DESCANSE EN PEDAZOS

Osiris
OSIRIS

El complicado panteón del Antiguo Egipto sufrió numerosos cambios a lo largo del tiempo y su evolución creó una de las mitologías más complejas del mundo antiguo. Entre los dioses del Egipto faraónico destaca la figura de Osiris. 

Osiris en sus comienzos posiblemente fuera un dios agrícola, que moría en verano para volver a renacer con las primeras cosechas. Luego asociado a otra diosa, Isis, se construyó una preciosa leyenda que justificara esta muerte y resurrección.

Osiris como dios de la vegetación. 
Descendientes de Ra, el dios del sol y creador del mundo, Isis y Osiris se casaron para asegurar la continuidad de la dinastía divina. Que fueran hermanos no solía detener a los antiguos dioses egipcios, mucho menos cuando la promiscuidad divina solía hacer complicado decidir el progenitor exacto. Pero a Osiris e Isis eso nos les preocupaba, y sí el gobernar con justicia.

Osiris enseñó a sus súbditos egipcios a trabajar la tierra, cultivar la vid, conservar los alimentos, y además inventó los instrumentos musicales. Es decir que gracias a él tenemos vino, música, y para hacernos un bocadillo, elementos fundamentales para  empezar una fiesta. También se puso más serio e instituyó el culto a los dioses.

Isis.Pintura mural. 1360 a.C. Karnak
Isis, mientras tanto, más modosita, enseñaba cosas relacionadas con la vida familiar,  a los hombres a hacer pan, y a las mujeres a tejer. Como era un poco bruja, pero de las buenas, practicaba sus artes mágicas para mantener alejados a los espíritus malignos del Egipto gobernado por la feliz pareja.

Entonces a Osiris le picó la vena exploratoria, y decidió exportar las bondades de su sistema de vida a otros países. Se marchó más allá de las fronteras de Egipto dejando a Isis como gobernanta absoluta. Pero como en toda historia mitológica que se precie tiene que haber un malvado al acecho, y éste era Seth, el hermano envidioso que aprovechó la ausencia de Osiris para urdir un plan para destronarlo y hacerse con el poder.

Seth. Relieve. D. XVIII.
Al regresar Osiris, su encantador hermano Seth le organizó una fiesta por todo lo alto, banquete abundante, bebida para contentar al más exigente beodo, música, y regalito final: Un hermoso arcón, suponemos que decorado con todo tipo de joyas, labrado finamente, y que debía de hacer las delicias de todos. Sólo había una condición para hacerse con el precioso baúl: entrar en él. Por supuesto Osiris que no era muy listo o estaba ya intoxicado por los vapores etílicos, entró en el arcón. Seth rápido cerró la trampa con su hermano dentro, y se apresuró a asegurarla bien, luego cogió el dichoso arcón y lo arrojó al Nilo. Así terminó el gobierno de Osiris en Egipto, pero no su historia.

Su desconsolada viuda, Isis, salió en busca del arcón con los restos de su marido, para ello recorrió el río de arriba a  abajo acechada por Seth o sus sicarios. Finalmente llegó a Biblos en Fenicia a donde el arcón había ido a parar tras haber salido al mar. En las costas el arcón había encallado y de él brotara una hermosa acacia que lo contenía. El rey de Fenicia se había construido una columna con la acacia, y allí en el palacio real fenicio se encontraba dentro de la columna, el arcón con los restos de el desafortunado Osiris. Isis se coloca como sirvienta en el palacio, y todas las noches usando sus artes mágicas se transforma en golondrina y revolotea sobre la columna. Cuando el rey fenicio se entera de la historia de los desventurados reyes egipcios, le regala la columna a Isis.

Isis de luto. Terracota. M. del Louvre.
Isis ya tiene los restos de su marido y vuelve a Egipto. Al abrir el arcón y ver el cadáver de Osiris, además de los esperados llantos, gritos, y crujir de dientes, surge en ella la idea de usar la magia para resucitar al muerto. Sus intentos tienen un resultado diferente al buscado, y es que la diosa transformada en halcón, (la chica tenía una obsesión insana por los pájaros) vuela sobre el pobre Osiris, se posa sobre su miembro erecto (la muerte no le había quitado la ganas al dios), y queda embarazada del muerto. De este estrambótico embarazo mágico nacerá Horus, de ahí que al muchacho se le represente con cabeza de halcón. Él será el encargado de vengar la muerte de su padre, pero esa es otra historia.

Osiris, a pesar de los empeños de Isis, no resucitaba, de manera que la diosa decidió regresar a su palacio ocultando el arcón en los pantanos del Nilo en espera de mejor ocasión o quizás pensando en encontrar el hechizo adecuado. Lo que realmente ocurrió es que Seth descubrió el arcón, y para evitar la posible resurrección se dedicó a trocear a su hermano en nada menos que 14 pedazos, que luego alegremente fue repartiendo por toda la tierra de Egipto.

Oxirrinco divinizado. P. Ptoloméico.
Si entero ya era difícil que Isis resucitara a su marido, en pedacitos y con ellos dispersos por todo el reino, lo iba a tener complicado. Pero la diosa no se rindió y empezó a recolectar las piezas del puzzle osiriaco. Mucho tiempo después la empecinada divinidad había conseguido reunir todos los fragmentos de su esposo, y se dispuso a pegarlos con un hechizo mágico bastante más eficaz que algunos de esos pegamentos de contacto baratos. ¡Oh, sorpresa! Como en algunos de los complicados puzzles cuandos llegas al final descubres que te falta una pieza, pues así le pasó a ella. ¡Y menuda pieza que le faltaba! Nada menos que el divino pene con sus correspondientes compañeros o compañones. ¿Qué había pasado con el importante atributo? Pues que un glotón del reino animal se lo había zampado, según algunos el pez siluro, que con ese nombre era como para desconfiar. Otras versiones le achacan la merendola al pez oxirrinco que ya de por sí tiene un sospechoso aspecto.

Isis-halcón posándose sobre el divino"atributo" 
Isis algo afligida por el percance no cejó en su empeño de devolverle la vida a su marido. Esta vez tuvo éxito, aunque claro el dios se despertó algo mermado en sus facultades, y además embalsamado como corresponde a un muerto egipcio. Creo yo que no le debió de hacer mucha gracia cuando se miró en el espejo, pero no le quedó otra opción que aceptar su nueva condición.

Osiris renunció a gobernar sobre las tierras de Egipto ya que no podía procrear, y en su lugar se convirtió en el gobernante del Más Allá. Ahora Osiris era el rey de ultratumba, un lugar al que en seguida transformó y convirtió en un sitio más agradable, en el que imperaba la ley y en donde transformado en juez, el dios juzgaba a los muertos para decidir su destino final.  

Osiris fue representado en el arte egipcio con la piel verde como dios relacionado con la agricultura, embalsamado por su triste historia y por ser juez de los muertos, y con los atributos reales por haber gobernado Egipto.

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