EL AUTÉNTICO SEÑOR DE LOS ANILLOS

VOLUND, REY DE LOS ELFOS
Estela de Volund. S, VIII. M. Estocolmo
Volund es un personaje de la mitología escandinava cuyos orígenes o filiación no parecen muy claros. Para unos, un simple mortal pero con unas habilidades especiales; para otros, príncipe de los elfos e hijo de una sirena. Pero para todos es un magnífico herrero en cuya historia encontramos elementos del otro gran herrero mitológico, Vulcano (el Hefaistos griego), de Dédalo, o de Alberich, el rey de los elfos.

El baño de las valkirias. J. Nystrom. 1893 
Tres hermanos semidivinos vivían en el valle del Lobo en una región de Suecia: Egil, Slagfidur y Volund. Eran unos magníficos cazadores, y Volund además era un excepcional orfebre y herrero, que fabricaba todo tipo de armas para sus hermanos. Los tres estaban muy tranquilos hasta que un día se les ocurrió a tres hermosas valquirias,  llegar volando al pacífico lugar donde moraban los hermanos. Y claro está, ¡Se acabó la tranquilidad! Ver los tres hombretones a semejantes mocetonas que estaban refrescándose a la orilla de un lago, y enamorarse fue todo uno (Pensarían aquello de: Uno ya no puede ni estar tranquilo cazando, sin que vengan unas a despelotarse a su lago favorito). El trío se casó con las jóvenes, y vivieron felices, pero no comieron perdices.

Años después a las inquietas servidoras de Odín les entró el gusanillo de volver a las andadas, y se marcharon como habían venido, volando; para algo se las conocía como las doncellas cisne. Los hermanos no se quedaron satisfechos con la huida de sus mujeres, y partieron en su búsqueda; pero Volund, más ingenuo o confiado, decidió esperar el regreso de la amada. Y por cada día que esperaba, forjaba un maravilloso anillo de oro y piedras preciosas para entregárselos a la vuelta como presente. Los anillos los iba colgando en el muro de su forja, junto a sus herramientas. Esperó durante 700 días, y por tanto forjó un número igual de joyas (¡Chupate esa Saurón!).

Bodvild en la fragua.1883. J. Gehrts
Por supuesto tanta riqueza tenía que acabar por despertar la codicia de alguno. Así fue, y Nidud, rey de Suecia, recibió como regalo el mejor de los anillos, que había robado uno de sus servidores. Al verlo, el rey quiso tener a su servicio al artesano. Envió a su guardia para que lo apresaron mientras dormía. Volund es encadenado y llevado a presencia del rey, que regala a Bodvild, su hija, el mejor anillo, sin saber que tiene propiedades mágicas. 

Volund es confinado en un islote donde trabajará para el monarca. Además le cortan los tendones para evitar que huya. El herrero sufre los insultos y humillaciones de su captor que le regala el título de "rey de los elfos", mientras blande una magnífica espada que le ha robado. El cautivo tiene además que contemplar como el anillo especial creado para su esposa luce en la mano de la princesa. Al pobre hombre le aplican el castigo propio de los herreros míticos: dejarlo cojo. Y es que en las sociedades primitivas, un forjador del metal lo es todo, y el pueblo no se puede permitir el lujo de perderlo, así que se le encierra, encadena, mutila, etc; todo para que no se escape, por eso en muchos mitos los herreros son: enanos encadenados dentro de cavernas, mutilados, cojos (se ve que no es cierto aquello de que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo), o arrojados a lugares de difícil salida (si no que se lo digan a Dédalo que no era herrero, pero si ingeniero e inventor). 

Cofre de Franks. s. VIII. M. Británico. 
Un día los hijos del rey quieren ver los tesoros que fabrica Volund y lo visitan en su herrería. Volund los hace inclinarse sobre un arca repleta de joyas, y cuando codiciosos las contemplan, coge una espada por él forjada, y decapita a los dos príncipes. Luego esconde los cadáveres bajo la fragua, y envía al rey unos espléndidos regalos: Dos magníficas copas de plata para el monarca, en realidad los cráneos de los asesinados; un excepcional broche, bajo el que se ocultan los dientes de los muchachos, para la princesa; y unas preciosas gemas para la reina, que recubren los ojos de sus hijos.

Volund y Bodvild. Ilustración de 1900.
La princesa Bodvild visita la fragua para hacerse reparar el anillo, y Volund ve llegada la ocasión. La emborracha con cerveza, cuando se duerme se acuesta con ella, y luego le quita el anillo mágico. Gracias a la joya recupera la movilidad de las piernas, y con un traje mágico realizado con plumas, se marcha volando (Lo de volar se ve que era de familia). Pero como la venganza no está completa si no se cuenta, se presenta ante Nidud y le cuenta todo lo que ha hecho, para después alejarse volando.  

Detalle de la estela de Volund. 
La truculenta historia de Volund, como hemos podido ver, tiene mucho de otros mitos: El robo del tesoro del rey de los elfos, Alberich; las características del dios herrero cojo, Vulcano; la fuga de Dédalo. Pero las curiosidades en torno a Volund no terminan ahí. En la isla sueca de Gotland se encontraron unas estelas funerarias realizadas en piedra, y en donde se habían cincelado las historias y mitos del pueblo que nosotros conocemos como vikingo. En la estela de Volund del siglo VIII podemos ver a la princesa Bodvild, los cuerpo decapitados de sus hermanos, y hasta una especie de ser alado que se da a la fuga. Las coincidencias con Dédalo, el constructor del laberinto minoico y primero en fugarse volando, no terminan ahí: Es en esta misma isla donde se encuentran unos curiosos laberintos.


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