INTRIGAS EN LA FRONTERA

GUADALQUIVIR


Título Original: Guadalquivir


Autor: Juan Eslava Galán


Año de Publicación:1990


País: España


Marco Temporal: 1211-1217


Marco Espacial: España


Selim, un joven perteneciente a un importante familia musulmana de Jaén, persigue al halcón de su hermanastro hasta a unas ruinas godas. Allí encuentra a Faye una muchacha de la que cae enamorado. Los dos jóvenes comienzan a citarse en las viejas ruinas a espaldas de sus parientes. Pero en una ocasión mientras el muchacho espera a su amada, oye unos quejidos; un hombre moribundo reclama su ayuda. Antes de expirar el desconocido le hace un extraño encargo a Selim, deberá trasmitirle un mensaje a un hombre con una cicatriz en el ojo izquierdo y una mano de Fátima tatuada en la muñeca derecha. 

La historia nos la relata un cierto contador de cuentos, Sahil, que en el zoco va poco a poco desgranando las aventuras de Selim. Las disgresiones y explicaciones del cuentistas lastran la narración, haciendo en ocasiones perder el hilo de la historia, y aportando poco o nada a la misma. Desde la llegada a la Península Ibérica del ejército del Miramolín de los almohades, es decir Muhammad an-Nasir, para hacer frente a la coalición cristiana comandada por Alfonso VIII de Castilla en 1211, y la consiguiente derrota de las Navas de Tolosa al año siguiente, las andanzas del joven musulmán se van desarrollando, mientras se van desvelando las tramas de la misteriosa organización conocida como "La Lámpara Tapada".

Las historias de Eslava Galán suelen ser interesantes o cuando menos originales, y "Guadalquivir", sin ser lo mejor de su producción, no desmerece. Las vivencias de Selim, el Romeo musulmán, en el siglo XIII, abarcan desde las tierras dominadas por los almohades en la Península Ibérica, hasta el centro de su imperio en el Magreb, para volver a luego  a sus orígenes, ya en pleno apogeo del avance cristiano de Fernando III de Castilla (1217). Con una trama de intrigas, organizaciones secretas, y oscuros misterios del pasado, la narración trascurre sin prisas, a veces con excesiva calma, pero plagada de pequeños detalles, y no exenta del sarcasmo con el que suele aderezar el cuento el mordaz narrador. La novela se puede disfrutar siempre que no esperemos un ritmo narrativo trepidante; de hecho temas como "el espejo de Salomón", o la propia hermandad de la "Lampara Tapada" que se publicita como la trama central de la narración, son al final, una escusa, desarrollada y resuelta ya muy avanzada la narración. El autor está acertado en los breves momentos y personajes históricos que recrea (se echan de menos más escenas como la partida de ajedrez entre el protagonista y el rey Fernando, o que se pare algo más en la batalla de las Navas), y falla cuando queriendo recurrir al humor fácil cae en topicazos poco acertados más propios de taberna de pueblo que de novela histórica por mucho que la cuente un narrador árabe ciego en un zoco andalusí. 

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