EL DILUVIO SUMERIO

Tablilla del Diluvio.
ZIUSUDRA, EL PRIMER NOE 

Desde 1862, año en que George Smith descifró la tablilla XI de la epopeya de Gilgamesh, se conocía una versión del diluvio universal trasmitida por los babilónicos. Pero serán unos años más tarde cuando se descubra que este mito es aún más antiguo, y bebe sus fuentes de una historia que se contaba en la civilización sumeria.

En 1914 un investigador, Arno Poebel, publicó el texto de una tablilla perteneciente a la colección de Nippur conservada en el Museo de la Universidad de Filadelfia. Los restos de la tablilla presentaban un texto en 6 columnas, tres en el anverso y tres en el reverso, y en él se relataba la historia más antigua que se conoce del Diluvio Universal. Desde entonces los investigadores han buscado inútilmente otras tablillas que confirmaran o ampliaran el mito, pero sin éxito. La historia de la tablilla  de Filadelfia guarda el relato más antiguo sobre el mito del diluvio y además es única.

Vista de las excavaciones de Nippur.
Como casi todos sabréis, mis cultos lectores, las tablillas de Nippur consistían en una colección de documentos realizados en la antigua escritura sumeria, la cuneiforme, llamada así porque eran como muescas realizadas sobre arcilla blanda con la punta de una afilada caña. Claro si raspamos la arcilla podemos volver a escribir, tomar notas, hacer cuentas, o dejarle una nota a la parienta, pero si nuestros apuntes acaban en el microondas, o entonces en algún fuego bastante potente, la tablilla se cuece y ¡magia! tenemos un archivo para la eternidad ( y libre de malweres y virus de eses). Pues la Universidad de Pensilvania envió a finales del siglo XIX y principios del siglo XX a un grupo de arqueólogos a las ruinas de Nippur a unos 80 kilómetros de Babilonia. Estos afanados científicos descubrieron la friolera de unas 50.000 tablillas, y una de ellas la que hoy nos ocupa, que además acabaron datando en el siglo XVII a.C.

La historia que cuenta la tablilla se puede reconstruir a pesar de que sólo es un tercio de lo que tendría que ser el texto completo, y que además a la primera columna le faltan líneas. Pero veamos que nos cuenta.

Impresión de un sello. Ur. 3000a.C. M de Berlín
Un dios, que no se identifica, defiende a la Humanidad frente a la asamblea de los otros dioses. Pretende salvar al hombre de su destrucción y ayudarle a reconstruir sus ciudades y los templos. Como si de un abogado defensor se tratara, recuerda la creación del hombre, de su comunión con la Naturaleza, y de como los dioses contentos habían descendido para fundar cinco ciudades al frente de las cuales pusieran a distintos reyes con el encargo de mantenerlas y por supuesto rendirles culto a sus fundadores divinos.

Como suele suceder, la Humanidad acabó por hartar a los dioses que decidieron borrarla de la existencia. No queda claro que habían hecho lo sumerios para ser merecedores de tal destino, pero no debió de ser nada bueno. A pesar de todo un grupo de dioses se muestran en desacuerdo con la decisión tomada de desatar un Diluvio que ahogara a los perniciosos habitantes de la Tierra ( y eso que éstos no contaminaban el planeta, se cargaban la capa de ozono, o se empecinaban en genocidios variados). Pero entonces descubren que hay un hombre, uno sólo, que es merecedor de ser salvado, es un tal Ziusudra.

Enki. Sello. 2300 a.C. M Británico
Ziusudra era un rey, pero no de esos que se dedican a la buena vida mientras su pueblo sufre. No, éste era un espécimen raro. Era piadoso, se preocupaba por los demás, temeroso de los dioses, e incluso escuchaba los mensajes que éstos le trasmitían en los sueños, algo así como la conciencia en la Edad Antigua (conciencia: eso que las clases dirigentes en muchos países han perdido y ni se han molestado en buscar). El dios protector del hombre, que algunos han identificado con Enki, le habla al buen Ziusudra que está tan ricamente encima de la muralla de su ciudad contemplando el paisaje, y le avisa de la inminente llegada de un diluvio que va a "destruir la semilla del género humano". Despúes Ziusudra recibe las instrucciones para salvar la vida y preservar la continuidad de las especies. 

El rey sumerio construye un navío gigantesco en el que embarca lo necesario, esto no se explica porque falta esa parte de la tablilla, y entonces se desata el terrible Diluvio. Durante 7 días y 7 noches, vientos y tempestades asolan la tierra, los lugares de culto son anegados, y toda la tierra sumergida, mientras el barco de Ziusudra es bamboleado a merced de las aguas. Cumplido el plazo, Utu, el dios del sol, aparece y se calman las tempestades. El rey superviviente, e imaginamos que sus allegados, algo que tampoco explica el incompleto texto, bajan a tierra, sacrifican a los dioses gran "número de bueyes y carneros", es de sospechar que los llevaba a bordo aunque sólo fuera para comer, y dan gracias al cielo por su salvación.

El Diluvio. I. Aivazovsky. 1864
A diferencia del Diluvio que todos conocemos en esta versión son dos dioses An y Enlil los que vuelven a repoblar la tierra con animalitos de todas las especies (se podían haber ahorrado el mosquito, digo yo), se restaura la vegetación, y se le da un regalo añadido al sufrido navegante, "el soplo eterno", es decir que le hicieron un dios regalándole el don de la inmortalidad. Finalmente Ziusudra es transportado a una nueva ciudad sobre la que gobernará como una especie de dios en la Tierra, es la ciudad de Dilmun, el lugar donde sale el sol.

Los acadios y babilónicos tienen sus propias versiones del diluvio en la cual hay más información y algunas variantes con respecto al mito original. El Noe babilónico se llama Utnapishtim y el acadio Atrahasis. En la versión babilónica ya se nos habla de la reunión de animales en el navío, e incluso del envió del navegante de distintos pájaros para saber si la inundación había cesado. El poema acadio aclara algo las causas del castigo divino, según parece los humanos se habían reproducido tanto que superpoblaron la Tierra, y armaban tanto ruido que no dejaban dormir a los dioses (estos no conocían los botellones de los jueves). En todas las versiones el hombre justo es puesto a salvo por la intervención de algún dios piadoso que le encarga hacer el navío que le pondrá a salvo de la inundación.

Las hipótesis sobre la realidad de una magna inundación son muy variadas, y aunque se duda que afectara a todo el planeta, sí están demostradas arqueológicamente grandes inundaciones en la zona de Oriente Medio que es donde aparecen los más antiguos poemas sobre un diluvio universal, tradición que posteriormente recoge la Biblia. Pero nosotros nos quedamos de momento con la entretenida historia de este Ziusudra, el primer superviviente conocido a la gigantesca inundación castigo de los dioses.

No hay comentarios:

Publicar un comentario