EL REINADO DEL MACEDONIO


BASILIO I EN EL TRONO

Después de su espectacular ascenso, Basilio, el antiguo caballerizo, llega al trono del Imperio Bizantino en el año 867. Por supuesto de los primeros en acercarse a felicitar y beneficiarse del nuevo poder obtenido, es Danielis, la viuda conquistada por Basilio, que imaginamos que para congratularse con el nuevo emperador le llevó un regalito de coronación, una bagatela: 500 esclavos, 100 eunucos, plata y alfombras. A cambio Basilio la nombró "madre del emperador", y colocó a su hermano espiritual, Juan, el hijo de la viuda, en un puesto importante, aunque las malas lenguas decían que eran algo más que "hermanitos". Para que luego digan que nuestros políticos corruptos lo han inventado todo.
Danielis acude al encuentro de Basilio I
Subir al trono Basilio y comenzar a gobernar con mano de hierro todo fue uno. El emperador no se andaba con tonterías, a la mínima te la jugabas. Además sus ordenes eran claras, guerra sin cuartel a los árabes que amenazaban el Imperio. Uno de sus comandantes, León, no acudió en ayuda de su compañero en la lucha, y aunque luego derrotó al enemigo, se tuvo que enfrentar con la  cólera de Basilio. Le quemaron con un hierro al rojo el ojo derecho, y después le cortaron la mano. Luego tuerto y manco fue enviado al destierro. 
Castigo del comandante.
El almirante Nicetas Orifas aprendió la lección. Siguiendo las órdenes del emperador, todo pirata árabe que capturaba era sometido a un tratamiento especial de persuasión para que se le quitaran las ganas de asolar las costas bizantinas: colgados, desollados, asaetados, o hervidos en alquitrán, eran algunos de los castigos más habituales.
Nicetas castigando a los presos árabes.
Constantino, el hijo mayor del emperador con su primera esposa, y coemperador desde el año 868, muere en el año 879, dejando desconsolado a Basilio, que no tiene claro de quién es hijo León, el primer hijo tenido con su segunda esposa, Eudoxia. En lugar de nombrar coemperador a León, sospechando tal vez que era hijo del emperador depuesto (recordemos que su esposa era la amante del anterior emperador), nombra al menor de sus hijos varones, Alejandro, como sucesor. Como siempre había más de uno interesado en alejar al pobre León del trono, y se dedicaron a malmeter al emperador y a León. Un monje aconsejó a León que guardara un cuchillo para proteger al emperador de una posible conspiración.
El monje que recomendó al incauto Leon que ocultara un cuchillo entre sus ropas acudió raudo a chivárselo al mismo emperador. Basilio, avisado por el enredante monje, solicita de sus acompañantes durante una cacería que le presten un cuchillo. León, al que luego denominarían el Sabio, saca raudo el arma, y por supuesto acaba en la cárcel. Imaginamos que el sobrenombre se lo ganaría más tarde.  
León saca el cuchillo ante el emperador.
Para impedir que el muchacho tenga la posibilidad futura de gobernar, el emperador decide cegarlo, castigo bastante común en la época para usurpadores y traidores, pero es convencido por el patriarca Focio para que le perdone. El muchacho contaba con el apoyo popular, y parece ser que hubo disturbios, y peticiones de liberación. Una de estas peticiones fue bastante curiosa: Unos senadores se presentaron a un banquete con el emperador llevando un loro que se quejaba, además acompañaron los quejidos del loro con una negativa a comer hasta que Basilio se ablandara. León conservó los ojos pero se pasó tres años en la cárcel.   
El banquete del loro.
Finalmente León fue liberado de su cautiverio, fue perdonado por su padre que mandó que le cortaran el pelo que le había crecido en cautividad, y fue nombrado heredero y sucesor. El tercer hijo, Alejandro, seguía como coemperador, pero ahora relegado a un segundo plano, según parece era una auténtica joyita, vago y lujurioso. Basilio debió de conformarse con León, y pensar que mas valía hijo de cuernos que propio atontado.
León liberado por el emperador.
En agosto del año 886 el emperador sale a cazar. Durante la cacería ocurre un extraño accidente, un ciervo engancha el cinturón del emperador y lo arrastra varios kilómetros dentro del bosque. Según algunos el ciervo le atravesó con la cornamenta. Finalmente un fiel servidor cortó la correa que sujeta a Basilio, o bien mató al ciervo con su cuchillo. Como recompensa el agradecido emperador le hizo ejecutar, después de cegarlo claro está, acusado de conspirar para matarlo. Unos días después Basilio moría de las fiebres resultante de sus heridas. León ascendía al trono como el emperador León VI. ¿Hubo realmente una conspiración para matar al emperador? ¿Fue el accidente tal o por el contrario se simuló para ocultar la verdad? Aún hoy no ha quedado claro el final de Basilio, y hay quien le achaca a su sucesor el haberse adelantado a lo planes paternos de hacerlo desaparecer.

Os dejo un curioso video montado con imágenes del manuscrito Skylitzes de Madrid.
 
  

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