RAMSES III TIENE QUE MORIR

Ramses III
CONSPIRACIÓN EL EL HARÉN DEL FARAÓN

Estamos en el Egipto faraónico en el segundo milenio antes de Cristo, la dinastía XX gobierna lo que los historiadores han llamado el Imperio Nuevo. Es el año 1184 a.C. y Ramsés III acaba de acceder al trono. Ramsés III hereda el reino de su padre Sethnajt y sus primeros años de gobierno los dedica a consolidar los logros conseguidos por su predecesor. Continua con la lucha contra la corrupción mediante la reforma de la Administración, levanta la economía por medio de los tributos llegados de los nuevos territorios conquistados, revitaliza el comercio exterior con Punt, y continúa el plan de construcción y levantamiento de nuevos templos.

En cuanto a su política exterior al desaparecer el Imperio Hitita  tiene que hacer frente a invasiones de los llamados pueblos del mar, pero consigue detener su avance aunque a costa de perder tierras en Canaan. Los libios también se sublevan pero son finalmente derrotados por el faraón que deja así consolidado el imperio paterno tanto exterior como interiormente. Pero los problemas le vendrían al faraón por otro lado. Ramses III tenía al enemigo dentro de casa. 

Momia de Ramses III
A pesar de las luchas contra la corrupción o quizás a causa de ellas los gobernadores y visires al servicio del faraón no eran precisamente un dechado de virtudes, sus corruptelas y ambiciones pusieron al gobernante en más de un aprieto. Durante los trabajos en las tumbas reales del Valle de los Reyes, los trabajadores se declararon en huelga porque no recibían el alimento diario. Cuando se les convenció de volver al trabajo volvieron poco después a encontrarse en las mismas, durante 18 días se les dejó a su suerte. Hartos se presentaron en el templo de Tutmosis III en Medinet Habu pidiendo la intervención del propio faraón. El espabilado gobernador de Tebas había interceptado los envíos, suponemos que para su propio disfrute o para la especulación. Tenemos constancia de esta huelga, considerada la primera documentada en la Historia, gracias al Papiro de Turín donde se relatan las duras negociaciones con los desarrapados y muy cabreados obreros.   

Pero las huelgas fueron el menor de los problemas de Ramsés. Otro de sus "hombres de confianza" el visir Atribis intentó acabar con la vida del faraón aunque sin éxito. Pero la verdadera víbora en el jardín la tenía dentro de su propia familia.  

Ramses IV. B. M.. Londres
Ramsés había tenido diversos hijo con su primera  esposa, entre ellos su sucesor Ramsés IV. Sin embargo sería su segunda esposa Tiyi y su hijo Pentaur quien conspirarían contra el faraón. La conspiración comenzó en la Casa Jeneret, el lugar donde residían las esposas reales y se educaba a los príncipes. Cuando la segunda esposa comprobó que su hijo era apartado del trono y relegado a un papel menor, convenció a otras esposas y concubinas así como personajes importantes para acabar con el faraón y su hijo, y sustituirlo por el suyo. La reina buscó aliados fuera del harén y utilizó hasta a 6 mujeres como enlace con los conspiradores.

Es aquí cuando las cosas se complican, siempre según los fragmentos de los tres papiros recuperados de la época de Ramsés III: el de Turín, el papiro Lee, y el papiro Rollin, Ramsés III sobrevivió al intento de asesinato, y junto a su hijo y heredero eligieron un grupo de 12 altos funcionarios que juzgó a todos los implicados, que incluían jueces, altos cargos, mujeres del harén, y uno de los príncipes. Sin embargo el faraón no había salido indemne del atentado, una serpiente querasta que habían introducido en la habitación, y que finalmente le había mordido,  sumió a Ramsés en una agonía que duró 15 días durante los cuales se celebró el juicio que el faraón no vio terminar.

Pero Albert Zick director del Instituto de Momias de Turín, e investigador entre otros del llamado "Hombre de Hielo", decidió examinar la momia de Ramsés III. El faraón había muerto asesinado en torno al año 1155 a.C., pero no de una picadura de serpiente. Su momia tenía una herida en la garganta debajo de la laringe. Era un corte de 70 mm realizado con un instrumento cortante que además ocasionó daños en diversas vértebras cervicales, causándole la muerte instantánea. Para entendernos le habían degollado hasta casi separarle la cabeza. Los embalsamadores habían colocado en el interior de su herida un amuleto del Ojo de Horus, y luego se había envuelto el cuello con unas gruesas capas de lino, imaginamos que para disimular la herida y mantener sujeta la cabeza.
Fragmentos del Papiro de Turín.
La conspiración se había desarrollado durante la Fiesta de los Muertos en el Palacio de Medinet Habu, y al menos en parte había tenido éxito. El faraón había sucumbido. Pero su hijo Ramsés IV tomó cartas en el asunto, debió ocultar temporalmente la muerte de su padre. Nombró un tribunal especial, capturó y encerró a todos los culpables, incluyendo a Tiyi y a su hermanastro, mantuvo la ficción de que el faraón estaba encamado por la picadura de la serpiente para lo cual tomó el poder actuando en su nombre, y procedió a hacer justicia, al tiempo que consolidaba su poder.

Se acusó a la esposa del faraón de emplear amuletos y magia negra para dañar al faraón. 40 personas son llevadas a juicio en nombre de Ramsés III, aunque es su sucesor quien orquesta la represión de los conjurados. Los 28 principales acusados son condenados a muerte, otros 6 son obligados a suicidarse en público, y otros 4 muy próximos al faraón, junto con el hijo rebelde serán ajusticiados en secreto.

La reina debió de intentar sobornar a los miembros del jurado porque a cinco de ellos se les acusa de acostarse con mujeres del harén: uno se suma a los condenados a muerte, otros tres sufren la amputación de nariz y orejas, y al quinto (éste debió de ser el chivato) sólo se le amonesta.

El Jefe de la Cámara,  Paybakkamen es ajusticiado junto con el príncipe, de quién se decreta que debe ser llamado desde ese momento Pentaur, en lugar de su verdadero nombre que será relegado para siempre al olvido.

Del destino de la reina se sabe poco, el nombre de Tityi fue borrado de los lugares en donde debía aparecer acompañando al faraón. Hay quien afirma que temiéndose un destino cruel se suicidó durante los juicios.

Momia del desconocido E.
¿Qué pasó con Pentaur? Durante mucho tiempo solo se pudo especular, pero es también el análisis de una momia, "El hombre desconocido E" la que nos da las pruebas de su destino final. Por su rango se decía que " ...le dejaron donde estaba...él tomó su propia vida". Es decir que se había suicidado en privado al igual que los otros altos cargos, y posiblemente la reina. Pero la "momia E", nos cuenta otra historia. Hechos los análisis de ADN comparándolos con la momia de Ramsés III, se demuestra que son efectivamente padre e hijo, y la momia del príncipe rebelde muestra lesiones claras en la garganta que se corresponden con un estrangulamiento manual, siendo la causa de la muerte como es lógico la asfixia. Luego el cadáver del príncipe, condenado al eterno olvido por el parricidio y magnicidio, fue cubierto con una piel de cabra, tratamiento destinado a los impuros, forma última de negarle también la vida en el más allá. Tenía entre 18 y 20 años.

Sin embargo hay quien afirma que Ramsés IV no era el hijo designado para suceder a su padre, sino un príncipe menor que incluso tenía una tumba mandada realizar por el faraón en el Valle de las Reinas, donde se enterraban también los príncipes no destinados a reinar: aunque eso es fácil de explicar ya que no era el hijo mayor, sino el cuarto, pero sus hermanos habían muerto antes que su padre. Por lo tanto según esa teoría, Ramsés IV sería el verdadero usurpador y triunfante de una conspiración en la que había eliminado a los rivales que se interponían entre él y el trono. Después con el poder en sus manos reescribió la historia para cargarle "el muerto", nunca mejor dicho, a su hermanastro y a la segunda esposa. Pero la verdad tal vez no la sepamos nunca.

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