CON LOS PANTALONES BAJADOS




 LA MUERTE DE SANCHO II DE CASTILLA


















Se dice que las mujeres van juntas al cuarto de baño, y los hombres prefieren hacerlo en soledad. Pues bien, visto el ejemplo del rey don Sancho, que curiosamente no es único, casi es comprensible la actitud de los varones. Pero como dijo el Destripador vayamos por partes.

A la muerte de Fernando I rey de Castilla y León en 1065 decide repartir sus reinos entre sus hijos: Al mayor, Sancho, le cede Castilla, a Alfonso, León, a García, Galicia, y  las niñas como era costumbre entonces se tienen que conformar con las migajas, para doña Urraca, Zamora, y para doña Elvira, Toro. Como en todo familia que se precie, la herencia originó las consabidas disputas: "que si eres un encufao" "que si te dejó mejor que a mí", "chorizo", "mala pecora", etc...Bueno no sé si esas palabras, pero seguro que parecidas.  Y también como en toda familia normal, había ovejas negras, enteraos, listillos, pardillos, etc.

García, rey de Galicia, fue el pardillo, entre los otros le quitaron el reino, y  acabó sus días en prisión. Pero quién nos interesa es Sancho, el mayor, y poco dispuesto a renunciar a su herencia, para algo era el primogénito, y como tal lo quería todo. Alfonso es derrotado por su hermano, y pone pies en polvorosa, y Sancho se dirige ahora contra Urraca.

En octubre de 1072 Sancho II pone sitio a la ciudad de Zamora. Pero allí residía su hermanita, doña Urraca, que sería mujer, pero estaba poco dispuesta a dejarse avasallar por Sancho. Doña Urraca urde un plan con su amante, un tal Bellido Dolfos, o sea Adolfo El Guaperas. Dolfos se hace pasa por traidor a la reina, se une a las huestes de Don Sancho, y le promete entregarle la ciudad.

Un domingo el rey cabalga hasta las cercanías de  la muralla de Zamora, Dolfos le ha prometido enseñarle un lugar por donde entrar o atacar. Y entonces apretón que te crió, el monarca como todo hijo de vecino siente una necesidad perentoria de vaciar su vientre, ya sabeis aquello de : "caga el rey, caga el Papa, y de cagar nadie se escapa", pues eso.

Don Sancho descabalga, corre raudo a cumplir sus necesidades, y le encarga a Bellido que le sujete el venablo, ¡eh, no es broma!, y sí, se trataba de un venablo de verdad. El otro que desde el principio planeaba acabar con el rey, pero no encontraba el momento pues lo vigilaban los caballeros del rey, aprovecha la ocasión, y mientras el real culo está expuesto, el traidor que acompañaba solícito al monarca (¡ ya son ganas de aguantar olores!)  le asesta un venablazo que atraviesa a Don Sancho de parte a parte, luego se da a la fuga, y entra en Zamora por una pequeña puerta, hoy llamada de la traición, donde ya lo estaban esperando para celebrar la hazaña. Dicen que uno de los caballeros del rey, un tal Don Rodrigo Díaz de Vivar persiguió al traidor, pero sin éxito.

El rey atravesado por el venablo desde la espalda al pecho fallece sin que los médicos puedan hacer mucho por él, y eso sí arrepintiéndose de haberles chorizado la herencia a sus hermanos

Como veis en ocasiones no es muy aconsejable acudir a evacuar o miccionar acompañado, estás demasiado ocupado e indefenso, no puedes sujetar armas, al menos no las de combatir, y tus "amigos" pueden darte una sorpresa desagradable, sobre todo si eres un gobernante ambicioso o malquerido. ¿Vendrá de ahí lo de "pillarte con los pantalones bajados", o lo de " a calzón quitado"?

Para finalizar dos datos curiosos más: Uno, no fue el primer gobernante en morir en tan indecorosas circunstancias, ya hablaremos del emperador romano que sufrió parecida suerte, lo cual nos dice que hay que aprender de las lecciones de la Historia: "No vayas al váter acompañado, y menos con uno que se llame Adolfo". Y segundo, para que veaís que no aprendemos ni a tiros, el famoso Enrique VIII, tenía un noble dedicado al alto honor de limpiar su real trasero, por fortuna para él, Sir Henry Norris, ( así se llamaba el "limpia culos")  no decidió seguir los pasos de Bellido.     



   

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