ENEAS EN TROYA

LA GUERRA DE TROYA


Título Original: La guerra di Troia


Año:1961


Duración: 105 min.


País: Italia


Dirección: Giorgio Ferroni


Reparto: Steve Reeves, Juliette Mayniel, John Drew Barrymore, Edy Vessel, Lidia Alfonsi

"Nueve años han trascurrido desde el día en que Paris, príncipe troyano, por amor raptó  a Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta. Y desde hace nueve años en que juraron vengar el ultraje, los príncipes aqueos, los héroes más famosos de toda Grecia, tienen sitiada Troya. La ciudad rodeada de muros inexpugnables dentro de los cuales Paris condujo a Helena como una valiosa presa arrancada al orgullo de los griegos, se encuentra ahora al límite de su resistencia. Hector, hijo del rey Príamo y hermano de Paris, el más valeroso de los troyanos ha muerto a manos de Aquiles, que ha vengado así a su amigo Patroclo, muerto en duelo por el propio Hector. El cuerpo del héroe troyano arrastrado por el carro de Aquiles parece marcar en el polvo el trágico destino que sufre su ciudad. con este presagio se inicia el décimo año de guerra."

Así comienza "La Guerra de Troya", con el personaje de Eneas contemplando como un agresivo Aquiles provoca a los troyanos al pie de sus murallas arrastrando el cadáver de Hector. El film va a continuar donde "La Ilíada" termina, y cambiando la perspectiva: ahora el héroe troyano es Eneas, quien recoge el testigo del fallecido Hector.

La película de Ferroni es una de esas películas del genero "peplum" que tan de moda estuvieron durante la década de los 60.  El director con una inteligencia inusual en directores de producciones de ese estilo, logró con este simpático film un relativo éxito. Aprovechándose del éxito de la película "Helena de Troya" de 1956, rodada en Italia aunque con capital americano (no me extrañaría saber que reutilizaron el atrezzo), se nos presenta una historia casi como continuación, o como se diría hoy, un "spin off", es decir un derivado de la trama principal. Ahora los protagonistas ya no son los amores de París y Helena, si no las hazañas de un guerrero más de estilo legendario, si para colmo lo interpreta el "mazas" de turno, quien ya interpretara a personajes similares (Hércules, Filipides), pues tenemos ensalada griega servida.

Pero "La Guerra de Troya" da un paso más allá de ser una simple secuela, continuación, o "spin off", pues prepara el camino para explotar un nuevo héroe de cara a posibles películas. De hecho un año después Steve Reeves rueda "La leyenda de Eneas", que continua donde la anterior termina. De forma harto inteligente los creadores de la película enlazan así la conocida Guerra de Troya, relatada por la Ilíada, y en su versión fílmica por "Helena de Troya", con "La Eneida", y su propia interpretación en el cine. De esta forma se construye un interesante tríptico, que sin serlo, da la sensación de una trilogía narrativa.

Sin alcanzar los niveles de su antecesora "Helena de Troya", quizás por seguir en este caso unos caminos más trillados, la película es un buen divertimento, una digna secuela o lo que sea, y un prólogo más que interesante, a la siguiente de la falsa saga: "La Leyenda de Eneas". Si algo hay que reprocharle es recurrir a los clichés del forzudo invencible, que lo mismo arrastra un carro que casca piedras con los dientes. Pero salvando las dudosas dotes interpretativos de Steve Reeves, al que realmente se le contrataba por su masa muscular, y el empecinamiento de los directores por mostrarnos al bueno del hombre intentando que le estallaran las venas mientras pone cara de estreñido, el film es diversión en estado puro en lo que en su día aquí llamábamos "cine de romanos", aunque estos fueran troyanos.

Para separarse de la película americana además de cargar las tintas en el héroe musculoso y sus hazañas, los anteriores protagonistas la pareja Paris-Helena y sus edulcorados amores, se convierten aquí en los malos de la función, auténticos perpetradores de la masacre de la guerra, frente al pacifista, que no pacífico, Eneas.

Para terminar si a "Helena de Troya" (1956), esta misma película "La Guerra de Troya" (1961), su continuación "La Leyenda de Eneas"(1962), les añadimos el "Ulises "(1954) de Kirk Douglas, y "El León de Tebas" (1964), esta última también de Ferroni; construimos un espectacular mosaico cuyo visionado puede tener básicamente dos efectos: Convertirnos en una auténtica autoridad fílmica en lo que a la Guerra de Troya y consecuencias se refiere (al menos en la época dorada de los "peplum"); o sufrir severos e irreversibles daños cerebrales (Así de raro soy yo que las he visto todas). Si sobrevivo a su revisionado prometo ir comentándolas todas. 

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