EL FIN DE LOS MOSQUETEROS

EL VIZCONDE DE BRAGELONNE


Título original: Le vicomte de Bragelonne


Autor: Alejandro Dumas


Año de Publicación: 1847


País: Francia


Marco Temporal: 1660-1673


Marco Espacial: Francia, Inglaterra


1660. Blois. El tío del rey Luis XIV, conocido como Monsieur, se dedica a su afición favorita, aburrirse, para fastidio de los habitantes locales. Al servicio de Madame, la esposa del hastiado noble, se encuentra Luisa de la Vallière, quien se siente atraída por un joven mosquetero del lugar, el caballero Raúl, vizconde de Bragelonne, hijo de uno de los más famosos mosqueteros de su época, Athos. El viejo mosquetero ve con desagrado como su hijo se enamora de una joven que él piensa que no le conviene.

Con "El vizconde de Bragelonne" Dumas pone fin a la trilogía de los mosqueteros, y la finaliza en todos los sentidos, pues seguimos a sus protagonistas hasta su final. Desde "Veinte años después" hasta el comienzo de la acción de la nueva entrega han pasado algo más de 10 años. Los protagonistas han envejecido, algunos peor que otros, y las circunstancias y sus pensamientos han cambiado. De nuevo los viejos amigos se van a encontrar en campos rivales, aunque esta vez las alianzas han cambiado, los personajes se han vuelto más astutos y como consecuencia más desconfiados.   

La más larga de las tres novelas de la saga es quizás la peor valorada, aunque algunas de sus tramas han sido adaptadas a la gran pantalla en más de una ocasión, e incluso publicadas de forma independiente, como es el caso del asunto de "la máscara de hierro". 

La última novela de los mosqueteros es una novela crepuscular, melancólica, triste. Los duelos a espada, las intensas galopadas, los amores apasionados han cedido el puesto a las intrigas, las traiciones, las decepciones. Es una novela de héroes cansados, de una sociedad  decadente en la que los viejos valores ya no tienen lugar. Los mosqueteros han envejecido pero no sólo físicamente, y con ellos ha entrado en decadencia su entorno. Es una obra más larga, con un ritmo más lento, más propensa a relatar intrigas que acciones. A pesar de ello los personajes se implican en hechos históricos como la Restauración de Carlos II en el trono inglés, los enfrentamientos entre Colbert y Fouquet, y sobre todo en desvelar el misterio del hombre de la máscara de hierro, siempre bajo la particular visión del genial Dumas.  

Ilustración para "El vizconde de Bragelonne".
No hay engaño en "El vizconde de Bragelonne", si hemos leído antes "Veinte años después" podemos intuir lo que nos espera. Dumas realiza otra novela inolvidable, en la cual combina casi a la perfección, el drama, la aventura, y la Historia, regalándonos una evolución de personajes a través del tiempo y de la edad como pocos escritores han hecho. En esta última obra el escritor emociona, llega al corazón del lector, y si se tiene la paciencia de aguantar hasta el final de la novela sin abandonar su lectura en los primeros capítulos, se van descubriendo pequeños sorpresas y magníficas escenas en una obra que da un más que digno final a a mejor trilogía de "capa y espada" jamás escrita. Robert Louis Stevenson reconoció haber leído cinco o seis veces "El vizconde de Bragelonne", uno de sus libros favoritos por encima incluso de "Los tres mosqueteros" u obras consideradas más serias, según él mismo hay que esperar al capítulo 17 para cogerle el gusto a la obra, pero desde entonces "que gusto para los ojos". Dejo un fragmento del artículo que el escritor escocés dedicó a la novela de Dumas:

"Hay todavía  otro aspecto del Vizconde que me parece incomparable. No recuerdo ninguna otra obra imaginativa en el que el fin de la vida se represente con un tacto tan exquisito. El otro día me preguntaron si Dumas me hacia reír o llorar. Pues bien en esta mi quinta lectura del Vizconde reí una vez durante el breve episodio de Coquelín de Voliere, y ello tal vez me sorprendió un tanto: en compensación, sonreí constantemente. Pero por lo que hace a las lagrimas, no sabría que decir."

El propio Stevenson afirmó que la lectura del libro le marcó profundamente y de su personaje favorito, D´Artagnan, llegó a decir:

"Fuera de Shakespeare mi mejor y más querido amigo es probablemente Artagnan, el envejecido Artagnan de "El Vizconde de Bragelonne". Nunca había conocido un alma más humana, incluso a su propia manera, más admirable. Lamentaría mucho que hubiera un hombre tan apegado a su moral que fuera incapaz de aprender algo del capitán de los mosqueteros."

Dumas, hijo de un injustamente olvidado general francés de raza negra, arremete en el libro contra la ingratitud de los soberanos y de los gobernantes, al tiempo que realiza una pequeña reparación al entregarle a su hijo literario predilecto, D´Artagnan, el bastón de mariscal que su padre nunca recibió.

Me despido de la trilogía como lo hizo Dumas en la última frase del último libro: "De los cuatro valerosos hombres cuya historia hemos relatado no quedaba ya más que un cuerpo. Dios había recobrado las almas."

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