EL MONJE GUERRERO

SHIKÉ


Título Original: Shiké


Autor: Robert Shea


Año de Publicación: 1992


País: Estados Unidos


Marco Temporal: s.XI-XII


Marco Espacial: Japón, China


En el Japón del siglo XIII, Jebu, un monje zinja completa su iniciación en la orden. Su primera misión consistirá en escoltar a la joven Taniko en su viaje para encontrarse con el que será su marido. La muchacha. que pertenece a una familia noble, será una pieza importante en las alianzas de poder en un país convulsionado por las luchas de clanes. Jebu, el monje guerrero deberá encargarse de proteger a Taniko aún a costa de su vida. La relación entre el monje y la joven se irá afianzando mientras comparten peligros hasta convertirse en amor. Pero la vida de los dos enamorados está en sus comienzos, y los azares de la historia zarandearan a la pareja poniéndolos ante situaciones de todo tipo, separándolos y volviéndolos a unir en circunstancias difíciles. 

El periodista americano metido a escritor elabora con "Shike" una divertida novela de aventuras en contexto histórico. Presentada en dos partes : "Tiempo de Dragones" y "El último de los Zinja"; la novela sigue las aventuras de Jebu, el monje zinja, y Taniko la joven de la nobleza japonesa, a lo largo de los años, tanto en Japón como en China. Ambos personajes comparten protagonista, y las circunstancias de la vida los junta y separa a placer, y permite a los lectores contemplar los acontecimientos desde dos puntos de vista diferentes. Para casi todos los lectores la novela de Robert Shea es su obra maestra, y una auténtica genialidad.

El escritor americano se inventa una orden de monjes guerreros denominados zinja, y hace que uno de estos monjes se embarque en todo tipo de aventuras en el Japón y la China medieval. Aventuras, amor, samuráis, intrigas políticas, y batallas épicas, son algunos de los ingredientes que mezcla la novela con bastante acierto. La visión del Japón medieval con el inicio del shogunato, o el proceso de conquista y unificación de China por parte de Kublai, también está tratado con corrección. Pero el gran problema surge cuando mezclamos ambas cosas.

Robert Shea se arma un lío impresionante con la cronología de los acontecimientos, y crea un caos histórico de primer orden. Y eso, para mi, es el gran defecto de la novela, y hasta cierto punto imperdonable. Tan bien documentado en algunos aspectos, en otros, el autor patina históricamente hasta límites insospechados. Lo curioso es que la novela es considerada por muchos como una gran novela histórica, lo cuál es absolutamente erróneo. Es una gran novela de aventuras, y si me apuráis, según que partes incluso histórica, pero el conjunto no soporta un escrutinio elemental. No es ponerse purista con la Historia (no lo hago casi nunca), pero es que en este caso, Shea se columpia a base de bien. Comienza por cambiar los nombres de los clanes japoneses embarcados en una especie de guerra civil por el poder, conocidas como las guerras Genpei (1180-1185), sin embargo no cambia los nombres de los emperadores japoneses que se suceden unos a otros, con apenas una breve explicación, y en una sucesión de años que no se corresponde con la cronología de los personajes. Para acabar de liar la cuestión cuando se traslada a China, el salto cronológico es considerable, y cuando de nuevo regresa a Japón, en la cronología histórica han pasado unos 100 años, y en la interna de la novela apenas 20. Para hacernos una idea no hay comentarista del libro que se aclare con la fecha en que se desarrolla la acción: Jebu, el protagonista tiene unos 17 años al comienzo de la novela, y se supone que está en el Japón de finales del siglo XII, pero al final del libro los protagonistas rondan la cincuentena, y el acontecimiento histórico que enmarca la acción es el intento de invasión de Japón por parte de Kublai Kan (1281). Si un escritor japonés hubiera hecho que el protagonista de su novela participara activamente en la Guerra de Independencia americana, y luego en la de Secesión, estaríamos poniendo el grito en el cielo, pero como es en Asia, nos cuela.

Y es una pena, porque la novela es buena, y da una visión interesante del Japón feudal, pero le falta un poquito de coherencia. El autor fue demasiado ambicioso, y construyó un puzzle de dos partes que encajan mal. Mi recomendación es leer intentando no seguir la cronología interna, o bien centrándose sólo en Japón, olvidando toda referencia a China. Por cierto, por si alguien aún tiene dudas, no es una novela de fantasía, y no salen dragones ni bestias mitológicas parecidas.
Panel japonés de las Guerras Genpei. 
          

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