EL HOMBRE CONTRA LA BESTIA


CABEZA QUEMADA

Título Original: Tête-brûlée

Guionista: Houot

Dibujante: Houot

Año de Publicación: 1989

País: Francia/Bélgica









Hace unos 12.000 años en Francia en el Macizo de Vercors una tribu ha vigilado inquietos un gran incendio que devora el bosque, y que ha terminado por apagarse solo. La tranquilidad ha llegado a la gente, pero el viejo chamán les advierte : "el mal espíritu no ha muerto, solo ha terminado su trabajo allá abajo". Pronto un monstruo con la cabeza parcialmente quemada empezará sus ataques. Si es un animal gigantesco, ¿por qué no teme al fuego?, y si es un espíritu maléfico como afirma el brujo, ¿cómo enfrentarse a él? El jovén pintor Nak no cree las palabras del brujo, no existe tal Boulouf o demonio, sólo se trata de un animal solitario al que no dudará en enfrentarse. Pero Nak pagará un alto precio, y el enfrentamiento entre hombre y bestia adquirirá tintes épicos. No hay ansias de venganza, sólo una lucha inevitable entre hombre y bestia que debe zanjarse con la muerte de uno de los dos o de ambos.

De nuevo nos encontramos con un cómic dibujado y guionizado por André Houot, el profesor de dibujo apasionado de la arqueología. Es otra de las historietas englobadas dentro de su serie "Crónicas de la noche de los tiempos". El hombre de Neandertal ha dejado el paso al Homo Sapiens Sapiens, el llamado hombre de Cro-Magnon. La historia de Nak y su clan le permite al agudo dibujante y guionista mostrarnos como se vivía en el Paleolítico superior, en el período denominado Magdaleniense. Pequeñas y sencillas pinceladas nos muestran el día a día de estos hombres de la prehistoria, sus costumbres, como cazaban; sus creencias, reflejadas en sus pinturas rupestres; sus utensilios. Los dibujos de Houot son de nuevo todo un acierto, ese arpón de hueso que blande el protagonista; la narración del cazador en lo profundo de la cueva llena de representaciones de animales; la indumentaria y las armas de los cazadores, toda una delicia.

La historia narrada es simple, sin complicaciones, creíble, por ello se hace tan agradable de leer y contemplar. El dibujo acompaña perfectamente a la narración, sencillo pero fuerte, siempre adecuado a lo que se relata. Narración e ilustración se complementan perfectamente en una obra muy recomendable para su disfrute y para el uso divulgativo o ilustrativo de la Prehistoria. Si a esto añadimos las paginas finales con explicaciones a cargo de un paleontólogo y un arqueólogo francés, dónde además se nos da información práctica para visitar museos, grutas, talleres y hasta un prehistorama en la zona donde se desarrolla la historia, ¡que más le podemos pedir a un cómic sobre la Prehistoria!


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