COMO LLEGAR A EMPERADOR DE BIZANCIO


EL ASCENSO DE BASILIO EL MAGNÍFICO

El emperador bizantino Basilio I conocido como el Grande o el Macedonio, tiene una vida bastante curiosa. Además contamos con unas magníficas ilustraciones que a modo de cómic relatan las andanzas de este emperador de una forma totalmente detallada. El caso es que un funcionario bizantino del siglo XI, un tal Juan Skylitzes escribió una interesante crónica de los emperadores bizantinos desde Niceforo I en el año 811 hasta Miguel IV en 1057. Luego unos simpáticos monjes sicilianos en el siglo XII se les ocurrió la idea de ilustrar sus historias con cientos de miniaturas, unas 574 para ser exactos. El resultado fue una amena crónica que acabó en la Biblioteca Nacional de España en Madrid, y que va a servir para ilustrar la historia de uno de los biografiados, Basilio I (811-886).
Basilio y el águila.
Basilio nació en una zona bastante árida y pobre de Macedonia. Desde muy pequeño los símbolos y augurios eran favorables al pequeño Basilio, o se dijeron después: que si un águila le dio sombra, que si su madre soñaba con cipreses de oro, etc. La realidad es que el niño y su familia fueron capturados por los búlgaros, y Basilio pasó parte de su infancia en cautiverio. Eso sí el rey Ormutag de los búlgaros, se fijó en el niño al que llegó a regalarle una manzana después de que éste se aupara a su regazo (nuevo presagio del futuro regio del chaval). Ya en la adolescencia, liberado por los propios búlgaros, se dedicó a las labores agrícolas, pero con tanto presagio de futuras glorias, se cansó pronto, y emprendió viaje a Constantinopla.  
Basilio y Ormutag.
En la capital imperial entró al anochecer de un domingo, y se paró a descansar en la puerta del monasterio de San Diomedes. El santo se le aparece al abad para que deje pasar la noche al que será futuro emperador. Con ayuda del santo o no, el caso es que Basilio consigue una recomendación del abad para que le coloquen a trabajar en las cuadras del emperador Miguel III, apodado el Borracho. Como vemos enchufados y suertudos ha habido siempre. 
San  Diomedes, el abad y Basilio
Ya tenemos a Basilio de mozo de cuadras imperial al servicio de Teofilitzes, amigo personal del emperador. Su primera oportunidad de ascenso se presenta cuando durante un banquete, unos visitantes búlgaros se jactan de su invencible luchador. Teofilitzes se acuerda de su fornido mozo de cuadras, y lo manda llamar. Basilio se enfrenta delante de toda la corte contra el guerrero búlgaro. Lo levanta en el aire y lo arroja sobre una mesa. Ya se ha convertido en imprescindible para el noble bizantino, que comienza a llevarlo en sus viajes.
Basilio y el combate contra el guerrero bulgaro.
En Grecia acompañando a Teofilitzes conoce a una rica y hermosa viuda, Danielis, que le invita a comer. Qué pasó entre los dos, lo dejo a la imaginación del lector. Basilio salió de su visita con esclavos y dinero para comprar una granja, y con la promesa de proteger a Juan, el hijo de la viuda. "Hermandad espiritual", lo llamaron. (Hoy sería algo así como "braguetazo").  
Basilio y la viuda.
Durante una cacería el caballo del emperador se escapó, y Basilio pidió permiso para perseguirlo usando un caballo imperial. Al poco regresó con el amado caballo de Miguel III, y éste como recompensa lo nombró miembro de su guardia. En otra cacería reafirmó su posición enfrentándose con un enorme lobo que atacó al emperador. Basilio con su maza aplastó la cabeza de la fiera, y ganó puntos con el beodo monarca. 
Basilio y el caballo del emperador.
El emperador ve posibilidades en el muchacho lo nombra Chambelán a cambio de un pequeñísimo favor, que se case con la amante imperial, Eudoxia. Basilio, que estaba casado con una campesina, tuvo que divorciarse para casarse con la amante del emperador, la cual continuaba otorgando sus favores sexuales al monarca. Miguel III agradecidísimo de que su colega le sirviera de tapadera para sus encuentros extramatrimoniales, le propuso otro arreglo magistral: entregarle a su propia hermana, Tecla como amante, a la que por cierto sacó de un convento. Así  Basilio se casa con la amante del emperador, y se hace amante de la hermana del amante de su mujer. Todo queda en casa.
Boda de Basilio.
La familia del emperador ve el ascenso del arribista Basilio como una amenaza. Bardas el tío de Miguel III se opone abiertamente al joven macedonio. Además la amante del emperador y esposa del chambelán está embarazada, lo cual genera un problema en cuanto a la paternidad de la criatura. De forma que Basilio convence a su ahora amiguísimo emperador de que su tío es un peligro. Entre copa y copa los compañeros de pareja sexual deciden eliminar a Bardas. Durante una campaña militar contra los sarracenos, Miguel y Basilio asesinan en el año 866 a Bardas acusándolo de conspirar contra el emperador.  
La madre del emperador le previene contra Basilio.
Miguel III que entre borrachera y borrachera no se debía de enterar muy bien de lo que se cocía a sus espaldas, tiene la ocurrencia de nombrar coemperador a Basilio y adoptarlo como si fuera su hijo, aún cuando el emperador era más joven. Miguel debió de pensar que así garantizaba a su hijo León el ascenso al trono, ya que él oficialmente no tenía hijos con la emperatriz, pero sí con su amante. Si bien es cierto que tampoco está muy claro de quién era hijo realmente León. El niño León (futuro emperador León VI) tiene dos padres, una madre compartida por su abuelo (por adopción) que es su padre verdadero (o eso le dijeron al Beodo) y su padre oficial ( que vaya usted a saber que es en realidad), una tía, hermana de su padre-abuelo, que es la amante de su padre oficial, y una falsa abuela (la emperatriz) que no pinta nada. Vamos lo que hoy llamaríamos una familia disfuncional.  

Regreso de Basilio de Asia y nombramiento como coemperador 
Pero Miguel III que no era capaz de dejar quieto el morapio acaba por liarla. Se coge una borrachera de las que hacen historia, y durante un banquete en donde todos se desmelenaron bastante, no se le ocurre otra cosa que vestir con ropajes imperiales, coronar, y presentar como el nuevo monarca al que hace bendecir por los sacerdotes, a un nuevo favorito, Basiliskianos, un guapo marinero que debía de traer loco al ya desenfrenado emperador.
Basiliskianos y Miguel III.
Basilio empieza a sospechar que como se descuide le espera el mismo final que al tío Bardas. Poco después un chivato le sopla al oído que Miguel conspira para eliminarlo. Basilio no se lo piensa dos veces, o se adelanta, o acaba escabechado. El antiguo caballerizo envía a un asesino a la habitación de Miguel. Es septiembre del año 867. Después de una borrachera monumental el emperador duerme la mona en su habitación. Los guardias han sido retirados, las cerraduras han sido manipuladas, y el acceso al cuarto imperial está franco. Basilio y sus colaboradores entran en las habitaciones. Basiliskianos ya ha pasado a mejor vida. Un asesino armado con espada le corta las manos a Miguel, y luego le atraviesa el corazón. Basilio se convierte automáticamente en el único emperador de Bizancio. 
Muerte del Emperador Miguel III.
Así Basilio de origen humilde, nacido en Macedonia, esclavo de los búlgaros, labrador, asciende a caballerizo, acompañante de noble, amante de viuda rica, guardia imperial, compañero de francachelas del emperador, marido cornudo, amante de la imperial hermana, hijo adoptivo del mismo emperador, coemperador, padre putativo del heredero imperial, y finalmente emperador él mismo. Toda una lección de cómo llegar a emperador de Bizancio. ¿Cómo sería el reinado de tan peculiar personaje? ¿Qué relación tendría con León, el hijo de Eudoxia y de quién sabe quién? ¿Qué pensaría el propio León de su padre y emperador, o lo que fuera? ¿Puede salir un niño normal de tal ensalada y llegar luego a ser un emperador digno? Eso y mucho más en próximas entregas, o como dicen en la tele...Continuará. 

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