WILLIAM WALLACE

BRAVEHEART

Título Original: Braveheart

Año: 1995

País: Estados Unidos

Duración: 177 min.

Dirección: Mel Gibson

Reparto: Mel Gibson, Sophie Marceau, Patrick McGoohan, Angus MacFadyen, Catherine McCormack, Brendan Gleeson, David O´Hara.

Marco Temporal: 1270-1305

Marco Espacial: Escocia, Inglaterra


Escocia. 1280. "Voy a hablar de William Wallace. Los historiadores ingleses dirán que soy un mentiroso. Pero la Historia la escriben aquellos que cuelgan a los héroes. El rey de Escocia había muerto sin hijos, y el rey de Inglaterra, cruel pagano conocido como Eduardo Longshanks, reclamó el trono de Escocia para sí. Los nobles de Escocia lucharon contra él, y entre ellos mismos por la corona. De modo que Lonshanks les invitó a reunirse en una tregua, sin armas, un paje tan solo. Entre los campesinos de aquel condado se encontraba Malcom Wallace, un plebeyo con tierras propias. Tenía dos hijos, John y William."

Torre Monumento a W. Wallace.
Así comienza un film que va a contar la vida y hazañas del héroe escocés William Wallace (1270-1305) que encabezó una revuelta contra la dominación inglesa. Un hombre que se convirtió en una leyenda, y que la película de Gibson magníficó hasta lo más alto. La película no dejó de acumular premios desde su estreno: 5 Oscars, 3 BAFTAs, 1 Globo de Oro, etc., convirtiéndose en uno de los films históricos más valorados por los aficionados y los críticos.

Hablar de "Braveheart" es casi superfluo, ya no debe quedar nadie que no la haya visto, y prácticamente se ha dicho de todo sobre ella. Es sin duda uno de los grandes films históricos de todos los tiempos, al margen de que la veracidad o el rigor histórico de los hechos que cuenta no sea ni mucho menos perfecto. Pero es que a Gibson le sale un film épico redondo, lleno de aventura y sentimientos. Es difícil no emocionarse con determinadas escenas (¡Sí qué pasa! Lloré en alguna que otra escena), pero es que además está bien dirigida, bien interpretada, bien guionizada, bien ambientada, con magnífica música, en fin absolutamente imperdible.

Engendro monumental.
La influencia de la película fue tal que el turismo en Escocia aumentó después de su estreno hasta niveles espectaculares. Sirva como anécdota para ilustrar lo hondo que caló la película, la historia del albañil que  en 1997 realizó una monumental estatua de Wallace-Gibson en 12 toneladas de piedra arenisca. Luego tuvieron la genial ocurrencia de emplazarla en el aparcamiento del monumento a Wallace cerca de Stirling. La estatua sufrió la ira de los locales que la calificaron de "profanar el principal monumento a Wallace con un trozo de mierda", e iban por las noches a destrozar el rostro con martillos. Después de varias restauraciones, y ante la insistencia escocesa en cargarse el engendro, acabaron enjaulándolo para evitar desperfectos, con lo cual parecía que Wallace-Gibson estaba en la cárcel. Al final decidieron devolver la "obra de arte" al autor.

Para finalizar os dejo el trailer de la película no sin antes gritar aquello de: "Puede que nos quiten la vida, pero no nos quitarán ...¡La libertad! "

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