CINE Y TASAS

LA DIFÍCIL RELACIÓN ENTRE EL CINE Y LOS IMPUESTOS
Eadweard Muybridge
En los oscuros tiempos que corren, en los cuales desaprensivos piratas informáticos descargan sin mesura, y lo que es peor sin pagar canon, tasa o impuesto; los gobiernos, cuál Quijote contra crueles molinos, defienden desaforadamente, el pago de una tasa. Las grandes compañías cinematográficas, incluso usando al FBI en naciones como los Estados Unidos, se han convertido en valerosos adalides de la lucha contra la piratería, dejando la caza de Barbanegra a la altura del betún, y obligando a los más contumaces a la huida a refugios bucaneros, triste remedo de isla Tortuga. 

Pero repasando la historia de la cinematografía nos encontramos con unos cuantos hechos, cuando menos curiosos, y es que estos neoconversos de la caza al pirata, y del pago de impuestos sí o sí, no siempre pensaron igual. Hagamos un poco de historia, que nunca viene mal, y refresquemos la memoria de quienes no siempre quieren recordar. 

Zoopraxinoscopio
Los primeros pasos del cine se dieron allá por 1888 gracias a un aparato creado por un británico Muybrigde que le dio el estrambótico nombre de zoopraxinoscopio. Entonces apareció en escena un hombre que haría historia, Thomas Alva Edison, para unos un genio con más de 1000 inventos en su curriculum; para otros un astuto hombre de negocios con pocos escrúpulos capaz de robarle un caramelo a un niño ciego. Edison vio el artilugio que mostraba imágenes en movimiento, y le encargó a dos de sus empleados que lo copiaran y mejoraran. Por supuesto no pagó por fusilar la idea, aunque él y su equipo se apresuraron a patentar el nuevo aparato, ahora llamado Kinetoscopio (mayo 1891), eso sí después de copiar las mejoras realizadas en 1890 por Marey en su cronofotógrafo. 

A pesar de los intentos de Edison y sus empleados, el kinetoscopio no cuajaba, y eso que se habían preocupado por añadirle todas las mejoras que habían "pirateado", perdón, inventado. Entonces hicieron su entrada en la historia los que todos han considerado los inventores del cine, los hermanos franceses Lumiere.

Hermanos Lumiere.
En 1892 los dos hermanos comienzan a trabajar en el cinematógrafo, aparato que presentaría imágenes en movimiento combinándose con sonido. Según algunos el nuevo aparato fue la consecuencia de un kinetoscopio que les había regalado su padre, fotógrafo de profesión. Para otros el invento de los Lumiere era consecuencia de la evolución lógica de los distintos aparatos que ya estaban en el mercado. Los hermanos patentaron el invento, y comenzaron a proyectar películas desde 1895, aunque como ellos afirmaban "el cine es una invención sin ningún futuro". Serían inventores, pero de profetas tenían poco.

¿Qué hace entonces el espabilado de Edison? Pues patenta en su país todo lo relacionado con el nuevo invento. Ya que en Europa nada puede hacer para controlarlo, decide que en los Estados Unidos nadie va a hacer películas sin pasar por el aro, es decir pagándole a él unos suculentos royalties. Edison compraba patentes o "inventaba", así llegó a patentar el sistema de perforación que permitía el desplazamiento de la película. Si alguien se negaba a vender su patente, recibía una desagradable visita de los "amiguitos" de Edison, que solían esgrimir unas razones muy convincentes para vender. En 1907 una corte americana falla a favor de don Thomas, y ...si en Estados Unidos quieres filmar al señor Edison has de pagar. 

Thomas Edison.
Pero "piratas" ha habido siempre, y el "honrado" Edison no iba a permitir que siguieran filmando sin que él cobrara. Funda una asociación, la Motion Picture Patens Company, la MPPC, y otra más para controlar la distribución de películas. Pero un grupo de empresarios que ven futuro en el cine, se rebelan contra Edison: fabrican los equipos ilegalmente, mantienen una red de distribución clandestina, compran material en el mercado negro. Las demandas legales, los boicots, los cierres de teatros, los "accidentes" en los rodajes, hacen peligroso estar cerca del centro de mando de Edison en Nueva York, de manera que los "ilegales", deciden poner tierra por medio. 

Carl Laemmle con su cámara ¿ilegal?
Carl Laemmle, un alemán que después de emigrar a América y dedicarse a distintos oficios, había optado por el cine, fue de los primeros en buscar nuevos territorios donde no le alcanzase Edison y la ley americana. Debió de pensar que en la costa Oeste, en la zona de Los Angeles, no iban a ir más que los lagartos, y se estableció allí. En 1915 su compañía,  ahora llamada la Universal, había fundado una auténtica ciudad. A su lado se iban estableciendo otros "piratillas" fugados del acoso de la MPPC: William Fox, el de la Fox; Zukor, de la Paramount; Aitken, de la Majestic films; Samuel Goldwing, etc. La mayoría de los empresarios habían cambiado su nombre, la excusa oficial es que eran inmigrantes con nombres impronunciables. Y así nació Hollywood, refugio de piratas que rehuían pagar tasas, cánones o impuestos, a la poderosa maquinaría establecida por Edison. Todos ellos se hicieron de oro.

Años después son estas compañías o sus herederas las que persiguen a los piratas, y les echan toda la fuerza de la ley encima, con Agencias Gubernamentales incluidas. Y ahora son los nuevos piratas quienes ponen pies en polvorosa, rumbo a tierras más permisivas.

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