EL VIEJO Y EL RAGNAROK

LOS DIENTES DE LA ETERNIDAD



Título Original: Los Dientes de la Eternidad



Guionista: Jorge García



Dibujante: Gustavo Rico



Año de Publicación: 2011



País: España



El viejo Gylfi busca la expiación por una vieja traición, para ello busca el perdón entre los dioses de Asgard. En lugar del perdón el anciano se convierte en una peón del ocaso de esos mismos dioses, pues llega a tiempo de asistir al temido Ragnarok.

La premisa del cómic no puede ser más interesante, un mortal que llega a la morada de los dioses nórdicos, Asgard, cuando éstos se encuentran a punto de hacer frente a su final. El panteón escandinavo al completo va a desfilar por las páginas de la historieta, y todos sus enemigos dispuestos a terminar con ellos. Estructurando la narración en capítulos nos da la sensación de estar asistiendo a una de las sagas nórdicas originales. Mundos fantásticos, criaturas mitológicas, luchas épicas van a rellenar las viñetas de un cómic intenso, pero también extraño, caótico, original, y a veces excesivo.

Todo lo que se pueda decir de este cómic acaba por llevarnos al mismo punto, el apartado gráfico. Mientras en otras historietas el dibujo es el vehículo para contar la historia, y aunque normalmente está al mismo nivel que el guión, casi nunca lo solapa, en la historieta de García, su compañero de viaje, Gustavo Rico, le hace una mala faena. El dibujo del catalán es desmesurado, extremo, cargado de tintes oníricos, mezclando surrealismo y expresionismo en partes iguales, obteniendo un resultado delirante, magnífico para ilustraciones de carteles, portadas de libros, exposiciones de arte, pero excesivo para un cómic de masas. A veces las viñetas le recuerdan a uno los torturados dibujos del Goya más oscuro, o el romanticismo pictórico más extremo. Ya sabemos aquello de que "los sueños de la razón producen monstruos", pero es que aquí los esqueletos parlantes, los dioses con cabezas animalísticas, el color diluido y frío, más lleva a un Asgard apabullante. El dibujo se come al guión en casi toda la historieta, y eso que a Rico le ha valido las alabanzas de la crítica, dudo mucho que haya servido para vender más cómics.

"Los dientes de la Eternidad" es una propuesta interesante, pero no para todos los públicos. Es un buen vehículo para conocer la mitología nórdica, y explorar los caminos del arte, intentando adivinar las mil y un corrientes que han influido en el dibujante.  Aunque a una gran mayoría de lectores le resultará extraño, y desde luego no es muy vendible, de forma que se hará difícil verlo fuera de bibliotecas y círculos especializados. Y es que en España seguimos empecinados en  hacer cómics para niños (el clásico tebeo de toda la vida), subvencionados para conmemoraciones varias (y en donde se cuelan todo tipo de engendros), y para frikkis ( en donde prima la experimentación, a veces la originalidad, y que genera resultados de lo más diversos).    

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