EL DIVINO ZOOLÓGICO

Papiro de Ani. D. XVIII.1300 a.C.
LOS ANIMALES EN EL PANTEÓN EGIPCIO

Una cultura como la del Egipto faraónico que duró tantos siglos era lógico que desarrollara una compleja estructura religiosa, y que ésta evolucionara con el paso de los años. El resultado es un panteón complicado, cambiante, caótico, al que es casi imposible dotar de un mínimo de coherencia y orden. Cada provincia, población, nomo, o lugar, como queráis llamarlo, tenía o quería tener su propia divinidad protectora con sus características propias, muy al estilo de lo que mucho tiempo después pasaría con los santos católicos. Si pensamos en la situación de algunos pueblos de hoy en día y sus santos nos podemos hacer a la idea del lío descomunal de las divinidades egipcias. Así en un pueblo San Jorge puede ser mata dragones, y en el de al lado mata moros, o el santo que cura verrugas en una aldea a pocos kilómetros es fundamental para remediar la impotencia. Pues con el panteón de los antiguos egipcios pasaba algo por el estilo, pero peor,  pues además de combinar y mezclar funciones tenían una especial predilección por identificar a los dioses con toda la fauna local. Al final más que un panteón, y salvo unas excepciones  que dejaremos de lado, los dioses del Egipto faraónico estaban más cercanos a un superpoblado zoológico.
Halcón. El halcón representó para los egipcios a dos de los dioses más importantes de su panteón: Horus, el dios celeste por antonomasia asociado a el mismo faraón, y que es representado como un halcón o un hombre con cabeza de halcón. Ra, el dios solar. En esta ocasión al hombre con cabeza de halcón le añadimos un disco solar sobre esa misma cabeza, y ya tenemos al dios del sol egipcio. Pero el halcón también es el símbolo de otras divinidades como Month o Sokar.
Buitre. Un ave carroñera como el buitre parece imposible que pueda representar a un dios, pero sí lo hace, y al menos tres divinidades egipcias adoptan la forma de este pájaro tan poco atractivo.La más importante es Nejbet, la diosa protectora de los nacimientos aunque también de la guerra, algo bastante más lógico. Nejbet fue una diosa que representó al Alto Egipto, por ello a veces el buitre lleva la corona propia de esta zona. Tuvo santuario propio en Edfu. La diosa también podía adoptar la forma de cobra o de vaca. 
Milano. El milano es otra ave rapaz que se integra en la divina pajarería egipcia, ya que es la forma que adopta Neftis, la diosa de la oscuridad, representada o bien como una mujer con alas o bien como un milano con el jeroglífico de una cesta en la cabeza.
Ibis. El ibis es un ave de la subfamilia de los pelicaniformes, es decir que tiene un cierto parentesco con los pelícanos, y como ellos se alimenta en las aguas. En Egipto por supuesto el pajarraco rondaba las orillas del Nilo en cuyos limos recogía los crustáceos y pequeños pececillos de los que se alimentaba. Thot es el dios de la sabiduría, la magia, la escritura, etc, y suele representársele como un dios con cabeza de Ibis. Fácil no, pues, no. Otos dioses según las zonas y el tiempo tenían parecidas atribuciones a Thot, y no sólo eso, el mismo Toth  a veces cambiaba de apariencia, y no siempre se representaba como un Ibis sino como un...
Babuino. El babuino es un primate, vamos un mono de toda la vida, eso sí con bastante mala leche. Son omnívoros, y en el Antiguo Egipto se les domesticó y usó para labores diversas, incluso como recolectores de frutas, y desempeñando algunas de las funciones que para nuestra sociedad realizan los perros. Thot o Babi, como no podía ser menos el fiel aunque malhumorado compañero también se vio transformado en dios y fue una de las formas adoptadas por Thot que en muchos lugares pasó a llamarse Babi (de ahí el nombre actual del animalejo).   
Carnero. El macho de la oveja es otro de los animales domésticos cuyo aprovechamiento es más que evidente en cualquier sociedad civilizada que se precie: carne, lana, piel son sólo algunos de los beneficios que el animalillo otorga, de ahí a trasformarse en un dios... Jnum es el dios creador, nada menos que el constructor del mundo. Se representa como un hombre con cabeza de carnero. También moldeó al hombre y la mujer con arcilla. 
Vaca. Si los beneficios que otorga el carnero eran evidentes no digamos los que derivan de la pacífica vaca. Hathor es una de las grandes diosas del Egipto faraónico. Es la diosa del amor, de la alegría, de la música, vamos una bendita, y claro con esas características, los egipcios la asociaron a una tranquila vaca, o al menos a una mujer con orejas de vaca, digo yo que lo de las orejas será para oír mejor la música.  
Buey. Pues efectivamente sin la vaca era un elemento importante de la religión egipcia, el buey no podía andar muy lejos. El buey, es decir el toro castrado, no fue adorado solamente en ese forma, y también conservando todos sus atributos, como toro fue considerado sagrado. Apis fue una divinidad solar, asociada a la fertilidad, a veces también con el mundo de ultratumba.  
Perro. El fiel compañero siempre acompañó al ser humano, aunque en Egipto tomaba su aspecto más feroz. El podenco faraónico (no es broma, así se llama la raza) es un perro conejero común en Malta, y que originariamente procedía de Oriente Medio. Este perro en color negro podía ser el fiel compañero y defensor de los faraones, y sería una de las razas caninas más antiguas. Anubis, el dios de la muerte, toma la forma de un perro egipcio negro, o según algunos de un chacal, otras veces es un hombre con cabeza de perro. Es el patrón de los embalsamadores, y tiene mucho que ver con el transito a la otra vida. El dios Upuaut también relacionado con la muerte y la guerra toma la misma apariencia que Anubis, aunque con ligeras diferencias. 
Gato. El gato del antiguo Egipto no es el gato esfinge que presenta como especial característica la aparente ausencia de pelo que le da un aspecto bastante inquietante, sino que estaba más próximo a nuestros tiernos gatitos comunes. La adoración de los egipcios por los gatos es legendaria, y se contaba que habían perdido una ciudad ante los persas al sostener estos ante sus escudos a los dichosos felinos, impidiendo que los temerosos egipcios dañaran a "tan lindos gatitos" (¿sería Piolín de origen persa?). Bastet es la diosa gato, nada que ver con las superheroínas de los cómics, y mucho con una amable diosa protectora del hogar, símbolo de la armonía, pero que cuando se enfadaba cambiaba totalmente (nada nuevo, típica madre al descubrir el estado en que su hijo adolescente ha dejado la casa en su ausencia). La pacífica Bastet al ponerse de "malas pulgas" ( no olvidemos que era una gata) se transformaba en...
Leona. De los animales de compañía pasamos a otros muchos menos dóciles, con los cuales los egipcios se las tenían a veces que ver en un medio hostil. El león campeaba en las zonas desérticas próximas al Nilo, y no era muy recomendable alejarse por la noche de la protección de las ciudades y del fértil río si uno no quería acabar siendo presa de los devoradores. Sejmet era la diosa de la guerra y la venganza. Una auténtica fiera. Solía representarse como una mujer con cabeza de leona. La propia y tranquila Bastet tomaba a veces la forma de leona, aunque era una diosa diferente a la divinidad guerrera. Es posible que en algunos lugares y momentos de la historia fueran la misma diosa, y así en algunos textos aparecen asimiladas como una sola con dos aspectos (Comprensible si pensamos que una misma mujer puede ser madre y suegra a la vez). Si a la diosa leona le añadimos un par de uraeus ademas del disco solar que ya lleva se convertía en Tefnut, si en lugar de leona es león podía ser el dios Shu, dios del aire y de la luz.  
Cocodrilo. Otro de los simpáticos habitantes del Nilo es el temible cocodrilo, que en más de una ocasión se cobraba las vidas de los incautos que se aproximaban demasiado a sus dominios. El cocodrilo del Nilo es uno de los más grandes del mundo alcanzando los 6 metros y con un peso de más de 700 kilos. En Egipto llegaron a momificarlo como gatos y perros, y tuvo hasta su propia ciudad Cocodrilópolis. Sobek es un dios benéfico, a quien reverenciaban como protector de la vegetación y de la fertilidad. Algunos faraones incluso tomaron su nombre, e incluso una  reina se llamaba Neferusobek, algo así como "las bellezas de Sobek" (aunque yo al bicho no lo veo muy guapo). En Kom Omo tenía incluso un templo dedicado a su culto. Suele representársele con cuerpo de hombre y cabeza de cocodrilo. 
Hipopótamo. A pesar de su simpático aspecto, el hipopótamo era una de los animales más peligrosos con los que se tenían que enfrentar los antiguos egipcios. Este animal es tremendamente agresivo, y aunque sea herbívoro, no duda en atacar a cualquiera que se le aproxime, siendo aún hoy considerado el animal más feroz de África. Los antiguos egipcios organizaban cacerías para limpiar las orillas del río de tan peligroso animal, aunque reconocían el enorme instinto de protección de las hembras con sus crías, por ello la diosa Tueris, era la protectora de las embarazadas. Tueris era una diosa hipopótamo que servía como diosa de la fertilidad y protectora del embarazo. Las madres egipcias solías tener amuletos de Tueris.
Cobra. La cobra de Egipto o la Naja Haje puede medir dos metros y medio de largo, y su veneno es mortal para el ser humano. Al menos tiene la gentileza de avisar antes de atacar desplegando su capuchón. Su letal poder la convertían en la reina de las serpientes y por tanto en el símbolo del faraón. Cualquier otra serpiente podía representar a otros dioses como Apofis, pero la cobra sólo se asociada a el faraón o a la diosa Uadyet. La diosa Uadyet simbolizaba el calor del fuego y del sol, la fuerza del crecimiento, y era la protectora del Bajo Egipto, y como no, del faraón. Uadyet podía ser representada como una mujer con la corona correspondiente, una leona con el disco solar, pero la forma más habitual era una cobra con la corona roja.
Escorpión. En un territorio con tan gran extensión de desierto no podía faltar el escorpión. La diosa Serket protectora de la magia, también era invocada para prevenir de las picaduras de serpientes y escorpiones. Solía representársela como una mujer con un escorpión en la cabeza, o como un escorpión con cabeza de mujer. 
Escarabajo. De acuerdo que el escarabajo pelotero no es el bicho mas glamuroso de la creación. Acarrear pelotas de ...., bueno de eso, no es a simple vista el trabajo que le convierte a uno en una deidad, pero en un país que lucha contra el desierto, un animalillo que con su aporte diario fertiliza los campos es visto como una auténtica bendición. Si al feo escarabajo le ponemos unas alitas, y cambiamos la pelota de detritus por un brillante sol, tenemos todo un dios que reparte bendiciones por toda la tierra. Jepri es otro de los múltiples dioses relacionados con el sol en el ardiente Egipto, es también símbolo de la vida eterna, y del renacimiento. Es representado por un escarabajo empujando el sol, o un hombre con cabeza de escarabajo. 
Rana. Los anfibios también tenían que estar representados en un país fluvial, y el animal que la Biblia consideró una de las plagas de Egipto era sin embargo adorado en determinadas zonas. Heket es una diosa de la fertilidad, y ayuda como comadrona en los nacimientos. Era la diosa que ayudaba a respirar, es decir que daba el primer aliento a los recién nacidos, o intervenía en las resurrecciones devolviendo la respiración. También simbolizaba la abundancia, y los egipcios podían tener amuletos en forma de rana para asegurar la prosperidad en la casa. Hemet toma forma de mujer con cabeza de rana, o bien simplemente del anfibio en cuestión. (Si ya se que alguno conocéis a un vecino/a que es clavadito a Heket, e incluso que Jar jar Binks de Star Wars puede pasar por su primo).
En este zoológico divino no falta casi de nada, aunque los animales marinos no hagan su aparición, ya que los egipcios eran un pueblo de río, y su tradición marinera era casi nula. Aún así algún simpático pececillo como el siluro hace su aparición en la mitología egipcia cuando se come el.... Bueno esa es otra historia. Además nos dejamos en el tintero bastantes divinidades algunas archiconocidas como Osiris, Isis o Seth, otras no tanto pero capaces de adoptar variadas formas animalísticas como Neith, que podía ser escarabajo, lechuza, abeja, etc, o la poderosa Satis con cuernos de antílope, pero es que el mundo de los dioses Egipcios es casi inagotable.   

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