A LA GUERRA POR AMOR

MATTÉO



Título Original: Mattéo

Guionista: Jean-Pierre Gibrat

Dibujante: Jean-Pierre Gibrat

Año de Publicación: 2008

País: Francia

Marco Temporal: 1914-1936

Marco Espacial: Francia, Europa




Matteo es hijo de un anarquista español, pero vive con su madre en un pueblecito francés a la orilla del mar cerca de la frontera con España. Es el 31 de julio de 1914, el político socialista Jaurés ha sido asesinado. Francia se ha embarcado en la Primera Guerra Mundial. A Matteo la muerte del político o la guerra no le interesan lo más mínimo, a él sólo le importa la joven Juliette.  Sin embargo la locura de la guerra también le afectará a él cuando el estigma de cobarde le acompañe. 

Jean Pierre Gibrat desarrolla la historia de su protagonista en dos épocas: Primera época (1914-1915), y la Segunda época (1917-1918), aunque en Francia ha sacado un tercer volumen o Tercera época ambientada en 1936. En la primera parte Matteo acaba en el frente, en plena guerra de trincheras, donde asiste a todo el horror que significa la guerra, mientras en la segunda se ve involucrado en la Revolución Rusa. Matteo es un héroe romántico, pacifista y fundamentalmente idealista. Su manera de entender la vida chocará con la realidad que le rodea, y serán las circunstancias y las mujeres que se cruzan en su camino quienes le abrirán los ojos. La Primera Guerra Mundial y La Revolución Rusa son vistas a través de los ojos del joven protagonista para quien los que detentan el poder son los culpables reales de las guerras y conflictos, sean ricos terratenientes, oficiales en las trincheras, o políticos revolucionarios. Sólo el amor parece curar las heridas del alma, así las mujeres que se cruzan en la vida de Matteo son un catalizador fundamental que permiten al joven superar los obstáculos de la vida.

El dibujo de Gibrat es suave, delicado, casi sutil. Las mujeres que dibuja son etéreas, aniñadas perfectas para hacer de maniquís en un desfile, de hecho recuerdan a los dibujos de un diseñador de modas. Con los hombres el dibujante individualiza, los hace más cercanos, reconocibles. El contexto está trabajado, y aunque su estilo no es el más adecuado para escenas bélicas, Gibrat sale triunfante del reto y nos regala paginas intensas. Pero al igual que en sus otras obras, "El vuelo del cuervo" o "La Prorroga", es en las historias de amor donde el historietista brilla con más fuerza. Para el francés amor y guerra van de la mano como dos caras contrapuestas de una misma moneda, y es ahí donde guión y dibujo alcanzan más intensidad.

Las historias de Gibrat nos regalan personajes psicológicamente complejos, con interesantes matices, alejados de simplificaciones bobaliconas, y ello hace que sea fácil identificarse con ellos. El dibujo con esa técnica de aguada crea esa sensación de difuminado que le da a las escenas un aspecto casi cinematográfico. "Matteo" es una obra que hay que leer y disfrutar, como casi todas las de este genial artista francés, y no sería de extrañar que en un futuro veamos sus obras llevadas a la pequeña pantalla.  



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