EL SENADO FEMENINO

Mujeres romanas. L. Alma-Tamema. 1865 
LAS MUJERES ROMANAS Y EL PODER POLÍTICO

En la actualidad ver mujeres formando parte de las asambleas legislativas, siendo parte de un gobierno, o dirigiendo una nación, no nos sorprende, y las leyes de paridad que imponen cuotas de género en las listas electorales es algo aceptado por todos. Pero en el pasado la política, al menos aparentemente, era cosa de hombres.  

En la antigua Roma, que es el caso que nos va a ocupar, al menos en su época imperial, la mujer tenía prohibido ejercer cargos públicos, tener poder político o jurisdiccional, y tampoco podía participar en la administración pública. Fuera de esto, y dentro de una sociedad patriarcal, gozaban de una cierta libertad de acción.

Busto severiano. M.Vaticanos
La mujer romana era utilizada como moneda de cambio para alianzas matrimoniales beneficiosas para la familia. Una mujer en la Antigua Roma sabía que contraer un matrimonio ventajoso era parte de sus obligaciones, de forma que lo que hoy entenderíamos como matrimonios por amor estarían totalmente fuera de lugar. Si quería amor que se buscara un amante, eso sí siempre que guardara la debida discreción. Todo esto por supuesto sobre el papel, en la realidad imaginamos que las cosas podían ser muy distintas. 

Que las mujeres tenían mucho que decir en casa y fuera de ella queda incluso reflejado en el "Philogelos", el libro de chistes más antiguo del mundo, de allá por el siglo IV. En él se recogen chistes como el siguiente:

"Un senador llevó a su hijo a una sesión del Senado, pero le hizo prometer que no diría ni una sóla palabra de lo que allí escuchara. Cuando esa noche la madre del chico quiso saber sobre qué se había tratado, para salir del paso le respondió con una broma y le dijo que el Senado había estado discutiendo si los hombres debían tener dos esposas o bien todas las mujeres dos maridos. Ella quedó convencida y prometió guardar el secreto, pero a la mañana siguiente el senado apareció rodeado por mujeres clamando para que se permitiera a las mujeres tener dos esposos."  

Si lo anterior no deja de ser un chiste machista destinado a criticar la incapacidad de la mujer por guardar un secreto, sí pone de relieve que las opiniones de las mujeres en Roma sí tenían cierto peso, y de alguna forma ellas tenían sus propios mecanismos de comunicación y debate. Y eso es cierto, existían lo que se denominaban las "conventus matronalis", edificios en los que las mujeres casadas se reunían para debatir en principio temas relacionados con sus funciones en la sociedad, generalmente religiosas, pero que poco a poco fueron ampliándose a otras materias.

Julia Soemia. Denario
Ya la mujer de Augusto, Livia, fue considerada por muchos la mano oculta que gobernaba de facto el Imperio. Pero sería con la llegada de las emperatrices sirias cuando la cosa se desmadró, y ellas se convirtieron en las auténticas gobernantas ante la incapacidad manifiesta de los emperadores. Las tres Julias, la madre Julia Mesa, y las dos hermanas Julia Mamea y Julia Soemia, marcaron un antes y un después en lo que se refiere al papel político de la mujer en Roma. La abuela Mesa consiguió el trono imperial para dos de sus nietos: Heliogábalo, el hijo de Mamea, y Alejandro Severo, el de Soemia. La vida de estas mujeres da para mucho, pero hoy nos vamos a limitar a su relación con el Senado. 

Aunque las mujeres tenían prohibido la asistencia al Senado, cuando Heliogábalo (218-222) fue proclamado emperador, ya el primer día que el Senado celebró sesión, hizo venir a su madre,  a la que reservó un lugar junto al escaño de los cónsules. Así Julia Soemia se convirtió en testigo en la redacción de un decreto senatorial, y obtuvo el mismo rango de un hombre y el título de preclarísima, propio de los senadores.

Pero las Julias no se iban a conformar con tan poco, y al poco de comenzar su reinado Heliogábalo instituyó un "senaculum" para mujeres, desde el cual su madre y otras matronas importantes de Roma redactaban sus particulares decretos.

Mujeres romanas. Pompeya. siglo II a.C. 
Algunos autores en el pasado llegaron a pensar que "senaculum" era sinónimo de "senado femenino", pero la realidad es que se refería al local en el cual se realizaban las sesiones. A pesar de la creencia general había más de uno, puesto que algunos asuntos no podían ser tratados en el lugar principal. De forma que a las mujeres se les dio como lugar de reunión un local en la colina del Quirinal, donde ya anteriormente se realizaban las "conventus matronalis".  

Si anteriormente se reunían para galardonar a las mujeres de los cónsules con los ornamentos propios del cargo, ahora se van a promover auténticos senados consultos, que en época imperial adquieren la fuerza de leyes (anteriormente eran opiniones no vinculantes). 

¿Qué normas o leyes emitirá este primer Senado femenino? La historiografía las consideró ridículas, y se encargó de difundirlas para demostrar que las mujeres cuando se les da poder sólo son capaces de legislar estupideces (Bueno a mi parecer eso no las diferenciaría demasiado de alguno de nuestros actuales gobernantes masculinos sino todo lo contrario).  

"Bajo la presidencia de Simiamira (Soemia) se promovieron senados consultos rídiculos sobre leyes concernientes a las matronas prescribiendo, por ejemplo, quién de ellas podía aparecer en público y con qué vestido, quién debía ceder el paso a quién, quién debía adelantarse a estampar un beso, quién de entre ellas debía ir en coche, quién a caballo, quién en mulo de carga, quién en asno, quién en coche tirado por mulos; quién en coche de bueyes, quién en litera guarnecida de pieles, marfil y oro y quiénes de entre ellas podrían adornar sus zapatos con oro o piedras preciosas."

"Vamos faltaría más que tú fueras en un Rolls Roycius y vistieras de Diorus" debieron de pensar las ilustres mujeres imperiales. ¡Qué todavía quedan clases! Sin embargo, la realidad es que en Roma siempre se habían dictado ordenanzas sobre el vestir, los adornos, e incluso el protocolo, y sino que se consulten algunas de las normas dictadas por el primer emperador, el mismísimo Augusto.

Senado. Interior Curia Julia. Roma.
Julia Soemia se había casado con un hombre de inferior categoría social, alguien que pertenecía al orden ecuestre. Según las leyes romanas la mujer debía perder su rango al casarse con un marido de inferior posición, salvo que un decreto imperial le permitiera conservarlo, o subiera de rango al afortunado marido. En el caso de la madre del emperador ocurrió esto último, y Heliogábalo con el impulso de su abuela y madre, ascendió al marido de su madre a un rango superior (Y no digo que era el padre del emperador, aunque lo era, porque madre y abuela se dedicaron a difundir que el niño era hijo de Caracalla para hacerlo legitimo heredero al trono, haciendo pasar al marido por cornudo). Bueno, ¿y esto que tiene que ver con el senado femenino? Pues muy sencillo, que Soemia lo primero que se encargó de redactar ,cuando se convirtió en presidenta del Senado femenino, fue una ley (senadoconlultum) por la cual ninguna mujer de rango senatorial que se casara con alguien de inferior rango perdiera éste con el matrimonio. Algo importante porque permitía, al menos a las mujeres de clase alta, casarse por amor y no por estatus, además de permitirles una cierta libertad a la hora de elegir compañero. Pero la conducta licenciosa de madre e hijo los volvieron enormemente impopulares, y en el año 222 ambos acabaron asesinados por los pretorianos y arrojados al Tiber.

"La sumisión en que le tuvo su madre, Simiamira fue tan grande que no realizaba ninguna gestión en la administración del Estado sin su voluntad, mientras que ella, manteniendo una vida similar a la de las meretrices, cometía en palacio todo tipo de deshonestidades..." 

Mujeres en las termas. Alma Tadema.
Pero ¿qué fue del Senado femenino? ¿Y de las senadoras, sobre todo las otras dos Julias? Pues tanto Julia Mesa como Julia Mamea (que significa algo así como Triteta) consiguieron en un golpe de efecto contarse entre los conspiradores que derrocaron al nieto y sobrino, para colocar al otro nieto e hijo respectivamente, Alejandro Severo (222-235). Para congraciarse con los pretorianos, senadores, y conspiradores varios, debieron darle carta de finiquito al Senado femenino.

"Una vez muerto Antonino (Heliogábalo), se procuró ante todo que jamás entrara ninguna mujer en el senado y que se consagrara y se dedicara a los infiernos la cabeza de quien lo hiciera". 
  
Eso no impidió que la madre del nuevo emperador, quien contaba sólo con 13 años, ejerciera ella misma el poder. Julia Mamea nombró consejeros y senadores de su confianza, y gobernó el Imperio, incluso cuando su hijo creció y se casó con una tal Orbiana, hasta el punto que el emperador Alejandro Severo, era conocido como Alexander Juliae Mamaeae, (Hoy diríamos Alejandrito Elhijodemamá).

Aureliano. Bronce dorado. Brescia
¿Se acabó con esto la corta trayectoria de mujeril senado? Pues no. Años después, un emperador tan poco discutido como Aureliano (270-275) volvió a concederles a las mujeres un senaculum.

"Había expresado el deseo de devolver a las damas romanas su senado o senaculum, con la condición de que ocuparan sus primeros puestos aquellas mujeres que por decisión del senado hubieran obtenido algún cargo sacerdotal. Prohibió a todos los hombres el uso de zapatos de color salmonete, amarillo, blancos y del color de la hiedra, pero permitió su uso a las mujeres".

Como vemos un emperador bien considerado por la historiografía latina les devuelve a las mujeres su senado, y además legisla sobre vestimenta sin que nadie califique de ridículas sus normas. Por cierto ahora ya ée por que los hombres de mi generación somos tan reacios a los zapatos de colores, y es que yo con unos zapatos color salmonete como que no me veo.

No sé qué normas salieron de este nuevo Senado, ni si fueron especialmente trascendentes para la vida romana, pero cuando un emperador como Aureliano les devolvió ese poder a las féminas de Roma (las de clase alta por supuesto), por algo sería. A la muerte de Aureliano, murió también el Senado femenino, o acabó diluyéndose en la Historia.

Bellezas clásicas. W.A.Dolland
En 1914 bajo el Palacio del Marques de Bourbon en la via Venti de Settembre de Roma aparecieron las ruinas de un edifico de época imperial. En estas ruinas fueron encontradas dos estatuas femeninas, y algún investigador llegó a pensar que se había encontrado por fin las ruinas del desaparecido Senado Femenino.

Que las mujeres romanas no se dejaban siempre gobernar por los hombres quedó constancia en otros dos chistes romanos recogidos en el "Philogelos"

"Un hombre tenía una esposa que no cesaba de hablar ni de discutir. Cuando ella murió, el esposo hizo que transportaran su cuerpo hasta el cementerio sobre un escudo. Cuando alguien le preguntó la razón, respondió: Era una guerrera."

"Un hombre presentaba sus últimos respetos ante la tumba de su esposa cuando alguien que pasaba le preguntó:
- ¿Quién descansa aquí? 
- Yo, ahora que al fin me he librado de ella."

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