LA MADUREZ DE TESEO

TESEO, REY DE ATENAS



Título Original: The Bull from the Sea



Autor: Mary Renault



Año de Publicación: 1962



País: Inglaterra




"Mis camaradas del coso taurino cretense y yo llegamos al Pireo con buen tiempo y viento a favor. Knossos, que desde tiempo inmemorial reinó sobre los mares, había caído. El humo desprendido del Laberinto incendiado seguía adherido a nuestra ropa y a nuestros cabellos."

Teseo ha vuelto victorioso de su aventura en Creta. El rey Egeo ha muerto, y su hijo tendrá que ganarse ahora el derecho a ocupar el trono. La primera oposición con la que se enfrenta Teseo viene de Procusto, un feroz bandido local. Antes de acabar definitivamente con el poder de Creta, el nuevo rey tendrá que terminar con sus enemigos en el continente para afianzar su poder en el nuevo reino.

La segunda novela de Mary Renault dedicada al mito de Teseo, recoge la historia donde la había dejado la anterior, y la llevará hasta los últimos días del héroe legendario. Publicada por primera vez con una traducción más fiel a su título original, "El toro del mar", en posteriores reediciones se le cambió el título en español, imaginamos que para hacerlo  más atractivo, e incluso se llegó a ofrecer bajo el título de "Teseo", una obra recopilando las dos novelas escritas inicialmente por separado y con cuatro años de diferencia en su publicación. De cualquier forma las dos obras forman un todo que completa el ciclo, y revisa desde un punto de vista realista los mitos asociados al héroe ateniense por excelencia.   

En esta segunda parte Teseo conocerá al que desde entonces será su compañero y amigo inseparable, Piritoos, el lapita. Con él compartirá aventuras, desde la cacería de Kalidón, hasta la lucha con los centauros, y por supuesto el combate contra las amazonas. Pero Mary Renault nos lleva más allá. Fedra, Helena e Hipólito completaran la galería de personajes que se van cruzando en la azarosa vida del rey hasta llegar a su final, y con él al cierre del ciclo que tan bellamente narra la escritora británica.

Si la lectura de "El rey debe morir" nos ofrecía un Teseo en plena juventud, en esta segunda parte se completa su vida, y la novela vuelve a ofrecernos páginas memorables. Sólo se le puede reprochar, que en aquellos mitos en los que Teseo sólo es uno más, pase casi de puntillas, algo lógico si pensamos que la maraña de la mitología griega acaba por atrapar a cualquiera, y el escribir sobre un personaje obliga a centrarse en sus propios mitos saltándose pormenorizar las hazañas colectivas.

"Y así dejé de lado mis tares de gobierno y fui a Kalidón. Presencié cómo se deslizaban las naves por el pacífico Istmo y a través del Golfo de Corinto, azul entre los montes, hasta alcanzar Kalidón. Allí nos entregamos a una cacería que resultó una magnífica exhibición de destreza. Hubo buena compañía y un festín opíparo. Pero no hay bien que dure cien años, pues allí mismo fuimos testigos de una discordia sangrienta en el palacio real. Como ocurre a menudo, sucumbió el mejor. Con todo, fue un espléndido festín de victoria para el joven Meleagro y la cazadora de largas piernas con la que compartió el premio; el conflicto vino después."     

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