DOCTORA EN LA TRACIA

EL FARO DE ALEJANDRÍA


Título Original: The Beacon at Alexandria


Autor: Gillian Bradshaw


Año de Publicación: 1986


País: Estados Unidos


Marco Temporal: 371-378


Marco Espacial: Imperio romano


Efeso. Año 371. Caris, hija del noble Teodoro, es casi una niña. Vive con despreocupación jugando a ser médico con los animalillos heridos. Su último paciente, una pájaro, no ha respondido bien a sus cuidados. Pero su mundo comienza a desmoronarse cuando su padre recibe una vista inesperada, el gobernador Festino. El padre de Caris es acusado por su visitante de ser sospechoso de formar parte de una conspiración para derrocar al emperador.

La novela usa un recurso muy socorrido en la literatura y en el cine, chica que se disfraza de chico para huir de un destino cruel, y poder realizar su sueño, que por ser mujer le está vedado. Si a esto le sumamos que el sueño de Caris es llegar a ser médico, a mí por lo pronto me viene a la memoria cierta película de la Streisand, "Yentl" para más señas. Pero la novela explora otras posibilidades, y ahí es donde gana puntos.

De Efeso a Alejandría, de Alejandría a Tracia, la protagonista de la novela nos muestra las dificultades de ser mujer en un Imperio romano convulsionado por las luchas religiosas y las invasiones de los bárbaros. La práctica de la medicina en la antigüedad, o las primeras herejías del cristianismo, son algunos de los temas que la novela va desgranando en sus páginas, y que le dan interés a una historia que sin ser original, sí aporta una mirada interesante al siglo IV. Por supuesto existe la clásica historia de amor, aunque no es lo fundamental en la trama.

Con "El faro de Alejandría", la escritora americana comienza un ciclo narrativo centrado en la parte oriental del Imperio Romano, y su diferente evolución histórica hasta la aparición del Imperio bizantino. Las tres novelas que componen este ciclo o saga  forman un interesante fresco histórico, que se continua en "Teodora, emperatriz de Bizancio", y "Púrpura Imperial".

Gillian Bradshaw es una novelista siempre fácil de leer. Casi todas sus novelas históricas son entretenidas, y suelen estar cargadas de datos históricos y abundante información sobre los temas que trata. Bradshaw es una de esas damas de la novela histórica a la que no hay que perder nunca de vista, y cuyas novelas deben figurar en las bibliotecas de los aficionados junto a las de Pauline Gedge, Mary Renault, Colleen McCullough, Jean M. Auel, etc.

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