EL DESMADRE DE TOULOUSE

EL BURDEL DE LAS MUSAS



Título Original: Le Bordel des Muses/ Le Cabaret des Muses

Guionista: Gradimir Smudja

Dibujante: Gradimir Smudja

Año de Publicación: 2003-2008

País: Serbia

Marco Temporal: 1888

Marco Espacial: Francia



El Conde Henri de Toulouse-Lautrec visita los cabarets de Paris, deambula por los ambientes bohemios y disfruta de la vida sin limitaciones, lo mismo se cuelga de la pierna de una bailarina que se reta a duelo de botellas de champán con un militar como Dreyfuss, pinta garabatos en los manteles y hasta en las calvas de los señores, mientras se codea con pintores, artistas, y gentes de diferente pelaje. En 1888 en Paris todo puede pasar, y el pequeño conde es a veces un titere de los acontecimientos y otras es él quien tira de los hilos. Los sueños se mezclan con la realidad mientras Riri (el propio Toulouse) vaga por un fin de siglo plagado de creatividad.

El dibujante y guionista serbio Gradimir Smudja realiza en "El burdel de las musas" (rebautizada como "El cabaret de las musas") uno de esos cómics sorprendentes, extraños e irrepetibles, podrás amarlo u odiarlo, pero seguro que no te dejará indiferente. Alejado de cualquier etiqueta que podamos ponerle, la serie que inaugura el primer volumen, rompe esquemas. Casi sin guión, o con un guión delirante, el mini personaje de Toulouse-Lautrec sirve como excusa para presentarnos artistas, personajes, situaciones y estilos pictóricos absolutamente diversos y dispares. Oscar Wilde, Van Gogh, Degas, Rodin, Monet...y hasta se permite enamorarse en el segundo volumen de Audry Hepburn. El resultado es como mínimo delirante.

Con cuatro volúmenes publicados, de los cuales sólo dos han llegado a España, el artista serbio da una personalisima visión del ambiente artístico de finales del siglo XIX, paseándonos por la bohemia parisina de la mano de un personaje esperpéntico que a modo de cicerone nos guía por lugares y situaciones en un pandemonium incohente pero encantador. El guionista y dibujante se autodefine como artista esquizofrénico y paranoico, y esta definición impregna en algunos trazos su propia creación. Que nadie espere un cómic al uso con una estructura definida y un esquema compositivo cerrado, Smudja está por encima de eso; sus cómics son para amantes del arte de mente abierta dispuestos a dejarse conducir a una locura disparatada, a veces confusa pero siempre divertida. Entretenerse en sus paginas es descubrir cientos de detalles, miles de guiños, cambios de estilo de acorde al nuevo personaje presentado, y todo envuelto en chistes o situaciones más o menos cómicas de una simplicidad sólo aparente.

Para el recuerdo quedan las paginas del encuentro del protagonista con Degas o con Seurat, padre del puntillismo y mostrado en el cómic como un obseso de los puntos. El impresionismo, el puntillismo o el surrealismo, por poner sólo unos ejemplos, se dan la mano y se entrelazan en las sorprendentes páginas de esta peculiar serie.   

2 comentarios:

  1. Lo he leido y personalmente... me gustó y me reí muchísimo.
    Para los amantes del arte, se lo recomiendo. Tiene cantidad de guiños simpáticos.

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  2. Cierto. Esperemos que algún día publiquen los dos tomos que faltan.

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