ZEUS OMNIPOTENTE


LOS AMORES DE ZEUS

Zeus. Ánfora ca. 480 a.C. Museo del Louvre.
Zeus es el padre de los dioses griegos, y el dios que preside el panteón olímpico. Divinidad del cielo, de los fenómenos atmosféricos, protector del orden social, de la casa,  director supremo del universo, y guardián de la armonía del mismo. El poder del dios griego sobre todas las cosas es indiscutible. Su preeminencia en el Olimpo era reconocida por todos. Pero hoy vamos a hablar de los amores del dios.

Como supremo gobernante divino y máximo exponente de la religión de los antiguos griegos, Zeus tenía una función que cumplir: todo dependía de él. Que aparecían nuevos territorios con nuevos dioses o diosas, pues se les hacia hijos de Zeus, o amantes. Que una ciudad quería alardear de su importancia y antigüedad, pues se decía fundada por el dios o  por uno de sus innumerables descendientes. El resultado era que Zeus acumulaba en su currículum una innumerable lista de amantes por grado o a la fuerza, y una no menor lista de hijos, que como le reclamaran la paternidad se iba a enterar.  Sería por eso que casi todos sus descendientes quedaron bien colocados, triste antecedente del "enchufismo" que infecta nuestro país.

Al ser Zeus prácticamente ominipotente - de seguro que con tanta amante la "potencia" la iba a necesitar - los subterfugios empleados para yacer o secuestrar a sus presas eran inagotables. Probó con diosas pero fue con las mortales con las que desarrolló un mayor ingenio.

Io y Júpiter. Corregio.1531
Io. Es una sacerdotisa de Hera que vivía en Argos. Entusiasmado Zeus con la joven doncella, tiene la ocurrencia de presentársele en sueños para convencerla de que se acueste con él. La muchacha en vez de ceder ante tamaño honor, va y se lo cuenta a papa. Éste después de consultar al consabido oráculo, decide en un alarde de comprensión paterna expulsarla de casa ante la amenaza de ser aniquilado por los rayos del enfurecido dios. Zeus insiste para que la joven ceda a sus pretensiones, pero ésta, cabezona, emprende una veloz huida, deja atrás campos y villas y se adentra en los bosques perseguida por la excitada divinidad. Harto el rey de los dioses de correr tras la díscola, se convierte en neblina con la que cubre toda la tierra, y de paso a la joven también, que pierde así la virginidad.  Pero por si no tuviera bastante, la celosa esposa de Zeus, Hera,  la toma con ella, y el de los rayos para ocultarla de su mujer la transforma en ¡vaca! Pues si que le hizo un favor a la joven: violada por una niebla asquerosa, luego transformada en vaca, y finalmente cuando es descubierta por Hera, ésta le envía un feroz tábano que se dedica a picarla y perseguirla por todo el planeta, hasta cruza mares para escapar del molesto insecto ( el Jónico o Ionico llamado así por ella).

Danae. Tiziano. 1553. Museo del Prado
Danae. Hija de Acrisio a quien le habían vaticinado que el hijo nacido de su hija sería la causa de su muerte. Como resultado la joven fue encerrada en un calabozo subterráneo tras recias puertas de bronce. Pero como al rey de los dioses cuanto más difícil se lo ponían más se motivaba. Se le ocurrió un sencillo plan, metamorfosearse en lluvia de oro, y de tal guisa fecundar a la aburrida princesa. Digo yo que mucho no disfrutarían. Aunque parece más bien una unión por interés. Vamos que el oro abre cualquier puerta por muy profunda y cerrada que ésta esté. De ellos nacería el héroe Perseo.

Los amantes. Giulio Romano. 1525. Hermitage. S. Petersburgo
Alcmena. Princesa de Micenas que rehusaba  unirse con su primo Anfrition hasta que no vengase la muerte de sus hermanos. Con ella Zeus fue más sutil. Que te niegas a acostarte con el mozo hasta que no traiga pruebas de su hazaña, pues nada tomo su forma, me presento con las pruebas de la venganza, y ala al catre. Y como no me llega la noche, pues la prolongo porque me lo estoy pasando muy bien y para eso soy Zeus. Resultado: un retoño llamado Heracles, y un marido bastante cabreado.

Jupiter y Calisto. F. Boucher. 1744
Calisto. Cuyo nombre significa "la más bella". Era una ninfa que servía en el cortejo de la diosa Artemisa, y que por tanto había hecho voto de castidad. Cosa que como es lógico no le importaba demasiado a Zeus. ¿Qué elegiría esta vez el potente dios para yacer con ella? Muy fácil. Se transmutó en su propia hija y señora de Calisto, Artemisa. De dicha guisa comenzó el jugueteo con la incauta ninfa, que si te sobra ropa, que si mira ella que mona, que si te toco un pecho como quien no quiere la cosa, y ¡zas! ya tenemos a Calisto embarazada, a la esposa de Zeus muy enfadada, y a Artemisa aún más. Total que la diosa cazadora la transforma en osa, y Hera ordena que la cazen. Menos mal que al final Zeus, generoso como siempre, recoge lo que queda de la pobre ninfa, osea su cadáver antes de que se hagan una alfombra con él, y la sube en forma de constelación a los cielos: la Osa Mayor.  



Leda y el Cisne. Rubens 1599


Leda. Reina de Esparta de extraordinaria belleza, que debía de resistirse a los encantos del dios, pues este no dudo en utilizar uno de sus conocidos trucos para acostarse con ella. A decir verdad en esta ocasión fue original. Zeus se convirtió en un hermoso cisne blanco, y sorpresas de la vida, a Leda el cisne le debió parecer el colmo del erotismo, y se puso a retozar desnuda con el ave a lo orilla de un estanque, lago o similar. La consecuencia fue que acabó poniendo dos huevos, y nacieron Castor y Helena y Polux y Clitemestra.
Antíope y el satiro. Alexei Golovin. 2009


Antíope. Era hija de un dios-rio, según algunos, lo que la convertía a ella misma en semidiosa, una especie de ninfa, o algo así; y para otros hija del rey de Tebas. De belleza extraordinaria - Zeus no tenía mal gusto - no debían de faltarle pretendientes, pero ninguno parecía ser suficiente para ella. El padre de los dioses decidió que esta tampoco se le iba a escapar, y se transmutó en otro de sus originales disfraces. En esta ocasión la figura elegida fue la de un sátiro, que no es que sea muy atractivo, cuernos, rabo, patas y pezuñas de cabra, no parecen el prototipo de belleza viril, pero lo compensan con un desmedido apetito sexual en consonancia con el tamaño de su... Vale, pues que a Antíope la convenció, y acabó teniendo dos gemelos de la relación con Zeus: Zeto y Anfión.


Zeus y Europa. N. Coipel (1726-1727)
Europa. Esta princesa de Tiro paseaba alegremente por la orilla del mar jugando con las olas, cuando le echó el ojo el dios salido. Idea genial: convertirse en precioso toro blanco que juguetea manso por la orilla del mar. Y lo más normal, la doncellita en lugar de salir por piernas, se acerca al animalito, y como tiene los cuernos en forma de media luna, tiene una "inteligente" ocurrencia, cogerse a ellos, y sentarse en el lomo de la pacífica bestia, y por supuesto esto era lo que esperaba el dios, que emocionado arrancó a correr con ella encima, y después pues pasó lo que pasó. Y de Europa tuvo tres hijos: Minos Radamantis y Sarpedón. Y el rapto de Europa se convirtió en todo un símbolo.  Aunque tardarían al menos una generación en que a sus descendientes les salieran cuernos, y no eran los vikingos, sino el minotauro. Como recordatorio permanente de su hazaña, a Zeus se le ocurrió dibujar en el cielo con las estrellas un hermosa constelación en forma de toro: Tauro.

El rapto de Ganimedes. Eustache Le Sueur.1650
Ganimedes. Si os creiais que sólo le interesaban las chicas, pues os equivocasteis. Ganimedes  era un príncipe troyano considerado el más bello entre los mortales, apenas un adolescente. Iba eso a frenar al sinvergüenza mayor del Olimpo.¡Jamás! ¿En qué puede convertirse? Pues en su animal emblemático: el águila, algo que repitió con la ninfa Egina. Zeus se transforma en el ave, se cuela en el palacio del padre del muchacho, y ni corto ni perezoso se abalanza sobre el joven, lo coge con las garras, y desaparece en dirección al Olimpo. ¿Qué el padre protesta? No pasa nada. Se le regala una copa de oro, unos  caballos divinos, y se le promete que su hijo va a tener una posición privilegiada al lado del más grande. Y así fue. Zeus después de disfrutar del joven, lo mantuvo a su lado como copero, y más tarde lo convirtió en la constelación que todos conocemos como Acuario.


El listado de amantes del Supremo regidor del Olimpo es interminable y la recua de hijos en consonancia. Si entonces hubieran existido psiquiatras, y sus amantes se hubieran reunido en la consulta de uno, la conversación resultante hubiera sido antológica: "Yo es que vengo porque tuve relaciones con un toro". "Eso no es nada, yo con un cisne y además puse huevos", "Pues a mí me desvirgó una niebla pegajosa". Conclusión en la Grecia mítica más valía ser feo y malformado no fuera a ser que tuvieras el dudoso honor de recibir las atenciones de alguna divinidad sobreexcitada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario