LA SEGUNDA MUERTE DE UN DIOS

Baal. S. XIV-XII. Louvre
BAAL

El 24 de agosto un grupo de fanáticos imbuidos del destructor poder que da la más absoluta ignorancia destruyó el magnífico templo dedicado al dios Baal en las ruinas de la mítica ciudad de Palmira. El dios olvidado por la moderna civilización, pero recordado por los amantes del Arte, la Mitología, la Historia, y la Cultura en general, es decir por cualquier persona con una mínima sensibilidad, moría así por segunda vez. Perdidos ya sus adoradores, sólo quedaba la admiración por las bellas ruinas de su templo hasta que un grupo de imbéciles que ya no conseguían llamar la atención hacia su causa masacrando a inocentes, decidió destruir un patrimonio de la Humanidad. Desde aquí un pequeño homenaje para explicar porqué a algunos nos ha dolido la destrucción del templo. Ya sé que por delante de todo hay que llorar la perdida de vidas humanas, pero después aún nos quedan lagrimas para lamentar la perdida, no de un templo, sino de todo un legado cultural.  

Templo de Baal en Palmira. Destruido
Baal fue un dios importante en la zona del llamado Próximo Oriente, adorado por distintos pueblos con ligeras variaciones en su culto y en su nombre. Ugarit en el creciente Fértil es la ciudad estado que posiblemente introdujo el culto a un dios relacionado con la lluvia, algo tan importante para pueblos de agricultores donde el fenómeno atmosférico era vital para la subsistencia. Luego fenicios, caldeos, cartagineses, babilonios, etc, lo adoptaron en su panteón y lo convirtieron en un dios importante para sus respectivas civilizaciones.

Baal significa "señor" o "amo" y era inicialmente un dios atmosférico, conocido frecuentemente como "el jinete de las nubes", que además, como es lógico, vivía en las altas montañas. Se manifestaba en los rayos y truenos que acompañaban a las tormentas, normalmente otoñales en la zona. Estas tormentas solían ser los resultados de la lucha del dios contra el dios Yam, el mar. Normalmente era vencido pero volvía a renacer anualmente para acabar con el calor sofocante del verano, y propiciar el resurgimiento de la agricultura en otoño. Repasemos su historia.

Desdel el monte Safon donde vive, Baal se queja a la diosa Anat de que es el único dios que no tiene casa ni corte. La diosa convence a El, padre de todos los dioses, para que le conceda permiso al triste Baal para hacerse una morada en condiciones. El padre supremo, como buen gobernante, no dice ni que sí ni que no (la crisis inmobiliaria debe de venir de lejos). En cualquier caso Baal hace venir a un constructor desde Egipto que comienza la construcción de un palacio. El palacio sin embargo no está terminado cuando el dios tiene que entregárselo a su rival Yam, que poco satisfecho con las obras del egipcio además de ocupar el palacio ajeno encarga uno nuevo (como cualquier Presidente de Gobierno actual). Un poco harto, el bueno del dios de la lluvia, de tanta usurpación intenta recuperar reino y palacio, y con un par de armas mágicas derrota y captura al usurpador. Luego consigue permiso para reanudar las obras de su palacio.

Estela de Baal. M. Louvre
Después de una expedición de conquista de Baal, éste regresa a su palacio y procede a celebrar una fiesta de inauguración, pero en plena celebración se le avisa de la llegada por el horizonte de enormes tormentas de arena, son los mensajeros de Mot, el dios de la muerte. El dios entiende que ha llegado su hora, e intenta escaquearse invitando a Mot a la fiesta, pero el fiero dios rechaza la invitación, y se la devuelve. Baal tiene que descender al Inframundo. De camino el cochino del dios copula con una vaca, no debió de encontrar nada mejor a mano, y pensaría que ya que iba para el otro mundo allí tendría que practicar la abstinencia forzosa. El hecho es que de dicha unión nacerá un buey, llamado "hermano gemelo" (de ahí que se asocie al toro con Baal)

Desaparecido el dios comienza el intento de otros dioses por posesionarse de su trono, pero Anat no se resigna a perder a su amado (Anat diosa guerrera es también asociada a una vaquilla), y va en busca de Mot, que confiesa haberse comido a Baal. Anat, que ahora es llamada "Viuda de la nación", no se toma muy bien los gustos culinarios del dios Mot, lo prende, descuartiza y examina minuciosamente, lo quema, y finalmente lo muele. Todos ruegan a El que resucite a Baal pues los campos están asolados, y se necesita al "mojado". Baal y Mot vuelven a la vida, pero ahora Mot está bastante enfadado, no le ha hecho ninguna gracia que precisamente a él, le hayan aplicado sus propios métodos.

El dios del Inframundo exige retribución, no tendrá permiso para matar a Baal que es necesario para los campos, pero quiere algo a cambio. Exige la entrega de alguno de los hermanos del dios. Éste accede y le da a comer los restos de lo que él dice ser uno de sus hermanos, en realidad lo que entrega es un hermano de Mot (los jabalís se consideraban hermanos del dios). Cuando el dios de la muerte descubre que se ha comido a uno de sus hermanos ataca a Baal, y comienzan de nuevo a pelearse. Sólo la intervención de otros dioses impiden que continúen asolando el mundo. Finalmente en un banquete de dioses se celebrará el eterno renacer de Baal. 

Miles de años después un grupo de desaprensivos armados de sinrazones, de cuyo nombre no quiero acordarme, han destruido el templo de Baal en Palmira, buscando acabar con la memoria cultural de la Humanidad. Esperemos que por crímenes como ese y por todas las matanzas perpetradas, la diosa Anat les haga una visita con vistas a aplicarles su tratamiento especial.              

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