EL VERDUGO Y EL FRAILE

LA SOMBRA DE LA ESPADA

Título Original: The Headsman

Año: 2005

Duración: 115 min.

País: Austria, Reino Unido, Suiza

Dirección: Simon Aeby

Reparto: Nikolaj Coster-Waldau, Peter McDonald, Anastasia Griffith, Steven Berkoff, Eddie Marsan

Marco Temporal: 1520-1545

Marco Espacial: Austria



El Tirol austríaco,1520. Dos huérfanos, Georg y Martin, asisten escondidos bajo el patíbulo a la decapitación de un reo. Amigos y compañeros en el monasterio donde están acogidos, el destino separa sus vidas, cuando Georg es seleccionado para dedicarse a la vida religiosa. Quince años después Georg es prior en el monasterio local, y Martín sirve como soldado en los ejércitos del emperador. 

El suizo Simon Aeby dirige una extraña coproducción que encabezada por Austria implica a Inglaterra, Suiza, Hungría, Luxemburgo y Alemania. Todo para contar una historia sobre dos amigos, y como uno de ellos llega a convertirse en verdugo en una población que acaba necesitando sus servicios por la cruel persecución religiosa que desatan las autoridades católicas.

Con tantos países por medio la película tenía que ser o una maravilla cinematográfica o un lío de no te menees. Algunos optimistas algo pasados de rosca o quizás influidos por algún tipo de intoxicación se apuntaron a la primera opción, hablando de un film que mezclaba "Gladiator" con "El nombre de la Rosa". La realidad es que el director obligado a contentar a tantos realiza un film que quiere contar muchas cosas, y acaba dejando lo fundamental en el tintero.

El guión se basa en la novela de Fenimore Cooper "El verdugo", pero mientras en la novela se incide en lo que supone para un hombre y su familia ejercer tal oficio en una época convulsa; la película, que inicialmente parece ir por ahí, acaba derivando en la cruel persecución católica en las tierras del imperio de Fernando I de Alemania. El problema es que por querer retratar los excesos inquisitoriales católicos cae en algunas incongruencias de tiempo, lugar, contexto, etc. Al final uno no sabe donde está, a quien persiguen y porqué, y en que año estamos ¡Por Dios!.

Tanta es la confusión que se monta que hasta los críticos y comentaristas del film colaboran al lío. Se habla de la inquisición y sus torturas medievales en algunas sinopsis, lo cual es un error si habéis visto la fecha de inicio de la película. También comienza el film con una introducción sobre la publicación de las tesis de Lutero y la persecución a los protestantes en el católico Imperio; pero resulta que la única persecución que se ve es a los anabaptistas, que fueron perseguidos al igual por católicos y protestantes. Si bien sabemos que estamos en el Tirol, y dentro de los dominios del Sacro Imperio Germánico, a medida que la película avanza, y a pesar de darnos una fecha de partida, es cada vez más difícil saber en que año estamos, aunque insisten una y otra vez en el emperador Fernando I, quien sólo es emperador a la muerte de su hermano Carlos (sí el I de España y V de Alemania) en 1558,  y sólo por 6 años, mientras que en la historia pasan cerca de 20 años o más. Para acabar de rematar la cuestión se habla de una aplastante derrota del emperador, tal vez en 1535.

Pero todo esto son "peccata minuta" pues como sabemos son cosas del cine, y lo fundamental es llegar al quid de la cuestión: la persecución religiosa y el drama moral de los protagonistas. Si los anabaptistas pusieron dinero en la película para que se conociera sus creencias, su historia, y su martirio, el objetivo se cumplió a medias, aunque ésta es sin duda la parte más interesante del film. La sencillez de sus creencias, el desprecio a los convencionalismos de la Iglesia, el no sometimiento a las autoridades y gobiernos (algo que les enfrentaba a los protestantes luteranos muy próximos a los príncipes alemanes), queda esbozado en algunas de las mejores escenas. También la persecución a que se somete a los miembros de la secta está bien reflejada, aunque se trivializan los motivos y todo arranca por un estúpida intriga de un patético personaje. El gran problema es que el director coge unos cuantos clichés y los exagera tanto que la historia es más una historia de malos que de buenos: de obispos sodomitas, de sádicos inquisidores, de bastardas imperiales medio lerdas, de campesinos envidiosos lerdos completos, de frailes traumatizados; y al final el pobre verdugo y los perseguidos anabaptistas parece que sólo pasaban por allí y se encontraron con todo el lío.   

Lo peor del film es el absurdo prólogo que aún estoy digiriendo: "Entonces como ahora una alianza fundamentalista de política y religión condujo a la Edad Media (en el texto dice a una era de oscuridad)". Contando con que la película es del 2005, y realizada en países en su mayoría laicos, pues no sé yo. No le demos muchas vueltas, que la película se puede ver como un entretenimiento de aventurillas con alguna que otra escena gore, y a disfrutar de una de las interesantes interpretaciones de Nicolaj Coster-Waldau (El matarreyes de "Juego de tronos"). 

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