EL POLIORCETES CATALÁN

VICTUS


Título Original: Victus


Autor: Albert Sánchez Piñol


Año de Publicación: 2012


País: España


Marco Temporal: 1705-1714


Marco Espacial: España




"Si el hombre es el único ser que posee una mente geométrica y racional, ¿por qué los indefensos combaten al poderoso y bien armado? ¿Por qué los pocos se oponen a los muchos y los pequeños resisten a los grandes? Yo lo sé. Por una palabra. 

Nosotros los ingenieros de mi siglo, no tuvimos un oficio, sino dos. El primero, sagrado, construir fortalezas; el segundo, sacrílego, destruir fortalezas. Y ahora que estoy hecho un Tiberio, dejadme que os revele la palabra. Esa Palabra. Porque, amigos míos, enemigos míos, insectos todos en la circunferencia diminuta de este nuestro universo, yo fui el traidor. Por mi obra expugnaron la Casa del Padre. Yo rendí la ciudad que me había sido dado defender, una ciudad que desafió el poder de dos imperios coaligados. La mía. Y el traidor que la entregó fui yo.

Lo que acaban de leer era la primera versión de esta página. Cuando la escribí debía de estar melancólico, o borracho. Luego quise suprimir el párrafo en cuestión, por afectado y mariposón. Es más propio de un chupapollas como Voltaire.

Pero ya lo ven, la elefanta austríaca a la que dicto estas memorias se niega a suprimir el párrafo."

Este es el comienzo de la novela "Victus" y en esas pocas líneas queda resumido con que nos vamos a encontrar en la novela. Unas supuestas memorias autobiográficas de un ingeniero catalán experto en fortificaciones, que participará en el asedio de Barcelona en 1714, y que dicta sus palabras a una austríaca a la que se dedica a insultar página sí, página también. El carácter del personaje ya queda más que esbozado en las primeras líneas, y nos vamos a encontrar con un tipo deleznable la mayor parte de las veces, tierno otras, odioso casi siempre, y deslenguado permanentemente, que se mueve en los años en que la Guerra de Sucesión azotaba España enfrentando a los ejércitos de Felipe de Borbón contra los del Archiduque Carlos.

El personaje protagonista de la novela, Martí Zuviria, es una especie de Harry Flashman a la catalana. Pero a diferencia del antihéroe británico que se ríe de todo y de todos, comenzando por sí mismo, el personaje de Sánchez Piñol sólo ridiculiza e insulta aquello que no casa con su estrechez de miras, haciendo gala de un nacionalismo cerril más propio de un iletrado montaraz que de un ilustrado ingeniero. Son esas partes las que hacen rechinar los dientes al lector no catalán, en una novela por otra parte muy entretenida y normalmente ilustrativa. No sé si el escritor se veía en lo obligación de contentar a editores o subvencionadores, o las ideas nacen de su propio intelecto, pero en general no benefician en nada a la obra, que por otra parte se deshace de ellas en su segunda parte (que ya comentaremos).

"Victus" es entretenida, fácil de leer, con mucha información interesante, aunque, como muchos han puesto de relevancia, no toda exacta ni verídica, pero al fin y al cabo es una novela, no un libro de texto. El escritor puede usar el contexto como mejor se avenga a sus necesidades literarias, pero en una novela de carácter histórico se le suele exigir un mínimo, que en general Sánchez Piñol cumple. Todo lo cual no quita que cuando suelte perlas del más furibundo catalanismo independentista suene a oportunismo innecesario. Y es innecesario porque si en un principio debió de pensar en ella como una novela nacida para el consumo catalán, la calidad de la misma la ha catapultado a cosechar éxitos en los mercados nacionales (¡que paradoja!) e incluso internacionales hasta el punto que se plantea cómic, juego de mesa e incluso una película.

El lector aficionado a las novelas de historia debe leer "victus", se divertirá con las ocurrencias del pícaro protagonista, con su carácter y sus extravagancias. Pero ojo si uno es español, no catalán, es posible que acabe con un cabreo monumental, si además es de origen navarro o castellano puede que termine con una grave apoplejía o termine echando espuma por los labios y acordándose de la familia del insigne escritor, y sí, a los habitantes de los llamados "països" también les cae alguna que otra. Sin embargo si eres catalán independentista, convencido de la superioridad moral e intelectual de tus paisanos seguro que conviertes a "Victus" en tu libro de cabecera.   

Pero ¿y el contenido histórico? se preguntarán algunos. Pues salvo las licencias, que hay unas cuantas, el asedio de Barcelona, los combates y técnicas de sitio son magníficamente narradas, los hechos se adornan con personajes muy bien retratados en su psicología a los que es relativamente fácil tomarles cariño a pesar de sus toques de modernidad. Se podría comentar mucho más pero mejor nos vemos en la segunda parte, "Vae Victus".

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