipo de valor económico, y se negaron a dejarlo partir. Tras el regateo consiguiente Abderramán y sus partidarios se marcharon hacia la costa no sin desembolsar una cuantiosa cantidad de dinares a los avariciosos bereberes. Sin embargo la peripecias del fugitivo no habían terminado y cuando éste ya se encontraba en el bote que le conducía al barco un grupo de jinetes bereberes se presentó en la playa. Los recién llegados pertenecían a otra tribu y no querían dejar escapar a tan suculenta fuente de ingresos, ya que se consideraban también ellos merecedores de la consabida "mordida", es decir que le reclamaban a Abderramán una nueva tasa para abandonar el territorio (ya sabemos de donde le vienen a los ayuntamientos españoles esa desmedida afición por cobrar tasas hasta por respirar). Poco dispuesto a desembolsar unos dineros que serían muy necesarios por el omeya en su nuevo comienzo, Abderramán sube al bote y pretende alejarse de la costa. Se cuenta que entonces un berebere se aferró al bote para evitar la partida. La cimitarra brilló y el osado dejó su mano en el bote mientras el omeya partía esta vez sí hacia el barco que le permitiría cruzar a Europa.

Jinete árabe liderando una carga. A. Schreyer. s. XIX. 
En agosto del año 755 Abderramán desembarcó en las costas granadinas de Almuñecar. Poco después se proclamaba emir en Archidona. Luego de reunir a seguidores y reclutar un pequeño ejército comenzó su enfrentamiento contra el emir Yusuf. El 13 de marzo del 756 ambos ejércitos se encontraron en Al-Musar, a las afueras de Córdoba, el río Guadalquivir los separaba. El emir intenta pactar con los rebeldes, incluso ofrece una de sus hijas en matrimonio al omeya. Abderramán consulta a sus seguidores y éstos deciden luchar. El príncipe omeya finge aceptar las condiciones, pero por la noche sus tropas vadean el río aprovechando que las aguas habían bajado. El día 14 comienza la batalla definitiva, pero los generales rebeldes temen que el eterno fugitivo les deje plantados si ve que la batalla va mal al verlo montado sobre un hermoso alazán. Pero para el omeya ha llegado el momento de dejar de huir, desmonta y pide una nueva montura, aunque esta vez sea una simple mula, el gesto deja bien claras sus intenciones. El mismo Abderramán improvisa un estandarte bajo el que luchar, desenrolla un turbante verde y lo ata a la punta de su lanza. Desde ese momento el turbante y la lanza serán el símbolo de los omeyas andalusís. Las tropas omeyas se alzan con la victoria. Abderramán ha dejado de ser un fugitivo. Ya no se conforma con el título de gobernador ya que no va a reconocer la sumisión a quienes mataron a su familia. Será el nuevo emir de un reino independiente, el Emirato de Córdoba.

El periplo que el joven príncipe omeya había comenzado antes de cumplir los 20 años ha terminado. Ahora ya no es el eterno exiliado, es Abderramán I también conocido como Al- Dakhil, "El Inmigrante".

AMORES Y ALIANZAS

BORGOÑA

Título Original: Maximilian and Marie de Bourgogne

Año: 2016

Nº de Episodios: 6 (55 min. cada uno)

País: Austria

Dirección: Andreas Prochaska

Reparto: Christa Theret, Jaannis Niewöhner, Lili Epply, Aaron Friesz, Miriam Fussenegger, Caroline Godard, André Penvern.

Marco Temporal: 1477-1482

Marco Espacial: Borgoña, Austria 


"En el siglo XV el emperador Federico III reina sobre el Sacro Imperio Romano. Desde el oeste Luis XI, rey de Francia, ansía ejercer el dominio sobre Europa. Entre Francia y Austria Carlos el Temerario ha aumentado el ducado de Borgoña hasta los Países Bajos. Es el gobernante más poderoso de Europa. Sin embargo durante el sitio de Nancy su fortuna en la guerra lo abandona."

La serie, que en su país de origen se tituló más apropiadamente Maximiliano y María de Borgoña, cuenta precisamente la relación entre estos dos príncipes europeos. Tras la muerte de Carlos el Temerario, duque de Borgoña en 1477, su hija y heredera María se ve forzada a buscar aliados para evitar que su ducado sea ocupado por las ambiciones expansionistas de los poderosos vecinos. El príncipe Maximiliano por su parte intenta hacerse un nombre al margen de su padre el emperador. Las necesidades y ambiciones de ambos jóvenes les juntan primero en una alianza por conveniencia que luego se convertirá en atracción.

Amores e intrigas palaciegas constituyen el esquema argumental de esta serie austríaca que se emitió en España en 6 episodios y en otros lugares sólo en tres partes. Muy similar en sus planteamientos a otros series como la española "Isabel", las recreaciones de ambientes, y una cierta fidelidad a los hechos históricos (siempre que el ritmo narrativo televisivo lo permite, claro está), hacen que sea una de estas series gratas de ver, aunque no llegue a calar del todo en el espectador.  Con un tema más que interesante, viniendo además de un país, Austria, que no se prodiga mucho en este tipo de producciones (o al menos a mi país no llegan) los aficionados a la historia están obligados a verla. Una cierta frialdad interpretativa y unos guiones donde priman los amoríos e intrigas hace que esta serie sea más difícil de seguir por las generaciones más jóvenes más acostumbradas a la acción casi permanente. 

Sin embargo está lucha que los diversos reinos en los que se encontraba divida Europa a finales de la Edad Media mantenían por conservar su independencia  y que chocaba con los afanes unificadores de lo que luego serían los grandes Estados modernos es el punto fuerte de las series ambientadas en este final del siglo XV. Las intrigas, las alianzas, los pactos, los matrimonios de Estado, las traiciones, la ruptura de acuerdos para firmar unos nuevos con el antes enemigo, todo por la supervivencia es un campo más que abonado para realizar magníficas series de época. "Borgoña" no es una gran serie, pero lo intenta. Es cierto que está lejos de las producciones británicas del mismo estilo, pero es que de momento y con permiso del resto, los ingleses siguen siendo los reyes en esto de las series históricas. Pero los austríacos lo intentan y nos regalan una serie que sin ser excelente entretendrá a los aficionados aunque seguramente aburrirá a los profanos.