RELIGIOSOS MEDIEVALES

LOS RELIGIOSOS CATÓLICOS DE LA EDAD MEDIA VISTOS POR EL CINE

La Edad Media ha tenido su reflejo en el arte, el cine y la televisión, pero casi siempre la atención se ha centrado en reyes y caballeros, sin embargo en la Europa Occidental el papel de la Iglesia fue muy importante, y sus representantes eran una parte relevante de la sociedad de la época. Hagamos un rápido repaso a como el arte en algunas de sus vertientes más dinámicas han visto a estos religiosos en las edades más oscuras.    

El superviviente. En los primeros tiempos de la Edad Media los monjes eran enviados con labores evangelizadoras a lugares lejanos y peligrosos donde se enfrentaban en ocasiones al martirio o tenían que sobrevivir bajo duras condiciones. El norte de Europa asolado por los díscolos vikingos veía llegar con temor sus barcos a las desprevenidas costas. El ataque al monasterio de Lindisfarne al norte de Inglaterra el 8 de junio del año 793 marca el inicio de los ataques vikingos. El Museo de Lindisfarne conserva una curiosa piedra levantada después del ataque, conmemorando quizás los caídos en el raid, y que muestra en una de sus caras a los feroces asaltantes vikingos. La serie "Vikingos"(2013) que recoge en su primera temporada el asalto al monasterio tiene en el ficticio monje Athelstan, interpretado por George Blagden, un perfecto ejemplo de uno de estos monjes que luchan por sobrevivir en un medio hostil. 
El político. Muchos religiosos se implicaron activamente en política, y surgió el debate entre el poder terrenal y el poder espiritual de la Iglesia. El alto clero se comportaron durante la Edad Media como señores feudales, y con su influencia pusieron y quitaron reyes, e incluso ellos mismos se comportaron como soberanos en los territorios bajo su jurisdicción. Diego Gelmirez (1068-1140), obispo de Santiago de Compostela, fue un claro ejemplo de un de estos hombres de religión metidos a político. Impulsor del Camino de Santiago y de la construcción de la catedral, fue legado del papa y canciller del rey Alfonso VII. En el tumbo de Toxosoutos del siglo XIII (libro de pergamino) aparece retratado el activo obispo ordenando a dos nuevos caballeros. La serie "El final del camino"(2017) sigue las avatares de la construcción de la catedral de Santiago de Compostela en España, y por supuesto tiene entre sus protagonistas a un Diego Gelmirez interpretado por Jaime Olías.
El fanático. El enfrentamiento entre religiones, las voces clamando por erradicar a los infieles, o por reconquistar tierras sagradas, han existido a lo largo de la Historia, y el catolicismo occidental tuvo algún que otro representante de ese fanatismo combativo que gritaba a favor de la Guerra Santa, y mandaba a otros a combatir por la fe. Un ejemplo de este tipo de religiosos fue Pedro el Ermitaño (1050-1115) quien arengó en las tierras cristianas para que se reconquistara Tierra Santa, y al grito de "Deus le volt"(Dios lo quiere) impulsó las Cruzadas. Una ilustración de un libro sobre las Cruzadas mostraba el fervor que las proclamas del monje levantaba en los fieles. En el film "Las Cruzadas" (1935) el actor C. Aubrey Smith encarna al fanático monje.
El sanador. Algunos religiosos refugiados en monasterios pertenecían a las ordenes mendicantes, rezaban por sus semejantes, y ponían los conocimientos que habían heredado y atesorado a lo largo de los años al servicio de sus semejantes. Los monasterios medievales en la Europa Occidental se convirtieron en algunos casos en centros de saber donde se copiaban manuscritos, o se instalaban hospitales, hospicios, farmacias. Los monjes se especializaron en distintas labores. Una miniatura de un manuscrito medieval conservada en la Universidad de Nottingham muestra estos hospitales medievales regentados por monjes. El monje salido de la ficción Fray Cadfael  es un buen ejemplo de este tipo de religiosos que desde su humilde herboristería igual cura una torcedura que resuelve un intrincado misterio en los años centrales del siglo XII. La serie "Cadfael"(1994-1996) tuvo a Derek Jacobi como el solícito monje.
La sabia. Cuando Europa se ve azotada por las guerras e invasiones que supusieron el fin del Imperio romano, los monasterios se convirtieron en lugares donde se ponía a salvo el conocimiento antiguo, y donde se seguía intentando preservar la cultura. Los cenobios se convirtieron en muchos países en los escasos sitios en los que se seguían escribiendo libros. Algunos monjes eran auténticos pozos de sabiduría que atesoraban el conocimiento como un preciado legado. Otros como la monja Hildegard de Bingen (1098-1179) no se conformaba con recoger los saberes pasados, sino que ella misma contribuía a engrandecer el conocimiento de su época con libros sobre teología, cosmología, antropología o medicina, creó una lengua nueva antecedente del esperanto, e incluso realizó composiciones medievales, siendo quizás la mujer más culta de la Edad Media. La abadía de Eibingen (Alemania) tiene en su exterior una escultura en bronce de Hildegard realizada en 1998 por K. Oswald. La actriz Barbara Sukowa fue la santa en "Visión: La historia de Hildegard Von Bingen"(2009).
El intrigante. A veces sin embargo la religión era el refugio de segundones, mediocres, o ambiciosos que utilizaban sus hábitos para dar rienda suelta a sus vicios y ocultarse tras la supuesta santidad de su oficio. Algunas reglas monásticas nacieron para evitar y regularizar las situaciones de estos monjes poco practicantes de las virtudes católicas. A pesar de ello las altas esferas de la Iglesia fueron el lugar perfecto para que intrigantes personajes desarrollaran sus ambiciones. La literatura medieval y renacentista así como el arte están repletos de ejemplos en los que se critica a estos malos monjes retratándolos como de fornicadores, bebedores, y poblando los infiernos. El cuadro "El fraile y la monja" pintado en 1591 por Cornelis van Haarlem enseña precisamente esa imagen no tan virtuosa que se tenia de algunos monjes, aunque para algunos críticos estaría retratando en realidad un milagro con la comprobación de la virtud de la monja. Ian McShena fue el malvado obispo de ficción Waleran Bigod en "Los Pilares de la Tierra"(2010) que desarrolla sus intrigantes a lo largo de los años centrales del siglo XII.
El ecologista. Hombres entregados a los demás, dando ejemplo de virtud y entrega también existieron en la Edad Media, algunos de ellos se ganaron el título de santos, y pocos con tanto motivo como San Francisco de Asis (1181-1226) un auténtico adalid de lo que hoy consideraríamos el ecologismo. El santo de los pobres y los humildes llego a afirmar; "Necesito pocas cosas, y lo poco que necesito, lo necesito poco". En Asis en la basílica de San Francisco el Giotto realizó a finales del siglo XIII unos magníficos murales sobre la vida del santo como el del sermón a los pájaros. El particular film "Francesco"(1989) estuvo protagonizado por Mickey Rourke. 
El detective. La ficción medieval ha convertido a los monjes en auténticos desveladores de misterios y conspiraciones, investigadores de crímenes y "desfacedores" de entuertos. La literatura primero y el cine y la televisión después, han encontrado un filón en estos monjes policías, aunque no parece que en la Edad Media real atrapar criminales fuese una labor de los frailes católicos. Las pinturas y miniaturas medievales no reflejan entre las labores monásticas la investigación de crímenes, aunque sí eran unos expertos en la realización de sabrosos dulces y excelentes bebidas espirituosas, como muy bien queda reflejado en algunas ilustraciones como la del siglo XIII de un libro de Siena. Posiblemente el más famoso entre estos geniales descubridores de asesinatos misteriosos sea Guillermo de Baskerville salido de la pluma de Umberto Ecco, y que desde una mente culta y abierta y una enorme cultura es capaz de desentrañar las extrañas muertes acaecidas en un monasterio italiano en 1327. Sean Connery encarnó al fraile detective en "El nombre de la rosa"(1986).
La guerrera. Algunos religiosos sorprendentemente eligieron la carrera de las armas, y poco dispuestos a encerrarse en oscuros cenobios se lanzaron a repartir mandobles a diestro y siniestro. Algunos se dedicaron a la carrera de las armas apoyando a sus hermanos mayores (como el caso del obispo Odón, medio hermano de Guillermo el conquistador), dirigiendo sus propias mesnadas, e incluso metiéndose a salteadores de caminos y eso sin hablar de los monjes guerreros representados en las famosas ordenes de caballería. Sin embargo el santo guerrero más famoso no es un hombre ni siquiera un fraile o religioso, sino una doncella francesa que tras combatir a los ingleses murió en la hoguera y terminó como mártir y santa de la Iglesia católica, Santa Juana de Arco (1412-1431). Lenepveu pintó entre 1886 y 1890 el asalto a Orleans comandado por la santa que se encuentra en el Panteón de París. Ingrid Berman fue Juana en "Juana de Arco"(1954).
El inquisidor. El religioso con peor fama en la Edad Media es el inquisidor, institución cuya sólo mención hace venir a la imaginación popular siniestras imágenes. La orden de los dominicos con una solida formación y preparación los hizo los frailes idóneos para encargarse de los procesos inquisitoriales, y desde la fundación de la Inquisición se les encargó la tarea de su organización por el papa Gregorio IX en 1231. La figura de Torquemada (1420-1498) primer inquisidor de Castilla y Aragón se ha asociado para siempre a la Leyenda Negra de la Inquisición española, y su nombre se ha convertido en sinónimo de crueldad y sobre todo de fanatismo. Emilio Sala imaginó en su pintura el momento en que el Inquisidor general solicita a los Reyes Católicos la expulsión de los judíos, cuadro de 1889 que se puede contemplar en el Museo del Prado de Madrid. El inquisidor dominico tuvo su propia película interpretada por Paco Rabal en el papel principal, "Torquemada"(1989). 

Muchos más estereotipos de monjes, frailes y religiosos nos ha regalado el cine histórico ambientado en la Edad Media, unos con el fin de alabar a un santo y contarnos su vida, otros a fin de denigrar a la Iglesia católica a través de sus representantes, y casi siempre unos y otros con poco realismo y objetividad, y es que en temas de religión, unos por exceso de fe y otros por carencia de ella se dejan llevar y más que retratos ofrecen caricaturas. Hoy dejamos aquí este breve recorrido por la historia cinematográfica y artística de esta figura tan importante del medievo.

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