EL CONQUISTADOR Y LAS MUJERES

Batalla de Centlla. Mural en Paraíso. Tabasco.  H. Magaña.  
LOS AMORES DE HERNÁN CORTÉS

La llegada de los españoles a América le reportó muchos beneficios a la Corona, y a quienes habían emprendido la aventura. El Nuevo Mundo era un lugar exótico lleno de extraordinarias maravillas, nuevas materias primas, frutos y productos variados de la Naturaleza, metales preciosos, y costumbres extrañas. Muchos conquistadores sucumbieron al extraordinario encanto de las nuevas tierras, bueno y de sus hermosas habitantes. Procedentes de una mojigata Europa, de una aún más beata España, ver a todas aquellas "hembras" como Dios las trajo al mundo, ofreciendo sin pudor sus encantos a los recién llegados, despertó la libido de más de uno, y Cortés batió todos los récords.

Hernán Cortés. M. de América. Madrid.
Hernán Cortés (1485-1547), conquistador de México, era un mujeriego impenitente, y América fue para él el Paraíso. Antes de su primer matrimonio Cortés tuvo una amante Leonor Pizarro, que en 1514 o 1515  le da su primer retoño, una niña, Catalina, que nace en Santiago de Cuba. Cortés que era pariente del conquistador Pizarro, también es muy posible que lo fuera de su primera amante conocida. La niña llevará el apellido de la madre, pero su padre la legitimará en 1529.

A su primera esposa el extremeño insaciable, se casó dos veces y tuvo al menos once hijos de sus múltiples relaciones, la conoció en Cuba. Era Catalina Juárez. Nunca le dio hijos. Cuando Catalina comenzó a descubrir sus infidelidades las broncas del matrimonio fueron en aumento. El 1 de noviembre de 1522 la pareja celebraba una fiesta, Catalina molesta con su esposo se retiró a su habitación. Más tarde Cortés tras despedir a sus invitados subió. Tres horas más tarde se oyeron gritos y golpes, y luego al marido gritando pidiendo ayuda. Cuando entraron en la habitación, Hernán sostenía el cuerpo de su mujer muerta. Ella tenía marcas en el cuello, los ojos abiertos casi saliéndose de su cuencas, la gargantilla que lucía en su cuello estaba rota, y la cama estaba orinada. Hernán Cortés alegó que su mujer había muerto de un ataque de asma. Eso no impidió que la madre y el hermano de Catalina demandaran al conquistador por asesinato. El caso fue desestimado, aunque años después los herederos de Cortés tuvieron que pagar una indemnización.

La Malinche. Mural. Diego Rivera. 1951
¿Mató Cortés a su esposa y lo ocultaron para evitar el desprestigio? No se puede asegurar, pero sí estaban demostradas sus numerosas infidelidades y el mal ambiente que se vivía ya entre los dos cónyuges. Sabidos son sus amores con doña Marina, la india conocida como Malinche, que le sirviera de traductora en su conquista de México, y que en 1522 le había dado un hijo, Martín Cortés, que también sería legitimado en 1529.

Viudo y poderoso, el licencioso Cortés estaba listo para retomar, si es que alguna vez las había dejado, sus costumbres sexuales. De cara a la galería se mostraba moderado, decían que no le robaba mujer a ninguno de sus hombres, o que rechazaba las esposas que los caciques indígenas le ofrecían, pero eso era pura propaganda. La realidad era muy otra. A Hernán Cortés le daba igual la raza o la edad, y no le hacia ascos a ninguna, debía de ser de esos de "dime con quien andas y si está buena me la mandas".

Isabel Moctezuma. Codex Cozcatzin.
Durante sus andanzas por México fue recibiendo regalos en forma de jóvenes que los caciques le otorgaban. En Cempoala el cacique local le entrega a su sobrina como presente, a la que nombran como Catalina, aunque con ésta los cronistas dicen que nunca se acostó y era como un padre para con ella. ¡Qué buenos sentimientos los de don Hernán! Pero es que luego añaden que era horriblemente fea. El cacique de sonoro nombre, Cuesco, le entrega también su hija, que Cortés incorpora a su particular harén, aunque termina por cedérsela a uno de sus capitanes. La hija del cacique de Tezcoco, Francisca, es otro de los tributos o premios que el insaciable extremeño lleva a su lecho.

Jura de Cortes en 1511 como alcalde de Santiago de Cuba.
Con la conquista del trono azteca, Cortés se hace también con las hijas de Moctezuma. Una princesa mexicana,  de nombre cristiano Ana, muere durante "la noche triste", pero no sin antes haber pasado por la cama del conquistador. Pero es la mayor de las hijas del emperador la que más atrae su atención, Tecuichpochzin, que para mejor pronunciación cambiaron en Isabel Moctezuma, aunque por el momento la joven princesa va a otras manos. Pero Moctezuma presintiendo su final le encarga al conquistador que cuide de sus hijas, ¡y vaya si las cuidó!

En 1525 Cortes está liado con una española, Elvira Hermosillo, que le da su tercer hijo ilegitimo, y no será el último, Luis Cortés Altamirano, quien será legitimado junto con sus otros dos hermanastros.

El conquistador, tal vez queriendo acallar las voces y los rumores que le acusaban de "tiene más de gentilicio que de cristiano", "tenía infinitas mujeres", va colocando a sus "protegidas", y en 1528 se casa con Juana Ramírez de Arellano, y se establecen en Cuernavaca. Doña Juana le da 6 hijos legítimos, 2 chicos y 4 chicas. Es de esperar que bien casado, asentado, y dedicado a la cómoda tarea de hacerle hijos a su esposa, el infatigable se tranquilizara un poco. ¡Qué va!

La marcha a Tenochtitlán. Ferrer Dalmau.
En 1529 salen a relucir sus amores con una joven española llamada Marina de Triana. Pero es que en un juicio la madre de la joven, una tal Catalina, declaró que don Hernán también se había intentado acostar con ella. Según doña Catalina había ido a pedirle que le diera unos indios para su servicio y el conquistador la recibió en la cama hacia donde quiso llevarla a ella. Siempre siguiendo la versión de la madre de su amante, ella por supuesto lo rechazó: "¿no sois cristiano, habiéndoos echado vos con mi hija queréis echaros conmigo?" Vamos, que el "buena pieza" se cobraba los favores, aunque la madre de la señorita no parece que anduviera tampoco muy fina.

Entre tanto ha dejado embarazada a Isabel Moctezuma, que había enviudado de su anterior marido. Para evitar más rumores casa a la princesa con otro de sus hombres para que el embarazo pase desapercibido. En 1528 nace Leonor Cortés Moctezuma, nieta del emperador azteca e hija del hombre que derribó su imperio.

Genealogia Moctezuma.  Codex  Techialoyan
Cortés se ha hecho cargo de las hijas de Moctezuma, a la princesa Isabel, ya sabemos que la casó, y luego él mismo le hizo "un regalito". Pero es que además se hizo cargo de dos jóvenes más, hijas de una concubina del emperador, se trataban de Leonor y María Moctezuma, quienes vivían en una de las casas de extremeño, quien se justificaba con aquello de "que eran las mejores joyas que él me daba y me pidió que partiese con ellas de lo que tenía porque no quedasen perdidas, especialmente la mayor, que ésta quería él mucho". Y Cortés heredó a la muchachas a las que cuidó tal vez en "exceso".

María Moctezuma protagonizó una triste historia de amor, y es que el secretario de Cortés, Alonso Valiente, se enamoró locamente de ella. Valiente estaba casado con Juana Mansilla, una mujer que durante la ausencia de Cortés y su marido había sido azotada por dos conspiradores por negarse a dar por muertos a su marido y al conquistador, y que era considerada una auténtica heroína y mujer de carácter. Pero a Valiente su arrojada mujer no debía de llenarle, porque perdió la cabeza por la india. Alonso repudió a su esposa, y a punta de espada obligó a un canónigo a casarle con María Moctezuma. Pero claro el amor de estos dos no podía llegar muy lejos, la curia anuló el matrimonio, envió a la india embarazada del español a un convento en Castilla, y a él le obligó a seguir con su heróica esposa española.

Hernán Cortés. R.A.San Fernando
Pero volvamos a Cortés que durante el juicio de residencia de 1529 tuvo que escuchar lindezas de los testigos como que "se echaba carnalmente con más de 40 indias" (y sin viagra). Se recordó que en su casa vivían y compartían su lecho varias hijas de Moctezuma. Además se afirmó que en su casa de México tenía infinitas mujeres "de la tierra y de Castilla", y que le daba igual si eran parientes entre sí, algo ya demostrado por sus relaciones con las princesas aztecas y por el caso de la madre y la hija. También se afirmó que el "conquistador" no se detenía en sí la mujer estaba casada o no, que tenía marido, se las apañaba para mandar a éste fuera, y luego se las ingeniaba paraa acostarse con la esposa, dejando a más de una embarazada. Si las acusaciones eran ciertas, Cortés repobló él sólo medio México.

Sólo en 1534 Cortés contesta por escrito a quienes le acusan de ser un sátiro licencioso. Según él los cargos que le motejan de licencioso " lo tal no pasa", ya que es un buen cristiano, y que además las acusaciones no están bien probadas, y que sus acusadores son " hombres de baja suerte y manera e infames".

De español e india, mestizo. 1779. M. Antropológico Madrid 
La promiscuidad de Hernán Cortés no es un caso aislado, ni mucho menos, cuando los españoles llegan a las Américas, eso es lo que se encuentran. Los caciques, reyes, y poderosos en general mantienen auténticos serrallos, y los recién llegados, que en muchos casos no son lo más granado de la sociedad española, imitan lo que les interesa de sus conquistados. En la Europa cristiana la poligamia estaba muy mal vista porque los acercaba al enemigo natural, los musulmanes, pero aquí, lejos de la autoridad ¿por qué iban a rechazar tanta beldad? Y más cuando los propios líderes locales les ofrecían sus hijas, sobrinas, y demás, en busca de una alianza que les protegiera de sus enemigos, y les permitiera usar a los poderosos "barbudos" para sus fines. En lo que hoy es Paraguay, los guaraníes solían usar las mujeres como moneda de intercambio, y así una mujer podía costar una camisa, un cuchillo, una hachuela. Los caciques llegaban a tener entre 20 y 30 concubinas, y cuantas más mejor porque era síntoma de su virilidad. Cualquier europeo varón que llegara a estos lares creía encontrarse en el paraíso musulmán, y cuando conquistaban una zona, al ocupar el lugar del cacique o ser elevados por los locales a tal categoría, tenían el derecho según unos y otros de gozar de los mismos privilegios. Los guaraníes sellaron la alianza con Juan de Ayolas entregándole "seis muchachitas, la mayor como de 18 años, y a cada hombre de guerra, dos mujeres".  Con estos planteamientos no es de extrañar que en unos 30 años la capital de Paraguay, Asunción, tuviera más de cuatro mil mestizos, salidos de apenas 1000 españoles, que la mayoría de esos 30 años no llegaban a 500 individuos.

Mestizo e india. 1763. Cabrera
Como escribió un presbítero en relación a lo que estaba viendo: "Digo Vuestra Señoría Ilustrísima que pasa así que el cristiano que está contento con cuatro indias es porque no puede tener ocho, y el que con ocho porque no puede tener dieciséis...si no es alguno muy pobre, no hay quien baja de cinco y de seis."

Por supuesto cuanto más alta es la categoría del individuo más acumulación de mujeres llega a tener, y en eso Cortés se ve que no fue una excepción. Ya lo afirmó el clérigo, Martín González : "Querer contar y enumerar las indias que al presente cada uno tiene es imposible, pero paréceme que hay cristianos que tienen a ochenta y a cien indias..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario