DE CORTESANA A EMPERATRIZ

TEODORA

Título Original: Teodora, imperatrice di Bisanzio

Año: 1954

País: Italia/Francia

Duración: 124 min.

Dirección: Riccardo Freda

Reparto: Georges Marchal, Gianna Maria Canale, Renato Baldini, Irene Papas, Roger Pigaut, Henri Guisol, Olga Solbelli, Carlo Sposito, Nerio Bernardi.

Marco Temporal: 527-547

Marco Espacial: Bizancio


En el año 547 el Imperio de Oriente está en pleno apogeo. En Ravena se consagra la capilla de San Vital en presencia de Justiniano. El emperador conmovido por el acto se deja llevar por los recuerdos, y su memoria retrocede al año en que conoció a Teodora, la que más tarde se convertiría en su esposa y emperatriz de Bizancio. Hace más de veinte años cuando Justiniano paseaba ocultando su identidad entre el pueblo, una ladrona intenta robarle, pero al verse descubierta huye, y el emperador la sigue hasta una taberna. La joven Teodora es una fiel seguidora de la facción de los verdes, representantes del pueblo en las carreras de cuádrigas, enfrentada a los azules que defienden los intereses de los nobles y del todopoderoso Juan de Capadocia.

Una producción de estas consideradas menores realizadas por los italianos, y  el experto en este tipo de películas, Riccardo Freda, que a pesar de los errores históricos se deja ver con simpatía. Con unos decorados de cartón piedra la película, que adolece de todos los defectos que podamos achacarles a estos films, es sin embargo entretenida, con unos personajes, que aunque tópicos, están bien trazados: un emperador Justiniano algo beato y tontorrón frente a una Teodora imparable, deslenguada, liberal y que se lo come con patatas; aunque debido a la censura imperante en la época  los orígenes de la emperatriz son algo maquillados y de cortesana pasa a ser una simpática ladronzuela que además pluriempleada canta en una taberna (Procopio, por ejemplo, escribe que trabajaba en un burdel entregándose a hombres de baja ralea, aunque luego se puso a trabajar de actriz. ¡Si es que en aquellos tiempos a reina llegaba cualquiera!). Los secundarios como Juan de Capadocia como malo malísimo, los corredores de cuádrigas, o el típico graciosillo, cumplen de sobra y hacen que la historia discurra sin tropiezos y nos haga pasar un buen rato.

Como es bastante difícil encontrar en el cine o la televisión una historia medianamente decente dedicada al más que interesante Imperio Bizantino, "Teodora" que además dedica su metraje a la que posiblemente sea la más conocida emperatriz del mismo, se convierte en una película de visionado casi imprescindible. La rigidez protocolaria de la corte bizantina, el papel de la Iglesia, las carreras en el Hipódromo y su influencia en la sociedad, personajes históricos como Justiniano, Teodora, Juan de Capadocia, o Belisario, y hechos históricos como la promulgación de un nuevo código de justicia o la revuelta de Niké (532), son motivos más que suficientes para darle una merecida oportunidad a este divertimento. Pero eso sí, no esperéis un rigor histórico a prueba de criticones, pues no aguantareis ni cinco minutos, sólo disfrutadla. Como muestra el breve dialogo que el personaje bufonesco mantiene cuando se le juzga en presencia del emperador:

- ¿Hay testigos?
- No hace falta. Yo mismo le sorprendí en flagrante delito. Además ha confesado.
- Confieso, y os digo más, si en vez de una hora me hubieran azotado cinco, me habría confesado culpable de la Revuelta de Vercingetorix, el asesinato de Calígula, de los desmanes de la Serpiente Marina, y de la diarrea infantil.

2 comentarios:

  1. Vaya con Teodora...desconocía ese pasado tan " ligero " de la reina.
    Gracias por infomarnos.

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  2. De nada. Las malas lenguas pusieron verde a la emperatriz, y eso al margen del color de su equipo de aurigas favorito. ¿Cuánto había de verdad? Pues parece que bastante, pero una vez que tienes poder también lo tienes para que se olviden de tu pasado o hacerlo olvidar; además luego como emperatriz funcionó la mar de bien, según parece conocía bien las necesidades del pueblo, y no va con segundas. A lo mejor si cambiáramos a tanto político de élite por alguien que ha sufrido con los de abajo mejor nos iría.

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