SAUTUOLA CONTRA TODOS

ALTAMIRA

Título Original: Altamira

Año: 2016

Duración: 97 min.

País: España

Director: Hugh Hudson

Reparto: Antonio Banderas, Rupert Everett, Golshifteh Farahani, Pierre Niney, Nicholas Farrell, Henry Goodman

Marco Temporal: 1878-1902

Marco Espacial: España



Marcelino Sanz de Sautuola acude a la exposición universal de París de 1878, en ella queda hondamente impresionado por la interesante conferencia del arqueólogo Cartailhac. A su regreso a  su casa de Santillana del Mar, Sautuola explora en compañía de su hija de nueve años la comarca, estudiando las cuevas de la zona con un renovado interés. La adopción de Don Marcelino de las nuevas teorías sobre el origen de la humanidad en seguida lo enfrentan con el erudito local.

"Altamira" se centra en el descubrimiento de las cuevas y su difusión por Marcelino Sanz de Sautuola y los consiguientes problemas que tuvo el investigador para que creyeran la veracidad de sus afirmaciones, así como la autenticidad de las pinturas rupestres que había en el interior de la caverna.

El tema "a priori" no parecía suficiente para justificar una película que abarcara al menos hora y media. Documentales especializados algo más cortos, sí, pero una película sonaba excesivo. La historia en principio no daba para tanto, pero la magia del cine ha hecho films de cosas más intrascendentes y han funcionado. Pero España no es Hollywood y eso se nota, a pesar del director británico o alguna estrella internacional como nuestro Banderas o los actores británicos como Nicholas Farrel y Rupert Everett. Si bien la lucha de Sautuola en defensa de su descubrimiento es interesante, y recuerda a otros films como los dedicados a Darwin, la película flojea cuando se crea un enemigo ficticio recién salido de una mala novela de terror, y se rellena el metraje con escenas oníricas que no vienen al caso.

La película es interesantísima, el descubrimiento de la cueva, la lucha de Marcelino, el escepticismo de los científicos con Cartailhac a la cabeza, están muy bien reflejados. La película, sin desarrollarse en los tiempos prehistóricos, nos informa sobre como avanzaron los descubrimientos en torno a la vida de nuestros antepasados más lejanos, como fueron los primeros pasos titubeantes de estos pioneros de la investigación prehistórica. Pero en lugar de explorar estos caminos, incluso atreverse a realizar algún "flashback" prehistórico, nos colocan un cura malvado híbrido de Darth Vader y Drácula, en la más exagerada y peor interpretación de Everett, que se enfrenta armado de espada láser, perdón de púlpito, a un buenísimo y cándido pero ateo Sautuola, y ahí es donde la película rechina y se ha llevado los palos de la crítica: "que sí Sautuola no era ateo", "que sí la iglesia no pinta nada en esta historia", etc. Y digo yo, ¿qué les hubiera costado hacer las cosas bien? Que los franceses eran los malos, si es que desde Francisco I nos llevamos fatal, o al menos los prehistoriadores franceses que fueron quienes se encargaron de crucificar al pobre de don Marcelino. Se entiende que para hacer un film comercial se recurriera al socorrido malvado que se mueve entre las sombras fastidiando al protagonista hasta límites indecibles, pero es que el "cuervo" por exagerado no es creíble. Y ¡por Dios!, que la niña deje de ver bisontes recorriendo la casa, que luego van a venir Freud y se lo va a interpretar y vaya usted a saber que clase de connotaciones cochinerosas tienen.

Si conseguimos ignorar y abstraernos de personajes superfluos y escenas de relleno, lo que queda es una buena película, con un argumento sólido, una interpretación correcta por parte de Banderas, y unas imágenes que son de lo mejor de la película. Además aprendemos sobre la Prehistoria, sobre los primeros investigadores y sus luchas por conseguir que crean sus teorías, y le cogemos más manía a quienes, como Cartailhac, se creen poseedores de la verdad absoluta y se niegan a examinar las pruebas que se salgan de sus estrechos criterios.

Me hubiera gustado ver un enfoque diferente, más apegado a la realidad, incluso a la actual, con esas mafias científicas que se apegan a sus descubrimientos como si fueran de su exclusiva propiedad, y boicotean a todos aquellos que los ponen en duda o simplemente avanzan un paso más allá, porque creen que les roban un poquito de su gloria personal. Altamira fue y es un descubrimiento para la Humanidad, y el hombre que quiso enseñárselo al mundo fue injustamente tratado, y en el papel de reivindicar su figura es donde está el acierto de la película, que la haya financiado o no uno de sus descendientes, el señor Botín, es lo de menos.
Y para quien quiera saber más:


       

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