LA ROSA DE STALINGRADO

EL GRAN DUQUE


Título Original: Grand Duc

Guionista: Yann

Dibujante: Romain Hugault

Fecha de publicación: 2008

País: Francia










El Gran Duque es una novela gráfica centrada en los pilotos en el Frente Este durante la Segunda Guerra Mundial.  La acción comienza en diciembre de 1943, y termina en 1945 con la guerra finalizada. Por medio de un piloto alemán Wulf conocemos a Lilya, "la Bruja Roja"  perteneciente al escuadrón ruso de las "brujas de la noche" . Entre enfrentamientos aéreos, interludios, encuentros y desencuentros, asistimos a su enamoramiento a pesar de ser enemigos, mientras la guerra va transcurriendo y marcando a los dos enamorados.

La edición española presentó en un sólo volumen lo que en su país salió en tres: Las brujas de la noche, Camarada Lilya, y Wulf & Lilya. No nos engañemos estamos ante un cómic bélico, al estilo de los films americanos sobre combates aéresos. Lleno de luchas en el aire, duelos entre pilotos, y como no podía ser de otra forma en estos comics, algo de sexo.

El personaje de Lilya está libremente inspirado en la piloto Lidiya Litviak (Lilya) cuyas victorias aéreas la convirtieron en la mujer pilóto con más derribos reconocidos de la historia de la aviación de combate.  Lilya decoraba su avión con un lirio blanco, aunque de lejos parecía una rosa, de ahí y de sus acciones en Stalingrado, le vino el sobreombre de "La Rosa de Stalingrado".

¿Qué nos ofrece el comic? Unas recreaciones de batallas aéreas absolutamente espectaculares. Un muestrario de aviones de la Segunda Guerra Mundial realizados con tal detalle, que cualquier aficionado no dejará de asombrarse. Si bien el guión es de lo más normal, y el dibujo en general sólo cumple, cuando se trata de plasmar los aviones o los combates, Hugault se sale.  Según parece el dibujante es hijo de piloto, y el mismo pilotó aviones, y se nota. El mimo puesto en los detalles, en los acabados, te deja con la boca abierta. Los dibujos de Hugault rozan el hiperrrealismo cuando de aviones y sus cabriolas se trata.


¿Se le podía pedir más al comic? Sí, que se hubiera atenido más a la historia. La verdadera Lilya tuvo ya de por sí una vida corta, pero más que interesante para contar, y eso es lo que al menos yo, eché de menos. Es sin embargo un cómic interesante para acercanos a lo que es el papel de la mujer en la Segunda Guerra Mundial, pero no en la retaguardia como estamos acostumbrados a ver, sino combatiendo como los hombres, pero en algunas ocasiones arriesgándose, sobre todo al caer en manos del enemigo, mucho más.


Está claro viendo la portada del segundo volúmen Camarada Lilya y la foto de la auténtica Lilya que los autores del cómic se documentaron para su realización, y eso es tal vez lo mejor que nos pueden aportar estas obras: El deseo de saber más sobre hechos o acontecimientos que por lo menos en este caso y para mí, eran desconocidos. ¿De verdad no estáís deseando saber más sobre la "Rosa de Stalingrado"?

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