LUIS XIV NO TAN SOLEADO


LUIS XIV EN EL TRONO

LUIS XIV fue rey de Francia desde 1643 a 1715. Se le denominó "el rey Sol", y su nombre es ejemplo de sofisticación, lujo y refinamiento. Puso de moda las enormes pelucas rizadas, los encajes venecianos en los puños, y sobre todo los zapatos de lujo. Fue por tanto un adelantado del "pijismo" actual. Las grandes marcas y diseñadores de moda hubieran tenido su mejor abanderado en el extravagante monarca, que llegó a prohibir el uso de tacones para que nadie le superara en estatura.

En el cine galanes de todas las nacionalidades han interpretado al rey francés, Leonardo di Caprio se puso en la piel del rey en la película "El hombre de la mascara de hierro". Pero ¿era tan "Mega fashion" el rey sol?

Por lo pronto Luis XIV era uno de los mayores comilones de la historia, según sus allegados se podía meter entre pecho y espalda una suculenta comida consistente en: Cuatro platos de diferentes sopas, un faisán entero, luego algo más ligerito, una perdiz; y una vez que había abierto el apetito, lo acompañaba con algo para mantener la linea, una fuente de ensalada, y para terminar bien antes de pasar a los postres, dos lonchas de jamón; después por supuesto no perdonaba el postre, una bandeja de pasteles, algo de fruta, y por si se quedaba con hambre dos huevos duros.

De acuerdo, todos nos podemos permitir de vez en cuando un exceso, y sobre todo en Navidades, pero es que lo de Luis XIV era permanente. Además sufría las consecuencias de ello, a parte de las marcas de viruela y la gonorrea permanente fruto de otro tipo de excesos, el rey padecía de los dientes. Tuvieron que arrancarle toda la dentición superior del lado izquierdo, y cauterizar con hierros al rojo el paladar en varias ocasiones, porque los líquidos que bebía se le salían por la nariz, y su aliento era apestoso, por ello sus amantes pusieron de moda los pañuelos perfumados que se llevaban a la nariz con tanta frecuencia. Como es lógico, a su voraz apetito le seguían fuertes dolores intestinales y problemas gástricos variados. A su muerte la autopsia reveló que tenía un estómago y unos intestinos el doble de los de una persona normal.

Pero siempre nos quedará Versalles, estaréis pensando. Palacio hermoso y sofisticado donde los halla con fiestas lujosas en las que se daba de comer hasta a 1500 invitados, pero... sin un sólo baño. ¿Para que creéis que eran los hermosos jardines? Pues sí, estaban muy bien abonados. Salvo el rey que nunca evacuaba en los jardines. ¿Por qué, si con lo que comía, el hombre debía de ir ligerito?

Luis XIV necesitaba con frecuencia "mover los intestinos". Con tanta sopa y pasteles ya os podéis imaginar que no era de constitución atlética, sino más bien regordete y solía tener necesidades repentinas e imperiosas. Pero la vida social y laboral del rey estaba regulada hasta el mínimo detalle: de 7,30 a 8 levantarse y desayunar, a las 10 asistir a misa, etc. En las audiencias se tenía que sentar, (además tenía una fistula anal que le impedía a veces estar de pie o caminar con normalidad) para ello usaba un trono diseñado especialmente para él, estaba perforado con un agujero, y así el monarca podía realizar sus evacuaciones sin necesidad de interrumpir las embajadas, audiencias o tratados. Si uno iba a solicitarle una prebenda, la respuesta del rey podía ir acompañada por diversos sonidos no emitidos por su boca, y de un repentino perfume que acababa con las ganas del peticionario. Nadie se acercaba o se mantenía en las cercanías del trono (de ahí la fama de distante del monarca) convenía mantener la distancia con el monarca por digamos razones de "protocolo". 

En una sociedad donde la higiene brillaba por su ausencia, Luis XIV era el rey. Regordete, con marcas de viruela en la cara, enano acomplejado, sin dientes, y de aliento apestoso, chorreando líquidos por la nariz, con pelucas inmensas bajo las cuales se desarrollaba una intensa vida parasitaria,  con gonorrea, caminando encorvado y con las piernas abiertas, y oliendo a...será mejor que lo deje aquí. Me parece que prefiero visitar el Versalles de hoy en día.  ¡Eh!, esto...Leonardo... no sé como decírtelo...creo que no te va el papel.




2 comentarios:

  1. Es el mejor papel de Leonardo, sin duda. El de rey tirano.
    Luis XIV era un tirano, pena me da que no viera como acabaron los de su puñetera dinastía.

    ResponderEliminar
  2. He de reconocer que Leonardo di Caprio no es de mis actores favoritos, y que ni siquiera la adaptación que se hizo de la última novela de la trilogía mosqueteril me entusiasma, sobre todo porque iba con unas expectativas muy altas y esa suele ser la peor manera de ir al cine.

    En cuanto a tu comentario sobre el rey, pues es lo que tenían las Monarquías absolutas, o si lo prefieres ejercer el poder de forma absolutista, te puede tocar un gobernante "majete" preocupado por el pueblo (si es que existen) o un auténtico "capullete"

    ResponderEliminar