¿QUÉ HACEMOS CON LOS POBRES?

                                                        LA LEY DE POBRES 1834
La huelga. R. Koehler
La Revolución Industrial del siglo XIX fue un avance para la economía mundial y un claro impulsor de los cambios sociales que darían al traste con lo que venimos denominando Antiguo Régimen. Inglaterra como país puntero en eso de industrializarse se encontró con los primeros problemas derivados del proceso industrializador. Como viene siendo habitual en épocas de cambios o de crisis, se levantaron grandes fortunas, surgieron nuevos ricos,  y la prosperidad llegó ...¿Para todos? No. También antiguas familias adineradas acabaron en quiebra, se perdió empleo en determinadas zonas, etc. Pero todo esto que hoy no es ni nuevo ni original, despertó las conciencias de gobernantes y pensadores, porque de repente el país se empezó a llenar de masas empobrecidas, y la verdad es que tanto pobre no es muy estético.(Junio 2013: El ayuntamiento de Barcelona prohíbe dar de comer a los pobres en la calle porque da muy mala imagen)  

De manera que hay que plantearse ¿que hacer con los pobres? En Inglaterra desde la Edad Moderna y más allá existían leyes que regulaban la pobreza, y los cerebros pensantes del siglo XIX, no se tuvieron que calentar mucho la cabeza con modernizarlas y adaptarlas a los tiempos que corren y ya está. (Madrid 2013: Ordenanza municipal que considera la mendicidad una infracción castigada con una multa de hasta 750 euros, eso sí sólo si se realiza en entradas y salidas de centros educativos, de atención social, hospitales, centros comerciales y empresariales.) 

Lo primero era catalogar a los pobres, que hasta para ser pobre hay clases. En la primera categoría estarían los ancianos, enfermos crónicos, y niños muy pequeños para trabajar. En la segunda los que están temporalmente inhabilitados por enfermedad o accidente. En la tercera, los desempleados. Y finalmente en la cuarta y última, los vagos, está categoría era muy flexible, y el termino se aplicaba según el sitio, lugar, etc. Finalmente se estableció una categoría extra de pobres: Los que ganando un salario, éste no llegaba para mantener a la familia. Como inicialmente se obligaba a las parroquias a encargarse de sus pobres, favoreciendo su sustento mediante el pago por parte de los parroquianos, esto provocó como consecuencia la "caza del pobre". Todo "extraño" que intentará asentarse en una parroquia, o embarazadas a punto de dar a luz, ancianos abandonados, etc. eran arrojados a patadas en dirección a la vecina parroquia.

Se establecieron las casas de acogida, y con la ley las Worhouse. Ya que según los preocupados políticos: "es deshonroso para los que la reciben y debe declararse ilegal toda asistencia que se ofrezca a personas físicamente válidas o a sus familias, a menos que sea en workhouses controladas". Así que quien quiera asistencia debe acudir a una workhouse porque: " los niños deben sufrir por la mala conducta de sus padres, la mujer por la del marido y el marido por la de la esposa".

En las workhouse la ley preveía dar "honorables" trabajos para los que acudieran allí. Se trataba de picar piedra, o desollar animales. Por supuesto se le dará alojamiento y comida. Como los horarios eran bastante amplios para rentabilizar el trabajo de esta caterva de "vagos", no es que se durmiera mucho en las workhouse, y para que "los piadosos" que las regentaran sacaran beneficio, tampoco es que se comiera mucho. Además de no dormir demasiado, comer poco y mal, y trabajar a destajo a cambio de esos dudosos beneficios, el acogido en una workhouse estaba controlado las 24 horas, no fuera a ser que se descarriase.

La medida fue un éxito rotundo. Se redujo el gasto en asistencia (Claro, ya no se daba). Y sorprendentemente los pobres demostraron ser unos desaprensivos y vagos pues no acudían en masa a las workhouses, reduciéndose también el número de éstas. (¡Qué impresentables, mira que negarse a acogerse a las casitas que les ponía el Estado!). Si es que como dijo un pensador de la época :  " En lo que se refiera a los más bajos de los pobres, por lo general ellos están contentos con las ocupaciones más miserables, los trabajos más laboriosos y las actividades más peligrosas" (J Tonwsend."Disertación sobre las leyes de los pobres").

Desde siempre y como bien reflejó Mel Brooks en "La Loca Historia del mundo"(1981), nuestros gobernantes se han preocupado por los pobres y su bienestar.





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