INTRIGAS EN EL ALCAZAR

EL COCINERO DE SU MAJESTAD


Título Original: El cocinero de su Majestad


Autor: Manuel Fernández y González


Año de Publicación: 1858


País: España


Marco Temporal: 1610-1611


Marco Espacial: España


Un jinete montado en un estrafalario caballo llega al Madrid de Felipe III. El caballero intenta traspasar las puertas del alcázar por la zona de las caballerizas, pero el soldado de guardia le impide el paso. Apunto de llegar a las manos con un burlesco palafrenero, el recién llegado es interrumpido en su pendencia por dos caballeros, el conde de Olivares y el duque de Uceda, ante quienes se presenta como Juan Montiño, el sobrino del cocinero mayor de su majestad.

Joven que llega a la corte a hacer fortuna, buscando la protección de un conocido o familiar, que pronto se mete en pendencias por su ridícula montura, y casi inmediatamente entra en contacto con los poderosos de la nación...¡Uhmmm! ¿A qué me suena eso? Pues sí, a más de uno le habrá venido a la mente el arranque de otra famosa novela, "Los Tres mosqueteros" de Alejandro Dumas. Y es que a Férnandez y González le llamaron "el Dumas español"( sí, bastante antes que a Árturo Pérez Reverte). La novela es del injustamente denostado genero "folletinisco" tan de moda en el siglo XIX. Sin embargo aunque guarde similitudes con otras obras del escritor francés, "El cocinero de su majestad" incide más en las intrigas que en los duelos, aunque éstos no faltan en la novela.

Férnandez y González, de quien se decía que había pactado con el diablo, era el rey del folletín español. Sus novelas por entregas se publicaban diariamente en los periódicos, y conseguían disparar las ventas del que en ese momento se encargase de su difusión. Sus éxitos eran tales que el escritor se convirtió en un ser engreído, de difícil carácter, con complejo de superioridad, que en poco tiempo era odiado por todos los que tenían la desdicha de tener que aguantar sus delirios de grandeza. Pero el escritor había encontrado la fórmula del éxito, y daba a sus lectores exactamente lo que éstos buscaban: aventuras, intrigas, acción, emoción, amor, y mucho mucho entretenimiento. Siguiendo la formula tan bien desarrollada por Dumas, el sevillano no copiaba las novelas de éste, como habían hecho otros, sino que innovaba, introducía nuevas variantes pero sin abandonar el camino del folletín.

"El cocinero de su majestad" es un buen ejemplo de todo lo mencionado. Es un folletín de aventuras que se desarrolla en la corte de Felipe III, fue subtitulada "Memoria del tiempo de Felipe III". Mezclando personajes ficticios con otros históricos, crea una amalgama de intensas historias que se cruzan y entrecruzan en tramas diversas, en las que los personajes de ficción se comportan  como si hubieran existido, y los reales actúan como novelescos, sirva de ejemplo el magnífico Quevedo, compañero de correrías, duelos y aventuras del protagonista; o el mismo cocinero, inspirado en un personaje histórico, pero que en la novela adquiere personalidad propia e independiente del real.

No me queda más que animar a leer una obra que siguió los pasos de Dumas, que fue leída y admirada por Galdós, y que es el eslabón que conecta la novela histórica española del XIX con la actual novela española de capa y espada como la saga de "El capitán Alatriste" o las novelas de José Calvo Poyato.

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