ASUNTOS DE FAMILIA

LA RED BONAPARTE

En una época en la que está tan de moda hablar de los políticos y sus corrupciones, en la cual cualquier mandatario se cree con derecho a usar las instituciones públicas para colocar a familiares y allegados, tenemos la tendencia a olvidar que eso no lo han inventado ellos, y no es que quiera justificarlos; pero es que el nepotismo - que así se llama la difundida práctica - viene de atrás.

Un ejemplo y paradigma de nepotismo, es decir darle cargos y empleos a familiares y amigos sin importar los méritos, fue el gran Napoleón Bonaparte, que estableció un auténtica red de clientelismo a su alrededor, disponiendo de cargos y reinos que repartía entre familiares y amiguetes con una alegría que sólo ha encontrado parangón en nuestros actuales dirigentes que se comportan como pequeños bonapartes en sus particulares feudos. Echémosle un vistazo al organigrama familiar de Bonaparte, auténtica inspiración de nuestros "honrados" mandamases.

La Familia

Napoleón Bonaparte (1769-1821). ÉL. A la cabeza de toda la red está por supuesto, él. General, Primer cónsul, cónsul vitalicio, fueron sus primeros pasos hasta desembocar en el definitivo: Emperador de los franceses en 1804, y Rey de Italia en 1805. Sus andanzas por toda Europa a la conquista de territorios que repartir son demasiado conocidas para entrar aquí en ellas. Su insaciable afán de conquistas no se si tendría que ver con la numerosa cohorte de familiares que dependían de él, pero parecería como si quisiera buscarles un apañito a todos ellos. Sus movimientos de tropas cambiaron el mapa de Europa y la manera de entender la política en este territorio que él intentó hacer uno solo. Como es lógico su mujer compartió el título de emperatriz.

Leticia Ramolino (1750-1836). La Mamma. Todo clan que se precie tiene una matriarca, en el caso de los Bonaparte fue Leticia. Viuda con ocho hijos, la madre de Napoleón siempre fue todo un carácter. Poco dada a los fastos de su hijo, prefería mantenerse lejos de la vida política de su país, aunque no de la económica. Fue la única persona a quien Napoleón reconoció como superior a él: "Cuando ella muera sólo me quedarán inferiores." No acumuló grandes títulos, además de Princesa de Francia, se le concedió el de Su Alteza Imperial, madre del Emperador. Por el contrario con las riquezas no sucedió igual. Rodeada de banqueros e inversores se labró una fortuna personal inmensa, comprando joyas, obras de arte, y todo lo que pudiera transformase en líquido por si venían mal dadas. "Ojala que dure" solía ser su frase favorita.

José  (1768-1844) Pepe Botella. El mayor de los Bonaparte y uno de los favoritos de su madre, fue abogado y embajador de su hermano antes de que éste le nombrase Rey de Napoles (1806-1808), reino y cargo que cambió por el más lucrativo de Rey de España (1808-1813). No parece cierto que fuera tan aficionado al tintorro como los españoles llegamos a creer, pero sí a las mujeres y a apropiarse de lo ajeno. Su famoso "equipaje" iba cargadito con las joyas de la corona española y las obras de arte expoliadas, la venta de las cuales le permitió darse la buena vida en los Estados Unidos, donde vivió a cuerpo de rey..."abdicado", con lujosa mansión incluida llena de obras de arte, libros raros, y estanque, todo pagado a costa de su último reino.    

Luciano (1775-1840)  La Oveja Negra. Toda familia tiene un hijo rebelde que les sale atravesado, y se sale de lo normal, que además suele ser el favorito de su mama. Bueno, pues ese, era Luciano. Opuesto a muchas de las ideas de su hermano, se auto exilió en Francia, y llegó a rechazar los títulos imperiales, e incluso un matrimonio que le convertiría en rey de Etruria. Llegó a vivir en Inglaterra, lo que fue visto por su hermano como una auténtica traición, y se le llegó a borrar de la familia. Posteriormente hubo una reconciliación, y se le concedió el título de príncipe. En 1814 en Italia se le otorgaron diversos títulos como los de Príncipe de Canino, Conde de Apollino, Señor de Nemori, y Príncipe de Musignano, aunque curiosamente concedidos por el Papa. Nada mal, para un rebelde.

Elisa (1777-1820) La Lengua Viperina. La mayor de las hermanas Bonaparte tenía fama de no callarse ni debajo del agua, y se enfrentaba hasta con el emperador. Su nombre era María Anna, pero no debía de gustarle mucho, y se lo cambió por el apodo de Elisa. Fue nombrada por su hermano, Condesa de Campigniano, Princesa de Lucca y Piombino en 1805, y Gran Duquesa de Toscana, además de tener el título de Su Alteza Imperial. Gobernó sobre Toscana desde 1807 hasta 1814. Su marido Félix Baciocchi también se benefició de las prebendas concedidas por su cuñado, y aunque en los reinos de su esposa, ésta apenas le dejaba mandar, su carrera militar y política se vio impulsada y  además de senador llegó a general de brigada.

Luis (1778-1846) El Bueno. Obligado a casarse con la hija de la emperatriz Josefina, Hortensia, habida de su anterior matrimonio, Luis fue recompensado por su hermano con el reino de Holanda. El buenazo de Luis llegó en 1806 a su reino, y quiso ganarse a sus súbditos con unas palabras en holandés, así en lugar de presentarse como el rey de Holanda, se presentó como el "conejo" de Holanda; a pesar de ello a los holandeses les cayó en gracia. En 1810 se negó a entregar tropas holandesas a su hermano, y este forzó su abdicación. Para los holandeses fue Luis I el Bueno. También fue nombrado conde de Saint-Leu, y en 1810 como premio de consolación Condestable de Francia, título que no le otorgaba ningún poder. Le solicitó a su hermano la devolución de su trono, pero Napoleón se negó siempre. Su hijo sería el futuro Napoleón III.

Paulina (1780-1825) El pendón. La favorita del emperador y más querida fue también la que más problemas le dio con su conducta licenciosa. Con 17 años la casan, después de numerosos amantes, con un general amigo de su hermano, Leclerc; pero el matrimonio no la moderó y siguió cambiando de amante como de vestido. Muerto su marido en 1802, Napoleón la casa con un príncipe italiano, Camilo Borghese en 1803. Si el emperador pensaba en calmar los ardores de su hermana se equivocaba, siguió protagonizando escándalos, posando desnuda para Canova,  acostándose con soldados, y gastando a manos llenas. Fue princesa consorte Borghese, de Sulmona y Rossano; princesa de Francia; y nombrada también por su hermano duquesa y princesa de Guastalla. A pesar de todo fue la única de sus hermanos que visitó en Elba a Napoleón, y empeñó su fortuna para ayudarle. Quiso ser enterrada en el panteón de la familia Borghese entre Papas y con su mejor vestido. Disfrutó hasta el final de lujos y amantes.

Carolina (1782-1839) La ambiciosa. Encaprichada de un general de su hermano, Murat, se casó con él en 1800 a pesar de la oposición inicial de Napoleón. Calificada como celosa de Josefina, extravagante, caprichosa, y ambiciosa, la pequeña de las hermanas Bonaparte consiguió para su marido títulos y posición que ella compartió: Gran Duquesa de Berg y Cleves, y Reina de Nápoles de 1808 a 1815. Sus enfrentamientos con las esposas de su hermano son antológicos, llegando a buscarle una amante al emperador para demostrar que Josefina era la que era infértil, y forzando así el divorcio. Con la segunda esposa de su hermano no le fue mucho mejor. Pero cuando Napoleón fue derrotado aconsejó a su marido que pactara con sus enemigos para poder mantener el trono de Nápoles. Ya viuda en el exilio en el imperio austríaco adoptó el título de Condesa de Lipona (anagrama de Napoli). Uno de sus descendientes es el actor René Auberjonois

Jerónimo (1784-1860) El inútil. El pequeño de los Bonaparte pronto dio muestras de gustarle más las fiestas y los líos que la política o el mundo militar. En 1800 tuvo que salir de la Guardia Consular por verse implicado en un duelo. En 1803 afincado en Estados Unidos decide casarse con una rica heredera, cosa que le sienta fatal a su hermano que tenía planes para forjar alianzas con las casas reales en Europa por medio de matrimonios. Napoleón obligó a Jerónimo a divorciarse, y éste al verse privado de los privilegios y el dinero imperial, aceptó. Como premio se le casó con una princesa alemana, y se les concedió como regalito de bodas el Reino de Westfalia en 1807, y en él se mantuvo hasta 1813. Además de despilfarrar el dinero y obedecer en todo a su hermano, poca cosa más hizo por sus atribulados súbditos. En la campaña de Rusia de 1813 fue puesto al frente de un cuerpo del ejército, y fue tan desastroso, que su propio hermano lo destituyó. Aún tuvo un segundo momento de esplendor cuando su sobrino Napoleón III llegó al poder, y así el inútil de Jerónimo volvió a acumular cargos: Gobernador de los Inválidos, mariscal de campo, y finalmente Presidente del Senado. Además fue Príncipe de Montfort y Príncipe de Francia.

Cardenal Joseph Fesch (1763-1839) El tiíto. El medio hermano de la madre de Napoleón era todo un personaje: especulador, arribista, pirata, y finalmente "modélico" religioso. Su afán por acumular títulos y escalar puestos en la jerarquía eclesiástica sólo fue superado por su afición por las obras de arte que le convirtió en una auténtica ave de rapiña a la hora de hacerse con ellas. Perdida su vocación durante "el Terror" (era eso o perder la cabeza), la recuperó con la llegada al poder de su sobrino: nombrado Arzobispo de Lyon en 1802, seis meses después se le nombró cardenal, y en 1803 embajador de Francia en Roma. Como reconocimiento a sus servicios se le concedió la Legión de Honor, un asiento en el senado, y en 1806 fue nombrado coadjuntor del principe-obispo de Regensburg, y sucesor del mismo. Mientras seguía acumulando pinturas del gótico italiano, de Ticiano, Bellini, o Boticcelli; pintura holandesa, etc., atesorando más de 16.000 cuadros, y una considerable colección de esculturas.

Josefina (1763-1814) La Primera esposa. La historia de Josefina y Napoleón es muy conocida, como para abundar en ella aquí, sólo comentar que no fue tampoco ajena a los premios, títulos y prebendas con que el emperador regalaba a sus allegados. Emperatriz, Reina de Italia, Reina de Navarra fueron los títulos que compartió con su esposo mientras fue su consorte. Tras el divorcio no dejó de gastar y vivir de forma suntuosa a costa del erario público, hasta el punto que su ex-marido, ahora financiador de sus dispendios, llegó a afirmar que lo único que les separaban eran las deudas de Josefina.

María Luisa (1791-1847) La segunda esposa. La hija de Francisco I de Austria fue obligada a casarse en 1810 con Napoleón con el fin de darle un hijo y heredero. Compartió el título de emperatriz con su esposo, y a la derrota de éste, se fue a vivir con su padre a Austria llevándose a su hijo Napoleón con ella. En 1814 se le concedieron los ducados de Parma, Piancenza y Guastalla, que gobernó hasta su muerte, ya que le fueron confirmados por el Tratado de Viena. Fue de los pocos miembros de la familia que conservó el poder, claramente para contentar a su padre. De forma que esta superviviente se benefició de la época napoleónica, y de la era que le sucedió; pues aún llegó a casarse dos veces más, y a su gusto (Se debió de considerar que la pobre ya se había sacrificado bastantes).

Joaquín Murat (1767-1815) El Cuñado. Este hijo de un posadero que dejó los estudios de teología por el ejército, llegó a general con Bonaparte, y al apoyarlo en su golpe de estado se convirtió en uno de sus más importantes colaboradores. Nombrado comandante de la guardia consular, su carrera da un salto cuantitativo cuando se casa con la hermana de Napoleón, Carolina. Asciende a Comandante de la Primera División Militar, gobernador de París, y en 1804 Mariscal y Gran Almirante. En 1806 se recompensan sus servicios con el título de Gran Duque de Berg . En 1808 se convierte en el comandante de los ejércitos de España y Gobernador de Madrid, pero se frustra su intento de ser rey de España por su fracaso ante el levantamiento de mayo. Como premio de consolación se le nombra rey de Napoles. Allí desarrolla una política de "cambiachaquetas", y nunca volvería a gozar del favor imperial. Cuando lo fusilaron pidió que no le dispararan al rostro.

Los Allegados.

Juan A. Junot (1771-1813) La Mano izquierda. El que en un tiempo fue considerado "la mano izquierda" de Napoleón durante la campaña de éste en Italia, pronto pasa a ser menospreciado por casi todos. Si bien inicialmente era un valeroso y frío militar, una herida en la cabeza cambió su carácter, volviéndole impulsivo, agresivo, y un poco desequilibrado.  A pesar de ello Napoleón lo asciende a coronel, general de brigada, aunque le niega el mariscalato, algo que le sienta fatal al impetuoso militar. Nombrado embajador en Portugal, su carrera queda asociada a este país; aunque vuelve a París donde es nombrado Comandante de la ciudad. Se mete en líos, duelos, peleas, y acumula deudas sin fin; para acabar de rematarla se lía con la hermana de Napoleón y esposa de Murat, Carolina, y por poco no se tiene que batir en duelo con éste. El emperador tapa todas sus meteduras, pero le aleja de la corte. Por su campaña en Portugal es nombrado duque de Abrentes, pero cada vez está más desequilibrado. Apartado por Napoleón en 1813 se tira por un balcón, y sólo se rompe una pierna, aunque luego la herida se infecta y ocasiona su muerte.

Luis Alejandro Berthier (1753-1815) La mano derecha. Eficaz e imprescindible, este militar se convirtió en imprescindible para Napoleón, quien siempre lo consideró su mano derecha. Con el Consulado, Napoleón le confía el Ministerio de Guerra. A la proclamación del Imperio, Berthier recibe el título de Primer Mariscal de Francia. Hecho duque de Valengin en 1806, Príncipe de Neuchatel, y un año después Vice-Condestable de Francia. En 1809 Napoleón lo casa con María de Baviera y lo nombra Príncipe de Wagram. Pero con la Restauración comienza el declive, a pesar de reconciliarse con Luis XVIII que le nombra Par de Francia. Cuando Napoleón intenta su regreso, sus lealtades están divididas, duda, se mantiene a la espera,  y pierde la confianza de los dos bandos. En 1815 se cae, se tira, o lo tiran desde una ventana. La mano derecha tampoco sobrevive a la caída.

Luis Nicolás Davout (1770-1823) El Invicto. Davout fue nombrado Mariscal por Napoleón  en 1804. En 1808 Napoleon lo hizo Duque de Auerstädt En 1809 sus repetidas  victorias al servicio del emperador fueron premiadas con el Principado de Eckmühl, al menos en este caso merecido, puesto que fue de los pocos mariscales que se retiró sin perder una batalla en 1813, lo cual no impidió que se rindiera en Waterloo a pesar de la superioridad de sus fuerzas. Fue de los pocos generales en no jurar a los Bórbones en la primera Restauración. Cuando Napoleón volvió de Elba fue nombrado Ministro de la Guerra. Con la derrota se retiró a sus tierras de Savigny-Sur-Orge en 1815, y en 1822 fue nombrado alcalde de esta localidad.

Juan Bautista Bernadotte (1764-1844). El traidor.  Bernadotte se casó con la cuñada de José y antigua novia de Napoleón, Desiré, en 1798, y aunque no apoyó el golpe de Estado de Napolón con el advenimiento del Imperio fue nombrado Mariscal. Entre 1804 y 1805 gobernó Hanover, y recibió, como recompensa a sus servicios prestados en la zona, el Principado de Ponte Corvo en 1806. Nombrado gobernador de los pueblos Hanseáticos participó en la campaña contra Suecia. Entonces se hizo popular en Suecia, por su conducta con los presos. Tildado de envidioso e intrigante por los bonapartistas, fue elegido por el rey de Suecia como posible sucesor a la corona, temiendo un futuro ataque ruso, y viendo que el ejército necesitaba un militar capaz al frente. Napoleón consideró la oferta un absurdo y la rechazó. Pero el mariscal Bernadotte decidió aceptar la propuesta y en 1810 se presentó en Suecia, donde se le nombró Príncipe y pasó a controlar la política exterior del país. En 1813 se alió con Inglaterra y Prusia en contra de Francia. Trazó planes de defensas de los aliados, y llegó a enfrentarse a sus antiguos camaradas Oudinot y Ney. En 1818 fue proclamado rey como Carlos XIV Juan de Suecia y III de Noruega. Aquel que en su cuerpo llevaba tatuado "Muerte a los reyes" se convirtió él mismo en el iniciador de una dinastía.

Miguel Ney (1769-1815) El rubicundo. El pelirrojo Ney era hijo de un tonelero que comenzó su carrera como dependiente y vendedor, pero pronto se pasó al ejército donde se convirtió en uno de los militares mejor valorados por sus compañeros. Es su mujer, íntima amiga de la hija de Josefina, quien le anima a unir su destino al de Napoleón, y el militarote simpático y franco que en principio no veía con buenos ojos al corso, se volvió uno de sus más fieles mariscales. El hosco Napoleón quedó impresionado con Ney a quien nombra mariscal en 1804. En 1808 será nombrado Duque de Elchingen. Durante la campaña de Rusia la extrema valentía del arrojado Ney le ganan la admiración de todos. Su emperador le nombra Príncipe de Moscova, título que no le valdrá de mucho cuando los rusos quemen su capital. Moriría ejecutado en 1815 tras pasarse a Napoleón en su regreso de Elba.

Andrés Massena (1758-1817) El corrupto. Massena es nombrado mariscal por Napoleón en 1804 a pesar de ser un militar que no gozaba de las simpatías de sus soldados e iguales. El emperador sin embargo ve en él habilidades para la batalla y las aprovecha. Le encarga la conquista de Napoles, y Massena la realiza, pero con gran crueldad, eso y las acusaciones de corrupción hacen que sea destituido. En 1807 lo vuelve a utilizar en la campaña de Polonia, que desempeña con gran éxito ganándose el título de Duque de Rivoli, una nueva acusación de corrupción, y de nuevo una destitución. En 1809 vuelve a estar al mando en la campaña del Danubio contra los austríacos a quienes aplasta.. Ahora es elevado a la categoría de príncipe, Príncipe de Essling. Enviado a Portugal vuelve a hacer de las suyas, y de nuevo se le destituye. Al final se le nombra comandante local de Marsella de donde ya no se movió. Con la Restauración y la fuga de Napoleón, Massena se queda tranquilamente en su puesto sin hacer nada. Nadie le mueve de allí. Cuando le llaman para juzgar a Ney tras la derrota de Waterloo, no lo duda.

Napoleón colocó a familiares y amigos en puestos de importancia, recompensó servicios y fidelidad con títulos y condecoraciones que aparejaban rentas, territorios y beneficios. Repartió Europa como si fuese su jardín particular: Francia, España, Italia, Alemania...sólo eran porciones de una tarta que repartía a su antojo. Ducados, ministerios, y altos cargos fueron distribuidos entre aliados y amigos: Talleyrand, Cambacéres, Fouché, Lannes, Villeneuve, Marmont, su amigo de la escuela Bourrienne fueron algunos de los que recompensó, utilizó, o le utilizaron a conveniencia. Desgraciadamente años después los recursos de las naciones no han dejado de ser esquilmados por gobernantes prepotentes que los reparten entre familiares y amigos como si fueran suyos y no de todo un pueblo.   

2 comentarios:

  1. Muy bueno
    Saludos desde San Fernando, Cádiz

    ResponderEliminar
  2. Me alegro que te gustara. Bonita e histórica zona la tuya.

    ResponderEliminar