EL JOVEN FARAÓN

TUTANKAMON

Título Original: Tut

Año: 2015

Nº de Episodios: 6

País: Estados Unidos

Director: David Von Ancken

Reparto: Avan Jogia, Ben Kingsley, Peter Gadiot, Sibylla Deen, Alexander Siddig, Nonso Anozie

Marco Temporal: 1332-1327 a.C.

Marco Espacial: Egipto


1332. Tebas. El faraón Akenatón ocupa el trono de Egipto. El hijo del faraón y heredero del trono, Tutankamón,  es apenas un niño, pero ya es obligado a asistir a la ejecución pública de un traidor. Posteriormente el niño es conducido a presencia de su padre donde se le pide que mate con sus propias manos al hijo pequeño del traidor. 10 años después el niño ha crecido y ocupa el trono de Egipto, aunque mantiene a su lado como consejero al antiguo visir de su padre, Ay.

Tutankamon, a pesar de su corta edad y de su más corto reinado, es uno de los faraones más populares de la Historia, y eso tiene mucho que ver con el descubrimiento de su tumba, y muy poco con los logros reales del faraón. La miniserie se adentra en el terreno de la especulación, e intenta recrear la supuesta vida del faraón niño, apostando por un personaje y un período de la Historia muy atractivo para casi todos los públicos.

La serie realizada muy al gusto americano cuenta con muchos medios y con actores conocidos tanto en el medio televisivo, Alexander Siddig, como en el cinematográfico, Ben Kingsley. Fastuosa, llena de acción, amor, e intrigas, consigue entretener a un espectador generalmente ansioso de este tipo de producciones.

Al maniático y purista de la Historia, la serie le sentará como una auténtica patada en el estómago, e incluso un poco más abajo. Los guionistas parecen haberse acogido a aquello de que como del bueno de Tutatankamón no se sabe mucho, pues nos lo inventamos y arreando. Así pasamos del film y novela "Sinuhe el egipcio"(1954) que a pesar de ser un bombazo en su época, pasaban totalmente del pobre de Tutankamon saltándoselo en la sucesión de Akenatón, a esta miniserie en la que se convierte en todo un estratega, conocemos sus amores al dedillo, y las intrigas que rodearon su corte.

La serie tiene muchos fallos, que van más allá del lucimiento de figurantes femeninas con magníficos pectorales siliconados, pero el resultado es vistoso, y en una producción televisiva eso suele ser lo que prima. Al margen de los errores históricos, aunque más que errores podríamos hablar de omisiones e invenciones, la serie es puro entretenimiento. Por encima de todos destaca el magnífico Ben Kingsley, que sin molestarse demasiado interpreta a un frío, calculador e intrigante Ay, que se come a todos los demás actores cuando aparece en pantalla. El general Horemheb (no voy a hablar de su color que los americanos son muy suyos con eso de las cuotas) es interpretado por una mala bestia que básicamente ejerce de eso, de mala bestia, muy alejado de la interpretación del que en su día fue considerado de los peores actores de Hollywood, Victor Mature, quien le iba a decir a los críticos de entonces que con el tiempo habría quien sería capaz de hacerlo parecer un prodigio de la interpretación. Y del resto de actores o bien ponen la cara o se limitan a pasar por allí.

Pero con escenas bien filmadas, una buena puesta en escena, un guión entretenido, y un par de caras guapas, tenemos una serie, que si bien no enseña gran cosa, si hace pasar un buen rato. Se echan de menos los problemas religiosos, la reacción a la reforma amarniana con el cambio de nombre del propio protagonista de Tutankatón a Tutankamon, precisamente para congraciarse con el clero de Amón, y unos cuantos detalles más que tampoco costaba tanto hacerlos, pero que se le va a hacer, es ficción televisiva no un documental, y las series sobre el Egipto faraónico tampoco es que abunden.  



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