LA OTRA CARA DE LA MONEDA


LAS OVEJAS NEGRAS DEL NAZISMO

A pesar del título, la realidad es que más que ovejas negras estaríamos hablando de ovejas blancas. Aunque parezca increíble algunos de los más prominentes líderes nazis tenían entre sus más allegados, abiertos opositores al régimen, furibundos defensores de las libertades, y auténticos hombres de bien que desgraciadamente han pasado desapercibidos, incapaces a pesar de sus acciones de borrar todo el mal que sus familiares habían hecho enlodando un apellido que ellos hicieron brillar.

W.P. Hitler en la Armada  de U.SA.
El sobrino caradura de Hitler es el primer caso, aunque ni de lejos el más llamativo. William Patrick Hitler (1911-1987) era hijo de Alois Hitler, un medio hermano del conocido dictador. Este Alois, hijo ilegitimo del padre de Adolf, se casó con una irlandesa, y ambos vivieron en Liverpool. En esta ciudad nació William Patrick, que con 22 años, viendo el ascenso meteórico de su tío, decidió trasladarse a Alemanía, en busca de un mejor horizonte laboral. "Paddy" Hitler, como se conocía al muchacho, se plantificó ante su pariente, y le exigió una colocación acorde a sus méritos, que venían a ser lo que hoy está tan de moda, ser familia de un político relevante. Tras varios empleos poco satisfactorios para el aprovechado sobrinito, éste le exigió a su tío, algo más lucrativo. Hitler, Adolf claro, le pidió a su pariente que se nacionalizara alemán, y que entonces un alto cargo estaría a su disposición. Como el sinvergüenza de Patrick había intentado chantajear a su pariente, amenazándole con revelar secretos familiares vergonzosos, se sospechó que el tío Adolfo no tenía muy buenas intenciones con él. William Patrick salió corriendo de Alemania, y regresó a Inglaterra donde publicó un artículo titulado "¿Por qué odio a mi tío?". Cuando estalló la guerra el sobrino de Hitler se encontraba en Estados Unidos donde quedó atrapado por el desarrollo del conflicto. En 1944 tras realizar una petición al presidente americano se le permitió alistarse en el ejercito de los Estados Unidos. Así el sobrino de Hitler terminó combatiendo contra el dirigente nazi. William Patick cambió su apellido por el de Stuart-Houston.

Heinz Heydrich
Heinz Heydrich tuvo la desdicha de ser el hermano de la "Bestia Rubia", su hermanito Reinhard se ganó a pulso ser uno de los jerarcas más crueles del régimen nazi. Heinz Siegfried Heydrich (1905-1944) era el hermano menor del General, y como muchos hermanos menores suponemos que admiraba a su brillante hermano mayor. Así Heinz siguió los pasos de Reinhard, se apuntó al nacional socialismo, llegó a ser teniente del ejército, al tiempo que escribía y editaba un periódico propagandístico. Admirador de Hitler, Heinz soñaría con emular los éxitos de su hermano. Pero en 1942 un comando acabó con la vida de Reinhard, y antes del funeral oficial, su hermano recibió un paquete con los archivos del asesinado. Heinz se encerró en su despacho para estudiar y hacerse cargo de los asuntos pendientes que hubiera dejado su adorado hermano. Cuando terminó de revisar los documentos, algo se había roto dentro de Heinz. Su mujer atestiguó que su marido no había dormido, estaba distraído, no se concentraba en la conversación, hoy diríamos que estaba en estado de shock, y no era para menos, había descubierto a que se dedicaba su hermanito, y porqué estaba más que justificado su otro mote de "El Verdugo". Había descubierto la llamada "solución final", y el papel de su hermano en el exterminio de toda una raza. Desde entonces nada fue igual para el antes convencido nazi, ahora se dedicaba a falsificar documentos para ayudar a sacar a judíos de Alemania. Con la imprenta de su periódico imprimía los nuevos documentos de identidad. Así el hermano de uno de los más fieros defensores y ejecutores de matanzas salvó a los mismos que su familiar hubiera ejecutado. Pero en 1944 una comisión dirigida por un Fiscal del Estado le comunica a Heinz que su periódico va a ser investigado, Heinz Heydrich conoce bastante a sus antiguos camaradas para saber cuál va a ser su destino final, y cuál el de su familia. Para evitar que se represaliara a los suyos, y quizás confiando en que el régimen de Hitler para evitar el escándalo tapara su traición, Heinz se suicida de un disparo. Lo trágico de su muerte es que la investigación iba encaminada a averiguar la razón de la escasez de papel, y sus actividades de falsificación no habían sido descubiertas.

Albert Günther Göring
Nuestro último caso no es el despertar de una conciencia tardía, o un descubrimiento impactante de la verdadera cara del nacionalsocialismo,  Albert Günther Göring (1895-1966), hermano de Hermann Göring, sabía desde el principio de las maldades del nazismo, y desde un primer momento luchó contra ellos. Hijo de un diplomático y acostumbrado a la buena vida,  Albert por su forma de ser y carácter parecía estar destinado a ser un "bon vivant", que dirían los franceses, o un "vivalavirgen" que se decía en España, pero eso no fue así. Desde el ascenso al poder de Hitler, Albert Göring se opuso al nacional socialismo, participando en campañas contra ellos, protestó contra el cierre de la Escuela de la Bauhaus, contra la humillación de unas mujeres judías en el año 1933 a quienes se ordenó fregar en la calle, y a las que él se sumó a pesar de las ordenes de los guardias para que parara. Fue detenido y liberado al saberse quién era su hermano. Cuando su antiguo jefe y maestro, de ascendencia judía, perdió su fábrica y fue detenido, Albert le ayudó a escapar. Las actividades anti nazis de Albert eran ya tan notorias, que el propio Hitler mandó su encarcelamiento durante dos meses para posteriormente mandarlo al tristemente famoso campo de concentración de Mauthausen. Göring el malo, es decir Hermman, intervino para salvar a su hermano, y lo colocó de director en una fábrica de Checoslovaquia, así pretendía alejarlo de problemas. Pero Albert tenía demasiada conciencia para permanecer inactivo. Desde su papel de empresario, se dedicó a trabajar para el Reich de la única forma que él entendía, saboteando los pedidos de todas las formas imaginables; desviándolos, mandándolos incompletos o defectuosos, retrasándolos, saboteando la maquinaria. Albert Göring había declarado su propia guerra al régimen de Hitler y a su hermano. No conforme con esas actividades proporcionaba planos a la resistencia de los vehículos que se fabricaban, pedía trabajadores forzados que luego liberaba, falsificaba documentos para hacer pasar a trabajadores judíos por checos. Nada le parecía suficiente al bueno de Göring, o mejor al Göring bueno, y cada vez se arriesgaba más: consiguió pasaportes para una familia judía que él mismo firmó, llegó a convencer al mismo Heydrich (Reinhard, este también el malo) para que liberara a unos presos checos. Se comentaba que su audacia era tal que llegaba a falsificar la firma de su hermano para conseguir liberar o conmutar las penas de muerte de presos. Enviaba camiones al campo de concentración de Theresienstadt en busca de trabajadores que no necesitaba para librarlos de un destino peor.  A pesar de todo esto a Albert no le fue muy bien, al terminar la guerra y debido a las ganancias que obtuvo de la fabrica Skoda que dirigía con mano de obra esclava, fue condenado a dos años de prisión y se le confiscaron todos los bienes. Siempre se negó a cambiar su apellido.    

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