PERO ¿EXISTIÓ ALGUNA VEZ UN HOBBIT?

Hobbit

EL HOMO FLORESIENSIS

Allá por 1920 J. R. R. Tolkien comenzó a escribir una historia que acabaría publicándose en 1937, era su novela "El Hobbit", a la que luego seguirían otras como la trilogía del "El señor de los Anillos", o "El Silmarillion". Estos libros generaron una mitología propia poblada de extraordinarias criaturas entre las que destacaba sin duda, los hobbits. 

Orang  Pendek
Hoy gracias al cine, todo el mundo sabe lo que es un hobbit, pero no está de más que recordemos que se trata de una simpática raza con unas características muy específicas. Emparentados con el hombre, y por tanto con figura y forma antropomorfa, son de reducida estatura, más pequeños que los enanos, y con abundante vellosidad, sobre todo en los pies. Con orejas puntiagudas y figura rolliza, un hobbit no supera el metro, llegando como mucho a la cintura de un humano normal, de ahí que a veces se les confundiera con niños. Evidentemente estamos hablando de un personaje de ficción, pues nadie duda de que jamás existieron seres humanos tan diminutos,¿ o no? 

En Sumatra existe la creencia en el Orang Pendek, que significa algo así como "pequeño hombre". Según los nativos se trata de una criatura que vive en las selvas de Sumatra, en el Parque Nacional de Kerinci Seblat. Los nativos de la zona afirman haber visto un pequeño hombrecito, de vello cobrizo, parecido a un orangutan, pero con figura humana. Diversas expediciones partieron a la búsqueda de la mítica criatura, sin que hasta la fecha se hayan podido corroborar las afirmaciones de los lugareños. Como resultado la existencia real de este hobbit de Sumatra ha sido desechada, y se ha catalogado al Orang Pendek como un personaje fruto de la fantasía local.

Un poco más al Este en la misma Indonesia, pero esta vez en la isla de Flores existía la creencia en el Ebu gogo. Según los habitantes de la isla, el Ebu gogo eran un hombre peludo de no más de 1´50 de estatura, que era capaz de articular una especie de lenguaje, así como repetir como un loro lo que se le decía. Estos hombrecillos tenían las narices anchas y planas, caras anchas con grandes bocas y eran excepcionales caminantes y rapidísimos corredores. sus mujeres tenían grandes senos colgantes. La tradición también cuenta que fueron exterminados en el siglo XVIII, porque robaban comida, y secuestraban niños. El folcklore de la zona está plagado de cuentos en los cuales los niños burlaban a los hombrecillos secuestradores que querían aprender a cocinar como los humanos. Algunos nativos de la isla afirmaban que puede que no todos los Ebu gogos hubieran sido exterminados, y que tal vez una pareja sobrevivió, y sus descendientes aún viven ocultos en las entrañas del bosque.

Cráneo de H. Floresiensis
En Sri Lanka estos diminutos hombres eran conocidos como nittaewos. Las características de estos nittaewos eran prácticamente iguales a las de los Ebu gogos. En 1984 el Dr. Salvador Martínez, antropólogo español, afirmó haberse cruzado hace tiempo con uno de ellos, según él era de pequeña estatura, cubierto de vello, con costras por el cuerpo, y cuando lo vio huyó corriendo murmurando palabras ininteligibles, y se perdió en la espesura. Los más generosos simplemente afirmaron que el antropólogo se había confundido con alguna tribu local. Los demás...,bueno supongo que se preguntarían por la clase de sustancias que el bueno del hombre consumía habitualmente.
   
Hombres de escasa estatura, con un lenguaje propio, peludos, algo dados a la buena comida, y que les gusta vivir aislados de los demás...Señor Tolkien, ahí tiene a sus hobbits. Si además tuvieran pinta de ingleses y fumaran pipa, ya teníamos el pack completo, pero claro, son figuras fantásticas del folklore local. O lo eran hasta que en el año 2004 se hizo un sorprendente descubrimiento en la misma isla de Flores.

Un grupo de arqueólogos dirigidos por el australiano Mike Morwood descubría los restos fósiles de un homínido de más de 12.000 años de antigüedad en la cueva de  Liang Bua, isla de Flores. Posteriormente en la misma isla aparecieron restos de hasta 9 individuos diferentes de la nueva especie. Pues de eso se trataba, un homínido del que hasta entonces nunca se habían encontrado restos, y que fue bautizado como el Homo floresiensis. La peculiaridad de estos individuos es que no medían más de un metro de alto, tenían una cabeza muy pequeña, eran más cercanos a los hombres que a los chimpances, ya que se les había encontrado asociados a una industria lítica, y podrían haber sobrevivido hasta convivir en la zona en épocas recientes. Los primeros restos fueron bautizados como "El Hobbit" o "Flo".  

Recreación del rostro de un Floresiensis
"Flo" el Hobbit fue analizado y estudiado por el equipo de Morwood que publicó sus resultados y conclusiones, ganándose reputación mundial. Pero esto no sentó bien a los indonesios, y el antropólogo Teuku Jacob acusó a los australianos de auténtico "terrorismo científico"; pues sin contar con el equipo indonesio que él dirigía, habían presentado sus conclusiones y robado la fama. Jacob alegó además que "El hobbit" no era tal, si no un individuo moderno con una enfermedad, en concreto "microcefalia", y que los australianos se lo habían inventado todo por afán de gloria. Estudios posteriores le dieron la razón a los australianos, lo cual no impidió que Jacob se apropiara de los primeros restos para realizar sus propias pruebas. En el 2005 la comunidad científica reclamó a gritos a Jacob que devolviera a "Flo", y éste se vio forzado a devolver los restos, pero faltaban piezas, y las que devolvió estaban más deterioradas que cuando las cogió. Ahora fue Jacob el acusado de practicar "terrorismo científico". Pero la intachable reputación del indonesio en su país, quien además justificó los deterioros achacándoselos al transporte, hizo que se impidiera el acceso a la caverna donde se realizaran los hallazgos a los equipos de arqueólogos extranjeros. Sólo la muerte de Jacob en 2007, ha vuelto ha dejar libertad de acceso a la zona arqueológica. 

Excavaciones en Liang Bua.
Para acabar de rematar las aventuras del hobbit Flo, se decidió hacer una película protagonizada por los Homo Florensiensis, titulada "Age of the Hobbits", pero por problemas legales con las películas de Peter Jackson, se vieron forzados a cambiar el título, que finalmente quedó en "Clash of the Empire"(2012). El film, típico producto de bajo presupuesto destinado a aprovecharse del éxito de las películas sobre la obra de Tolkien, chocó frontalmente con las reclamaciones legales de los productores de "El Hobbit", y "El Señor de los Anillos". Los creadores del film alegaron que cuando ellos mencionaban a hobbits, no se referían a los del escritor británico, sino a los de verdad, es decir al Homo Floresiensis; aunque no pudieron resistir la tentación de meter dragones voladores en la película.

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