LOS GALOS CONTRA ROMA

EL DRUIDA


Título Original: Druids


Autor: Morgan Llywelyn


Año de Publicación: 1991


País: Estados Unidos


Marco Temporal: 58 a.C.-51 a.C.


Marco Espacial: La Galia 


"Nueve meses después de mi nacimiento nuestros druidas me pusieron el nombre de Ainvar. Nací en la tribu de los carnutos, en la Galia celta, es decir, la Galia libre. Mi padre no era considerado príncipe y carecía de una guardia personal juramentada, pero pertenecía a la aristocracia guerrera y estaba autorizado a llevar el brazalete de oro, como mi anciana abuela me recordaba con frecuencia. Mis padres y hermanos murieron antes de que yo fuese lo bastante mayor para recordarlos, y mi abuela me crió ella sola en el aposento de mi familia en el Fuerte del Bosque. Recuerdo la época en que creía que el fuerte, con su empalizada de madera, era el mundo entero".

El joven Ainvar, lleno de curiosidad, decide una noche espiar los ritos de los druidas. A escondidas sigue sus extraños rituales en el bosque y los interrumpe. Algo extraordinario ocurre esa noche, y Ainvar pasará a convertirse en el aprendiz del druida jefe de los carnutos, Menua. cuando llega el tiempo de la ceremonia de la entrada en la edad adulta, el aprendiz de druida tiene que compartir la iniciación con un joven llegado de una tribu vecina, un joven arvernio de fuerte carácter y mirada insolente, Vercingetorix.

Así comienza las tempranas aventuras de un druida en la Galia del siglo I a.C. El protagonista se convertirá en testigo y narrador de los acontecimientos que llevarán al fin de toda una forma de vida. La amenazante presencia romana planea sobre los protagonistas. Julio Cesar y su conquista de las Galias será vista aquí desde el lado galo, desde la óptica única de uno de los mejor posicionados para darnos una visión diferente, la visión de un druida carnuto.

La novela de Llywellyn es magnífica, entretenida, y llena de estupendos momentos que te hacen disfrutar de una lectura mágica. Tierna, sorprendente, violenta, llena de emociones, pero también de datos y curiosidades, y si algunos no son ciertos, por lo bien contados, merecerían serlo.

"Menua me había enseñado: "Si el cuervo dice"¡Bach, bach!" el visitante es un druida de otra tribu. Si dice "¡Gradh!" es uno de nuestros propios druidas. Para advertir que se aproximan guerreros, el cuervo dice "¡Grog!". Si grazna desde el nordeste, hay ladrones cerca; si lo hace desde la puerta, podemos esperar forasteros. Si gorjea con un hilo de voz y dice "Er, er", es muy posible que alguno de los alejados aquí dentro enferme".

La sencillez de la escritora al narrar hechos intrascendentes mezclados con acontecimientos históricos consigue que el lector se identifique fácilmente con situaciones y personajes, y viva la historia. ¿Qué más se le puede pedir a una novela? El encuentro entre el protagonista aún niño, y Vercingetorix también en la adolescencia, es un ejemplo de esto. Cuando el recién llegado acusa a Ainvar de equivocarse, ésta es su reacción:

"Menua podía acusarme de mis errores, y a menudo lo hacía, pero ningún forastero de otra tribu podía pasearse por mi lugar natal e insultarme, Le pegué, naturalmente, soy celta.

Él me pegó a su vez, claro. También era celta.

Enseguida rodamos por el suelo, gruñendo, soltando juramentos y dándonos puñetazos. Me hundió un puño bajo las costillas que me dejo sin aliento, pero no sin que antes lograra golpearle directamente en uno de los ojos soñolientos y encapuchados por la espesa ceja. Vería el arco iris antes de que el sol se pusiera."

Si aún queda algún aficionado a la novela histórica que no ha leído "El druida", que deje de leer este artículo, y se pille su ejemplar ¡ya! Querréis tenerlo en vuestra biblioteca. Y os dejo que creo que he oído graznar un cuervo en la puerta.

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