VISITANDO LAS AMÉRICAS I

Mapa de Fusang.
VIAJEROS MEDIEVALES EN EL CONTINENTE AMERICANO: HUI SHEN

Desde que Colón descubrió el Nuevo Mundo sistemáticamente han ido apareciendo teorías que atribuían el mérito de poner en el mapa América a distintos personajes mucho antes que Don Cristobal, y siempre para mayor gloria de los países de nacimiento del precursor. Con tantos reivindicando el descubrimiento del nuevo continente a lo largo del tiempo, América tenía que parecer a lo largo de la Edad Media un paraíso vacacional al estilo de lo que es hoy algunos de sus destinos en el Caribe. Egipcios, chinos, hindús, vikingos, y no olvidemos a los extraterrestres, son algunos de los turistas que acabaron por crear las culturas precolombinas que conformaron el continente americano. Vamos a darle un vistazo a un selecto grupo de estos adelantados viajeros medievales.

Expedición de Xu Fu. U. Kuniyoshi. 1839 
Los chinos tenían una leyenda que situaba un legendario país conocido como Fusang al noreste de su propia tierra. Las leyendas narraban como ya en el año 219 a.C. el emperador Shi Huang había enviado a un grupo de 3000 condenados a este lugar para ser sacrificados al dios volcán. En éste lugar además se obtenía el elixir de la vida, lo cual justifica que los chinos siguieron enviando expediciones al lejano país. Un tal Xu Fun, hechicero del tribunal  de la dinastía Quin (no sé muy bien que era eso, pero debía de ser cargo importantísimo) encabezó dos expediciones más a Fusang. La primera en el 219 a.C. tuvo que dar marcha atrás porque una enorme criatura marina bloqueaba el camino. La segunda expedición ya llevaba un grupo de arqueros con la misión de eliminar al bicho. Nunca se volvió a saber de Xu Fun, de los arqueros, o del monstruo. Pero la idea de que había un país al nordeste de China quedó ahí, aunque sin pasar del terreno de lo legendario.

Muchos siglos después y ya entrando en la Edad Media aparece un monje budista, Hui Shen, quien a finales del siglo V comienza una serie de viajes de carácter evangelizador, es decir convertir a su religión a todo el que se le pusiera por delante. Después de convencer a 5 monjes budistas en lo que hoy es Afganistán, los cinco embarcaron con destino al misterioso Fusang.

Unos cientos de años después se compilan los archivos de la dinastía donde se relatan las experiencias del monje Hui Shen y sus compañeros, es el libro de Liang escrito en el siglo VII. En el libro se narra como los expedicionarios hicieron la travesía en barco, y recalaron en una costa al noreste de China. El primer dato que se aporta es que la tierra se encuentra a 20.000 li de distancia, que vendrían a ser unos 8316 kilómetros (El norte de California está a unos 8600 kms de China).

Luego nuestro monje comienzan con la descripción de la zona, de sus habitantes y de sus costumbres. Una de las descripciones botánicas que realiza llevó a algunos investigadores a intentar identificar la planta mencionada.
Árbol Fusang. Relieve en piedra. Dinastía Han. S. II.

“En esa tierra, hay muchos Fusang (árboles de moras), de las que nacen unas hojas ovaladas muy similares a la Paulownia y frutos púrpuras comestibles como las peras. El lugar era rico en oro y plata, pero no en hierro. Las tribus nativas de Fusang eran civilizadas, vivían en comunidades bien organizadas. Producían papel utilizando las hojas de las Fusang para escribir y hacer telas de sus fibras. Las casas o chozas eran construidas como madera de los morales. Criaban ciervos para sacar su carne y su leche, tal como los chinos crían ganado aquí, y producían quesos con esa leche. Viajaban a caballo y transportaban sus bienes con carros tirados por búfalos, venados o caballos. […] Un emperador, o jefe mayor, con la ayuda de varios oficiales, gobernaban la nación. La mayoría de las personas eran ciudadanos muy respetuosos de las leyes. El país no tenía ejército ni defensa militar, pero si poseían dos prisiones: una en el norte, y otra en el sur. Aquellos que habían cometido crímenes serios, eran enviados al norte, permaneciendo durante el resto de su vida. […] En el pasado, la gente de Fusang no sabía nada de la religión Budista, pero en el segundo año de Da Ming de la Dinastía Song, cinco monjes de Kipin viajaron por barco al país. Ellos propagaron las doctrinas Budistas, hicieron circular las escrituras y pinturas, y aconsejaron a la gente. Como resultado, las tradiciones de Fusang han cambiado”. 

Solo la descripción de los usos de la dichosa planta de Fusang desató la controversia entre los historiadores, que si era la pita, que era usada por los mayas para hacer vestidos, que si era el maguey muy usada por los habitantes de México, que si el maíz, e incluso el algodón.  En cualquier caso los monjes parecen haber viajado del norte de California hasta la misma península del Yucatán, ahí es nada. Pero al margen de los comentarios botánicos, ha habido algo que despistó totalmente a los partidarios de la teoría de la llegada de los chinos a América, ¿ordeñaban ciervos? ¿iban a caballo? Una ilustración de un libro chino anterior al s. XV mostraba un hombre ordeñando lo que algunos consideraron una llama, y que según ellos demostraba la inequívoca prueba de que efectivamente los chinos habían estado en el Nuevo Mundo, ya que en Asia no hay llamas. Pero claro el uso del caballo es más difícil de demostrar, ya que en América no había caballos hasta que los llevaron los españoles.

Para los escépticos a cerca de la teoría china las pruebas son insuficientes, contradictorias, y aún peor muchas veces manipuladas e introducidas posteriormente. Así por ejemplo los mapas identificando Fusang con América son posteriores al descubrimiento de Colón, y anteriormente el territorio estaba o bien en la costa China, o bien era un isla próxima, lo que llevó a muchos a pensar que se trataba de Japón, las islas Fidji, e incluso de Mongolia. El ordeño de ciervos y la utilización de caballos para el transporte se corresponde con las costumbres de los mongoles que además de montar a caballo utilizan los renos tal y como se especifica en el texto, así que nada de ciervos ni de llamas.

Quetzalcoatl. Templo de Teotihuacan. México
Uno de los datos más importantes que trasmite la historia de Hui Shen es que él y sus cinco compañeros consiguieron enseñar y convertir a las tribus locales al budismo. Suponiendo la veracidad de estas afirmaciones, los peregrinos recalaron en Los Ángeles, siguieron hasta Arizona, Nuevo México, pasaron a México y Guatemala y llegaron a Yucatán. Durante su viaje evangelizador entrarían en contacto con las culturas maya, azteca y zapoteca, donde dejaron rastros de su presencia en las leyendas de Quetzalcoatl, Kukuklan y Wixipecocha. No contentos con eso le dieron el nombre a Guatemala, por Sidarta Gautama el nombre de Buda. Incluso hay quien afirma que llegaron hasta Perú.

Los escépticos ni ven rastros de budismo o de chinos en América, ni creen que Guatemala se llame así por Buda, sino más bien por quauhtlemallan, que significaba "lugar de muchos árboles". En definitiva quienes rechazan la teoría china, no encuentran vestigios de la cultura china en América, ni de artefactos corroborados por la arqueología, ni de budismo, ni siquiera de rasgos chinos en la población, sí los hay por ejemplo de mongol (pero se corresponderían al paso del estrecho de Bering durante algún momento de la Prehistoria).

Cabeza Olmeca. Parque La Venta. Vistahermosa. México
Algunos investigadores siguieron insistiendo en la presencia de chinos en América antes de la llegada de los españoles, justificando la falta de vestigios, porque se trataba de exploradores no conquistadores, quienes nunca se establecían. Además los conocimientos y enseñanzas que dejaron se fueron perdiendo con el paso de los años al no mantenerse una relación continuada entre los pobladores de América y los asiáticos.

El debate sigue abierto, y unos y otros esgrimen teorías y pruebas de sus argumentos para demostrar la llegada o no de los chinos al Nuevo Mundo.

Yo no sabría decir si los chinos llegaron a México, pero que alguna de las gigantescas cabezas olmecas se parecen al que me vende las pilas...pues un aire de familia sí que tienen. Si alguno cree que el viaje de Hui Sehn sólo es un cuento chino que se vaya preparando para los siguientes viajeros que supuestamente llegaron a América en la Edad Media. Pero eso será en otras entregas.

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