VISITANDO LAS AMÉRICAS IV

Llegada de los vikingos a América. 1845. E.G. Leutze.
THORFINN Y LA ENSENADA DE LAS MEDUSAS

Para completar y finalizar los artículos dedicados a los visitantes que supuestamente llegaron antes de Colón a América, llega el turno de los vikingos. He dicho visitantes porque como ha quedado de manifiesto ninguno de ellos dejó un establecimiento permanente o consiguió que su cultura perviviera algo más de unos pocos años, actuando más bien como turistas, es cierto que algunos de larga estancia, que como serios colonizadores. Sin embargo vamos a analizar el caso de Thorfinn Karlsefni cuya expedición tiene todos los visos de ser la más históricas que cuantas hemos analizado.

Thorfinn. 1918. Filadelfia. 
Thorfinn es un personaje extraído de las sagas islandesas no de una crónica histórica, vaya esto por delante. No se trata de despreciar las interesantísimas sagas islandesas, pero es que en algunos casos su historicidad está por demostrar. Sea como sea nuestro personaje Thorfinn Karlsefni nace en Islandia en torno al año 970. Es hijo de un tal Thord "Cabeza de Caballo", y es que los islandeses tenían la sana costumbre de motejar a sus conciudadanos con nombres de lo más descriptivos, el mismo apellido Karlsefni es en realidad un apodo algo así como "Un hombre de verdad" (Que bien le vendría a Alaska). Además descendía del Bjorn, el hijo de Ragnar Lodbrok, tan de moda hoy gracias a la serie "Vikingos. Algunos islandeses tuvieron que salir de su patria por motivos varios, y Thorfinn fue uno de ellos. El islandés siguió los pasos de sus compatriotas y marchó en dirección a las prometedoras tierras verdes, Groenlandia.

Leif Eriksson ante América. C. Krohg. 18
Una vez en Groenlandia el navegante debió de pensar que aquello de verde sólo tenía el nombre, y que si pensaba establecerse ese no era el lugar más adecuado. Estando en las frías tierras del norte conoció a una atractiva viuda, Gudrid, que era la hija del famoso Erik el Rojo, y por tanto hermana de Leif Eriksson, que eran las figuras más importantes por aquellas tierras. Como el buen hombre no debía de tener muchas opciones pues o se casaba con Gudrid o se buscaba un oso polar, el muchacho optó por la primera. El inquieto Leif quiere encabezar una expedición más al oeste pues le habían llegado noticias de que existían mejores tierras en esta dirección, algo por otra parte bastante fácil de creer, pues en Groenlandia no es que las cosas les estuvieran yendo muy bien. Gudrid convenció a su marido de que se unieran a la expedición de su hermano.

Leif Eriksson. Reykjavik. ia.
Las versiones de lo que pasó después varían según sea la saga que cuente la historia, pues los relatos básicamente se sacan de "La saga de los Groenlandeses" y de  "La saga de Erik el Rojo". En sucesivos años tres o cuatro grupos grupos parten hacia el oeste, el de Leif, el de su hermano Thorvald, y el tercero comandada por Thorfinn, un cuarta podría estar bajo el mando de una mujer, la hermanastra de Leif, Freydis, para otros ella iba en la expedición de Thorfinn. Todos seguían las indicaciones que les había dado Bjarni Herjolfsson que era quien había llegado a las tierras de América hacia unos años, aunque no había llegado a desembarcar.

Leif desembarca con su contingente y establecen un poblado temporal. Es la primera expedición seria, y a su vuelta a Groenlandia es él quien convencerá a los otros para que exploren las nuevas tierras, que bautizó como tierra de los viñedos, Vinland. Estamos en el año 1000, y unos cuatro años después, es el hermano de Leif quien se encamina a las fértiles tierras que dan buenas uvas salvajes, pero en su lugar se topa con salvajes con mala uva.

Thorvald contra los indios.
Thorvald Eriksson, que así se llamaba el hermano de Leif llega al campamento establecido unos años antes por su hermano. En el mismo barco que Leif le presta se embarca con 30 hombres y llega al poblado levantado por la anterior expedición, pasa el invierno viviendo de la pesca, y con la llegada de la primavera explora la zona, no encuentran nada de interés, y pasan otro invierno más. Con la llegada del verano encuentran los primeros indicios de que la zona no está deshabitada. Los vikingos ven tres barcos de piel, las hoy famosas canoas, y a tres hombres en cada uno. Al toca narices de Thorvald no se le ocurre otra cosa que capturar a aquellos skraelingar, palabreja que ellos empleaban para denominar a todo tipo de salvajes. Según las fantasiosas sagas, Thorvald se enfrenta a hombres de un sólo pie. Uno de los indígenas escapa, y los otros ocho son asesinados por Thorvald y sus hombres. Como era de esperar a los indios no les sienta muy bien que los recién llegados se tomen esas libertades, y alertados por el fugado se ponen en pie de guerra. El idiota de Thorvald, que además había observado algo parecido a viviendas lo cual indicaba que había un poblado (¡chico listo!), se encuentra con un numeroso grupo de skraelingars cabreados que le regalan una lluvia de flechas que acaban con su vida. Sus compañeros lo entierran y vuelven a Groenlandia antes de que los salvajes los escabechen a ellos también. Thorvald tiene el dudoso honor de ser el primer europeo en tener contacto con indígenas de América y morir a sus manos.

Vikingos en América
Entonces es cuando Thorfinn entra en escena, según los cómputos vikingos, 6 años después de la desgraciada expedición de Thorvald y 10 de la de Leif, el nuevo expedicionario emprende el viaje hacia el oeste. En 1010 la nueva expedición se compone de tres barcos con 60 hombres y 5 mujeres y algunas cabezas de ganado. Leif les ha cedido su establecimiento para que se asentaran en él. Aunque digo yo que a esas alturas no debía quedar mucho de las casas levantadas por Leif  y usadas por Thorvald. La idea es quedarse para siempre en Vinland.

El primer problema surge con Thorhall el Cazador que estaba al frente de uno de los barcos de la expedición. Thorfinn no está muy de acuerdo con la ruta propuesta para llegar a Vindland, él cree que la zona está más al sur y que lo más seguro es ir bordeando la costa. Thorhall se separa del grupo, aunque las sagas dicen que sólo le acompañan 9 hombres. Sin embargo una tempestad los alejó de la expedición, los arrastró hasta Irlanda donde naufragaron, y el cabezón de Thorhall acabó allí sus días como esclavo de los irlandeses.

Posible ruta de las expediciones
En el camino el grupo encuentra una ballena varada de la que se alimentan antes de llegar a su meta. Thorfinn llega a Vinland y se establece con su grupo en las viviendas que habían dejado los anteriores expedicionarios. Comienzan a cortar madera, suponemos que para reparar las casas y almacenes, y para construir establos para los animales que llevaban. También recogen las famosas uvas que dieran nombre al lugar, y complementan su alimentación con la pesca. En América nace el primer niño blanco, Snorri, el hijo de Thorfinn y Gudrid. Pero los problemas no van a tardar en aparecer en el paraíso.

En primer lugar la escasez de mujeres no iba a facilitar la convivencia, y los hombres que al principio eran todo juegos y risas comienzan a pelearse. Y en segundo lugar están nuestros amigos los skraelingars, cuya experiencia previa con los vikingos seis años atrás no había sido muy productiva. Las Saga de Erik da algunos detalles de lo que pasa a continuación, aunque introduce un personaje que en otras sagas lleva a cabo su propia expedición, Freydis. Los hombres del norte ven a los nativos, peros estos huyen de ellos como de la peste a pesar de las aparentes buenas intenciones de los nuevos vecinos (como para fiarse). Pasan el invierno con relativa tranquilidad. El ganado y los cultivos, que suponemos comenzaron a plantar al llegar,  empiezan a dar sus frutos, y por fin ya en primavera principian a establecer contacto con los indígenas, les dan leche, e intentan establecer algún tipo de comercio con ellos.

Freydis. Reconstrucción. M. de las Sagas. Reykjavik
Todo empieza a ir bien para los nuevos americanos, bueno vindlandianos,  a pesar de que de vez en cuando siguen bordeando la costa en busca del desaparecido Thorvall con la esperanza de encontrarlo a él o los restos de su naufragio, sin saber que está en el otro lado del Atlántico gozando de la "hospitalidad" irlandesa. Entonces ocurre un hecho fortuito que da al traste con las esperanzas de los islandeses de establecerse permanentemente allí. Un toro rompe la cuerda que lo ataba a un poste mientras los indios se encontraban en el recinto vikingo. Puede que alguno de los salvajes resulte muerto o herido, el caso es que huyen despavoridos y bastante enfadados con los problemáticos nuevos vecinos. Cuando regresan los nativos no lo hacen para comerciar, vienen armados y con pocas ganas de bromas. La diplomacia fracasa y los dos grupos se enfrentan. La superioridad numérica se impone y los hombres del norte empiezan a retroceder. Los "valientes" vikingos llegan a abandonar el poblado y huyen a la seguridad del bosque, es aquí cuando aparece Freydis que llamándoles cobardes, coge una espada de un caído, y sacándose una teta embiste a los indios armada de espada, golpeándose el pecho, e imaginamos que gritando como una posesa. Los indios, posiblemente algonquinos, no sabemos si es que no habían visto nunca una teta de ese tamaño, consistencia, o color, si es que confundieron a la mujer con algún demonio infernal, o es que se cansaron de perseguir vikingos, pero el caso es que se retiraron.

Gudrid y Snorri. Islandia
No mucho tiempo después Thorfinn debió de pensar que el truco de la teta no iba a funcionar una segunda vez, y luego de un par de expediciones navales hacia el sur, volvieron de nuevo a la fría e infértil pero más tranquila Groenlandia. Antes, según la Saga de Erik el Rojo se encontraron con el fantástico ser de un sólo pie que había flecheado, según una versión de la leyenda, a Thorvald. Después de un tiempo en Groenlandia Thorfinn y su familia regresaron a Islandia , y nunca volvieron a la tierra del vino.

"La Saga de los Groenlandeses" aún menciona una expedición más, la de Freydis Eriksdóttir. En esta versión la hija de Erik se alía con dos hombres islandeses Helgi y Finnbogi. Se trataba de ir a Vindland con el mismo número de hombres y repartirse lo que consiguieran a partes iguales. La traicionera Freydis lleva más hombres en secreto. Los hermanos que empezaron a ver con desconfianza a su compañera de aventuras, se separaron de ella y fundaron un asentamiento más alejado. Freydis fingiendo hacer las paces se presentó en el campamento de los dos hermanos y quedaron tan amigos. Pero al llegar a su propio campamento se autolesionó y acusó a sus dos ex compañeros de haberla maltratado incitando a su marido y a sus hombres a vengarla. Por la noche Freydis y sus hombres atacaron el  asentamiento de Helgi y Finnbogi, asesinaron a todos los hombres, y cuando los guerreros se negaron a matar a las mujeres, la misma Freydis cogió un hacha y acabó con ellas. A la vuelta a Groenlandia Leif  tras torturar a dos de los hombres de Freydis averiguó la verdad de lo ocurrido, y no la versión que le habían contado diciendo que los dos hermanos habían decidido quedarse a vivir en Vinland, pero como su hermanastra era la asesina, pasó lo de siempre, lo dejó correr.

Reconstrucción del asentamiento vikingo.
Con tanta matanza, enfrentamientos con salvajes, ballenas varadas y seres de un sólo pie, se sospechaba que los islandeses tenían mucha imaginación pero que salvo algún que otro paseillo por las proximidades de las costas americanas poco más habían hecho. Pero en 1960 una pareja de arqueólogos descubrió en la punta norte de la isla de Terranova, en un lugar conocido como la bahía de las Medusas, L´anse aux Meadows, un supuesto poblado vikingo. En este yacimiento se fueron sacando a la luz edificios hasta un total de 8: tres viviendas, un aserradero para suministrar madera para astilleros, tres almacenes, y una forja preparada para trabajar el hierro. El mayor de los edificios tenía 28,8 metros de largo y 15,6 de ancho, además estaba dividido en varias habitaciones. Las construcciones estaban realizadas al estilo vikingo con techos de madera luego cubiertos de hierba.

Alfiler vikingo de bronce. 
Los trabajos arqueológicos dieron como resultado la recogida de más de 800 objetos entre los que destacaban lamparas de aceite, jabón,  clavos de hierro, una aguja de hueso, e incluso la nuez de un huso que demostraba que se realizaban trabajos de hilado, algo que en las sociedades vikingas sólo realizaban las mujeres, por tanto se confirmaba la presencia de éstas en las expediciones. Frente a una de las casas se encontró un alfiler de bronce de cabeza redonda exactamente igual al que los vikingos usaban para sujetar sus capas. Los historiadores llegaron a la conclusión de que las casas más pequeñas eran usadas como talleres y que la grande funcionaría como dormitorio comunal. Realizadas las pruebas del carbono 14 se obtuvieron dataciones en torno al año 1000.

Anse aux  Meadows. Canadá 
Para los historiadores la Bahía de las Medusas no es Vindland si no una base temporal desde la que los groenlandeses viajarían más al sur, en donde efectivamente sí había viñedos silvestres, algo que no se daba tan al norte. Ningún otro asentamiento al que se pueda considerar vikingo se ha encontrado en América, y el yacimiento fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1978.

Los algonquinos, indígenas de esta zona de Canadá, añadieron su granito de arena a la historia de los vikingos con su leyenda del reino de Saguenay. Según ellos se trataba de un reino al norte de su territorio donde vivían hombres ricos y rubios que poseían oro y pieles. Los exploradores franceses del siglo XVI azuzados por las historias del oro buscaron sin éxito el mítico reino. Hoy los historiadores canadienses están convencidos de que las leyendas algonquinas hacían referencia a los primeros asentamientos vikingos como el de la Bahía de las Medusas, que para muchos no es otro que el poblado que albergó a Thorffin Karlsefni.         

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