EL ARTE DE LIGAR EN LA ANTIGUA ROMA

COMO LIGAR EN LA ANTIGUA ROMA




Publio Ovidio Nasón,  es decir el Ovidio de toda la vida, vamos el poeta romano, vivió en los tiempos del emperador romano Augusto, incluso allá por el ano 8 tuvo que partir al exilio por decreto imperial. Pero Ovidio que es conocido por sus poemas y sus obras, también destacó por sus consejos de como ligar en Roma, pues de eso trata básicamente su obra "Ars Amandi", algo así como el arte de amar. Y eso es lo que nos ocupa  hoy.

De que va pues esta obra escrita entre el año 2 a.C. y el 2 d.C. , pues ni más ni menos que de ligar: cómo , cuando, con quién..., en fín un perfecto manual para convertirse en ligón profesional en la Antigua Roma, eso sí en versos, con forma de poemas didácticos, ¡y pensar que en el colegio no nos enseñaban esas cosas! Tanto Espronceda, tanto Gustavo Adolfo Becquer, y tanto Garcia Lorca, y de ligar ni lo mínimo. Pues Ovidio nos da unos consejitos maravillosos para que no se nos escape ni una. Lo siento chicas, este post es para los hombres, que vosotras ya tenéis los consejos de belleza medievales. 

Lo primero y como el poeta dice es "donde echar las redes". Para entendernos, dónde ligar. Respuesta: en el teatro. A falta de discotecas, pubs al uso, en Roma lo mejor es ir de ojeador al gran espectáculo público, el teatro. En el teatro, según Ovidio, las mujeres acuden ataviadas con sus mejores galas para ver pero también para ser vistas. El circo es otra opción, pues allí acude todo el pueblo, digamos que es la opción más popular, y donde habrá más variedad para elegir. 

Ya tenemos el lugar, ¿ahora que hacemos? Pues el acercamiento. A sentarse a su lado sí o sí. Además los asientos son estrechos  y si no ligas al menos como dice él: "con verdadero gozo notarás contra las tuyas las carnes duras y tibias de su hermoso cuerpo" (¡Este tío era un salido de cuidado!) Luego como es normal se trata de establecer el contacto," busca un pretexto cualquiera para hablar" osea la versión romana de ¿estudias o trabajas?. Ovidio sugiere que le preguntemos por el propietario de los caballos, a quién pertenecen, cuál es su favorito, etc; acto seguido, según el buen romano, hay que afirmar ser de su misma opinión (Eso debería seguir funcionando en la actualidad. Llevarles la contraria no debe ser buena estrategia). 

Establecido el primer contacto que debe hacer el buen ligón romano, pues siempre siguiendo al poeta... ¡Sacudirle el polvo! ¿¿Cómo?? Pues eso "Si por una casualidad cae polvo en el vestido de la joven, sacúdelo suavemente con tus dedos, y si no le ha caído, fíngelo y haz como si se lo sacudieras". Se trata de tocar sea como sea, o al menos entrever carne "¿Qué el vestido le arrastra por el suelo? Recógeselo en seguida y en premio a tu complacencia contemplarás con deleite su bellísima pierna" (¡Estos romanos estaban muy necesitados!)   

Ya tenemos el lugar, hemos elegido a la dama, le hemos hablado, incluso la hemos tocado, aunque de momento superficialmente, y ¿ahora? El viejo truco de ganarse a la amiga, en este caso a la criada: "Tu primer cuidado ha de ser tener amistad con la doncella...", es decir buscarse el aliado dentro para que facilite el terreno y te chive gustos, manías, preferencias, cuándo está de humor, etc. 

En los consejos siguientes, Ovidio se "luce" especialmente, y más que un seductor parecen pensados para un político ( a lo mejor las técnicas son iguales). "Promete. Sí, promete siempre y promete mucho, porque el prometer no arruina a nadie" ¿Y de los regalitos, qué? "Ten en cuenta que si regalas algo a tu amante antes de haberla poseído, es muy fácil que te quedes sin regalo y sin amante"( Sabia apreciación).

¿Qué la moza te manda al cuerno? "Yo te aseguro que ella se quedará temblando de que obedezcas su ruego; redobla entonces tus solicitudes y bien pronto la verás satisfecha" (Esto suena a acoso). Es la máxima tan manida de "el que la sigue la consigue" ( ya veis viene de Roma).

Finalmente da consejos generales sobre todo en el aseo, ya que los guarros no parecen tener mucho que ligar "Preséntate aseado. Sea tu habla suave, que tus cabellos, mal cortados, no caigan a mechones, ni tu larga barba te erice el rostro, no lleves las uñas ni largas ni sucias; no asomen los pelos por las ventanillas de tu nariz y, antes que nada, que tu boca no hieda". ¿ Pero es qué hay alguien que pueda ligar en semejante estado? ¡Cómo para darle un beso al individuo!

Para finalizar termina consolando a los que patinan "...busca otros amores. El gran secreto de vivir es adaptarse. Pues bien: usa con cada mujer un método diferente. Si te quieres pasar de listo con las ingenuas y de audaz con las gazmoñas, unas y otras desconfiarán de tí". Y a ellas les advierte: " las que temen entregarse a un hombre digno vienen a caer en brazos de un canalla"

Debido al éxito de la obra  dividida en dos libros, publicó un tercero con consejos para que fueran las mujeres las que sedujeran al varón. Al emperador Augusto que le había protegido siempre, no le debió de parecer muy bien, pues su propia hija Julia se le desmelenó, y acabó por tener que marcharse al exilio. No sabemos si sus consejos le funcionaron a él, o a quienes los pusieron en práctica, pero lo cierto es que el libro se convirtió en un "best seller" de la época. Parafraseando a Obélix: "Están locos estos romanos"
         

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