KATANAS Y VISIONARIOS

EL HONOR DEL SAMURAI


Título Original: Cloud of Sparrows


Autor: Takashi Matsuoka


Año de Publicación: 2002


País: Estados Unidos


Marco Temporal: 1861-1862


Marco Espacial: Japón


Año Nuevo de 1861. Endo. Japón. El señor Genji yace en su cuarto con su última acompañante, la Dama Heiko. A través de la ventana contempla interesado la llegada al puerto de un nuevo barco mercante, es un buque extranjero. El samurai lleva tiempo esperando la llegada de algo o alguien del extranjero, aunque su amante no sabe porque su señor está tan interesado en los recién llegados. Genji al igual que otros hombres de su familia es un visionario, pero esta vez no le hace falta usar el don de la profecía para saber que los días del Japón tradicional están llegando a su fin.   

La novela del estadounidense de origen japonés Matsuoka nos traslada a un Japón forzado a entrar en la Edad Contemporánea de la mano de los extranjeros. Un Japón aún aferrado a tradiciones feudales que tiene que enfrentarse al choque cultural que supone dejar entrar la demoledora influencia de las potencias occidentales. Un clan presidido por el señor de samurais y protagonista de la novela Genji, que posee dones proféticos, tendrá que saber usar las novedades que traen los forasteros para sobrevivir a una convulsa época de luchas internas entre los clanes por hacerse con el poder. El fin del aislacionismo de Japón trae una oleada de novedades para las que los más tradicionalistas no están preparados. En la novela se van a narrar los últimos tiempos del llamado período Edo antes de entrar en la Era Meiji para ofrecernos el contraste que en una sociedad tan cerrada como la japonesa supone la entrada de los usos y costumbres occidentales, para ello se usa la figura del tradicional samurai personificada por Genji, aunque más abierto que otros compatriotas, y se la contrapone a una misionera americana y a su acompañante un pistolero en busca de venganza, si a esto le sumamos una espía ninja, ya tenemos servido el cóctel literario.

Samurais locos,  mujeres ninjas, pistoleros del Far West confluyen en una narración ágil, rápida llena de acción, que no aburre en ningún momento aunque te deja con la sensación de que hay mucho más que contar o que incluso se nos escamotean datos; pero es que el espabilado americano sólo nos estaba preparando el aperitivo, y ya tenía preparada la segunda parte de la novela. Con un estilo muy occidental de narrar se nos aproxima a una cultura oriental, siguiendo muy de cerca el estilo que tan de moda pusiera James Clavell con obras como "Shogun". 

Os dejo un fragmento del comienzo de la novela para que observéis el estilo y los planteamientos que va a ir desarrollando. Es un extracto del principio en donde Genji debate con dama Heiko sobre los extranjeros:

" - Maquinas de vapor que los propulsan sople o no el viento o con el mar en calma. Cañones que pueden sembrar la destrucción a kilómetros de distancia. Un arma de fuego para cada hombre. Durante trescientos años hemos rendido un culto ciego a la espada mientras ellos se dedicaban a ser eficientes. Hasta sus idiomas son más eficientes, y gracias a eso su forma de pensar también lo es. Nosotros somos tan ambiguos...Nos fiamos demasiado de lo que queda implícito y de lo que no ha sido dicho.
- ¿Tan importante es la eficiencia? - preguntó Heiko.
- En la guerra sí, y la guerra está cerca.
- ¿Es eso una profecía?
- No, simplemente sentido común. Dondequiera que hayan ido, los extranjeros se han adueñado de cuanto han podido: vidas, tesoros, tierras. Se han apoderado de lo mejor de las tres cuartas partes del mundo quitándoselo a sus legítimos gobernantes, y han saqueado, asesinado y esclavizado.
- ¡Qué diferente de nuestros grandes señores! - dijo Heiko.
Genji soltó una sonora carcajada.
- Nuestro deber es garantizar que en Japón sólo nosotros podamos saquear, asesinar y oprimir. De no ser así, ¿cómo podríamos llamarnos grandes señores?"

Como veis una magnífico resumen de lo que fue el colonialismo, de lo que suponía el régimen señorial japonés, y de rabiosa actualidad, o ¿es que la última frase no se podría aplicar con ligeras modificaciones a nuestra "moderna" sociedad?

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