UN GIGANTE EN LA CORTE DE FEDERICO EL GRANDE

GRANDES SOLDADOS


Título Original: Les grands soldats

Guionista: Laurente Rivelaygue

Dibujante: Olivier Tallec

Año de Publicación: 2010

País: Francia

Marco Temporal: 1715

Marco Espacial: Prusia





Irlanda. 1715. Condado de Galway. Chatal Crann es un pastor gigantesco que cuida con celo de su rebaño de ovejas. Se cuentan hazañas sin fin del enorme irlandés; que puede alcanzar a un caballo corriendo, que derribó a un oso de un puñetazo. La fama de su gran estatura y su prodigiosa fuerza ha traspasado fronteras, y ha atraído la atención nada menos que de Federico I de Prusia. El rey obsesionado con crear el mejor ejército del mundo, tiene una guardia personal compuesta por los hombres más grandes y fuertes de Europa. Un enviado del monarca prusiano le hace una oferta a Chatal que podría cambiar toda su vida.

S. Redivanoff por Merk. 1718. Berlín
Federico I de Prusia convirtió, efectivamente, un regimiento ya existente en su guardia personal. Regimiento que era conocido como los "Lange Kerls" (Chicos Grandes) y también como la Guardia Gigante de Postdam.  La condición era que los reclutas voluntarios o forzados superaran el 1´88 de estatura, aunque algunos como el irlandés James Kirkland midieran 2´17. También como se relata en el cómic, los enviados del monarca recorrían Europa en busca de gigantones, a quienes intentaban convencer por medio del pago de grandes sumas, o si se negaban, directamente se les secuestraba. Algunos soldados eran regalos de otros monarcas a Federico I, que vio incrementada su guardia con aportaciones del zar (como Sverid Redivanoff), del emperador de Austria, e incluso del sultán del Imperio Otomano.

La obsesión del emperador prusiano se presenta caricaturizada en el cómic, aunque inicialmente había una razón para elegir soldados altos. El fusil de barril largo que se cargaba aún por la boca, permitía alcanzar mayor distancia de tiro y situar a los tiradores fuera del alcance de las balas enemigas, y sólo podía ser usado por hombres altos. La realidad es que muchos de los gigantones tenían problemas para aguantar las largas marchas, y no eran eficaces en combate (algunos padecían gigantismo). Así que el monarca prusiano de 1,60 de estatura los convirtió en su Guardia personal, más que nada para que lucieran bien en los desfiles.

Algunos de los detalles más sorprendentes del cómic, como la idea de emparejar gigantes con gigantas, son reales, y hacen de la historieta un divertimento sorprendente. El tono caricaturesco y jocoso le va bien a la historia. No así el perro rojo, único elemento fantástico del relato, y que la verdad, a mi opinión, es absolutamente prescindible. Así mismo el cambio de tono en la narración en su última parte no beneficia al resultado final, y lo que comienza siendo un cómic más que curioso deviene en un experimento fallido, que se queda a medias.

El dibujo de trazos sencillos y planos, presenta un predominio de formas geométricas simples: lineas rectas y curvas. Hasta las viñetas y los bocadillos son cuadrados o rectangulares. Todo ello está acompañado por colores fríos, y desvaídos. Si bien esa forma de dibujar puede acompañar a otro tipo de historietas, véase por ejemplo la magnífica "Groenlandi-Manhattan"; aquí no es la elección más adecuada, sobre todo cuando el tono inicial del relato parece ir por lo cómico.

A pesar de todo lo dicho "Grandes soldados" merece una oportunidad. Hay que leerlo sabiendo que es la obra de un guionista primerizo, y que el tema histórico tratado es al menos bastante curioso. Y la historia del ingenuo gigante irlandés puede despertar ternura en el lector, mientras el monarca prusiano nos saca alguna que otra sonrisa.

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