LA MUJER QUE GOBERNÓ CHINA

Retrato de Cixi, emperatriz de China

LA EMPERATRIZ CIXI

En 1852 el emperador de China, Xianfeng manda a sus funcionarios a la búsqueda de nuevas jovencitas que llenen el harén imperial, y entre las elegidas se encuentra una muchacha de 16 años, que será inscrita en el registro imperial como "mujer de la familia Nala", pero que luego recibirá un nuevo nombre, Cixi, que significa bondadosa y alegre. Esta muchacha había nacido en Pekín en 1835. Su padre era funcionario imperial y la familia vivía no muy lejos de la Ciudad Prohibida. Como eran de origen manchú, la niña no había sido sometida al ritual del vendaje de pies, además había sido educada como correspondía a lo que se entendía debía de ser la educación de una joven de entonces: leer y escribir un poco, dibujar, bordar, confeccionar vestidos, jugar al ajedrez...Un revés familiar había obligado a toda la familia a apretarse el cinturón, y la niña colaboraba con la economía familiar cosiendo. Luego volvieron las buenas épocas y su padre fue destinado como gobernador de una provincia. Cuando se produce el ascenso del nuevo emperador en 1850 se comenzó la famosa búsqueda que llevó a la selección de la joven.

Cixi. 1900. Hubert Vos.
En un primer momento la chica sólo es una concubina de bajo orden, ya que al emperador, al que le gustaba practicar el sexo con asiduidad, solía variar de mujeres, e incluso se las hacía traer de fuera de palacio. Cixi acostumbrada a dar su opinión en casa y que se la tomara en cuenta hace lo mismo con el emperador, pero éste no se lo toma muy bien, y está a punto de mandarla ejecutar. Sólo la oportuna intervención de la emperatriz Zhen salva a la chica, e incluso consigue que su marido la ascienda un poco en el escalafón de concubinas. Al menos si Cixi no ha conseguido conquistar al emperador parece que a su esposa sí le ha caído en gracia. Las dos terminaron siendo muy amigas, y aunque Zhen era un año menor acabó por llamar a la concubina "hermana pequeña".

En 1856 la concubina que ha subido de grado logra darle un hijo al emperador. La vida de Cixi va a cambiar, pues acaba de dar a luz al primer hijo varón de Xianfeng, y por tanto heredero del trono. La antigua concubina se convierte ahora en segunda consorte, e incluso logra que el emperador case a su hermana pequeña con un hermano de él, el príncipe Chun. 

Emperador Xianfeng (1831-1861)
Los problemas con los extranjeros continúan con las consecuencias de las llamadas Guerras del Opio, y la corte se ve en peligro. El emperador abandona Pekín amenazado por la coalición anglo-francesa. El precioso Palacio de Verano es quemado por los ingleses en represalia por las muertes de los compatriotas cautivos, destrozando una magnífica obra de arte. El emperador y la corte huyen hacia el nordeste de China, y se instalan en el Pabellón de caza de Chengde. En agosto de 1861 el emperador muere sin haber regresado del exilio.

Ante la minoría de edad del príncipe se forma un consejo de Regencia formado por ocho hombres, los mismos que tan mal habían aconsejado al emperador y le habían llevado a la guerra contra los occidentales. Cixi teme por el futuro de su hijo, pero ella no es más que una concubina, ni siquiera  es la emperatriz viuda o se le reconoce como madre del heredero, esos títulos corresponden a la primera esposa. Consigue convencer a la primera esposa de la conveniencia de que se le reconozca como emperatriz viuda, y desde entonces China tiene dos emperatrices viudas.

Impresión del sello imperial de Cixi.
Desde ese momento Cixi comienza a hacer su jugada. No se resigna a estar encerrada en el harén mientras 8 inútiles deshacen el país, y privan a su hijo de su herencia. Ella y la otra emperatriz conspiran para dar un golpe de estado, que si fracasa les costará una muerte horrorosa, la de los mil cortes. Cixi tiene 26 años. La joven idea un sutil movimiento que tendrá consecuencias. Los decretos imperiales tenían que ir firmados en tinta roja, pero como el niño era muy pequeño los decretos firmados por el Consejo no cumplían ese requisito. Cixi les hace creer que el difunto emperador había cedido a cada una de sus esposas un sello para estampar en nombre del niño en los decretos, y a los confiados consejeros les parece muy bien que desde ese momento todos los documentos oficiales tengan que ir refrendados con los dos sellos. Luego las dos emperatrices fueron reclutando príncipes favorables a su causa, pero en principio sin intención de convencerlos de participar en nada contra el Consejo. Posteriormente solicitaron que uno de sus aliados entrara en el Consejo y que ellas pudieran asesorar a la Regencia. La petición fue denegada, pero entonces vino la jugada maestra de Cixi, convocó a los miembros de la regencia, y las dos mujeres discutieron acaloradamente con ellos, los consejeros se alteraron, gritaron, amenazaron, y con ello provocaron que el emperador niño se asustara y se hiciera pis. Ahora Cixi tenía la excusa perfecta para derrocarlos, fingió aceptar la decisión, pero redactó un edicto destituyendo a los regentes, envió el documento al príncipe Gong  para que lo revisara y le añadió el doble sellado. Los consejero fueron depuestos, luego arrestados y cuando protestaron de la validez de los nuevos documentos se los presentaron con el doble sello imperial. Jaque y maté.

Emperatriz Zhen.
En ese momento Cixi se ha ganado las simpatías del pueblo, del ejército, y de las potencias extranjeras. Desde ese momento el poder será ejercido por las dos emperatrices viudas, aunque la persona que realmente gobierna es Cixi. Entre 1861 y 1873, momento en que el emperador Tongzhi alcanzó la mayoría de edad, las coemperatrices gobernaron con el asesoramiento del príncipe Gong. Se firmó la paz con las potencias occidentales, se terminó con la revuelta Taiping, y comenzó el proceso de modernización de China. A pesar de todo Cixi seguía teniendo enemigos cerca, y cuando se confió, su amante el eunuco An Dehai lo pagó con la vida.

En 1873 el emperador Tongzi asumió su cargo con 16 años, y se comprometió a ejercerlo por sí sólo. Cixi se retiró a un segundo plano y dejó de intervenir en política, salvo en casos puntuales. Cuando no lleva ni dos años en el poder, el emperador enfermó y murió, de algo similar a la viruela. Algunos afirmaron que Cixi lo había envenenado, aunque lo más probable dada la vida que llevaba es que muriera de sífilis.

Emperador Tongzhi (1861-1875)
Muerto el emperador sin descendencia de nuevo el poder queda en manos de las emperatrices viudas quienes deben designar un heredero, puesto que la esposa del emperador se dejó morir para acompañar a su marido a la tumba. Entonces Cixi nombra a su sobrino Zaitián como emperador. Zaitián es el hijo de su hermana y el príncipe Chun, y sólo tiene tres años. De manera que de nuevo es Cixi quien va a ejercer el poder en nombre del menor. Bueno Cixi y la emperatriz viuda Zhen. Las medidas que la antigua concubina había dejado sin acabar en el breve lapso del gobierno de su hijo se pusieron en marcha ahora. China debía de modernizarse, hacerse fuerte, y poder tratar de tú a tú a las potencias occidentales, para que éstas no pudieran volver a humillarla. En 1881 muere la emperatriz Zhen, y ahora sí, Cixi, gobierna en solitario, al menos hasta que su sobrino alcance la mayoría de edad.

En 1889 el sobrino de Cixi se convierte oficialmente en emperador con el nombre de Guangxu. Han ido retrasándolo todo lo posible porque el muchacho de carácter débil y muy influido por su maestro Weng, no estaba preparado, y la corte temía el momento en que Cixi tuviera que dejar el poder en manos del atrofiado de su sobrino. La emperatriz termina por retirarse al Palacio de Verano en 1891 y hasta 1894, año en que se ve obligada a volver a inmiscuirse en política ante los errores graves del emperador que ha metido a China en una guerra con Japón. Tras una derrota y una paz costosísima, la emperatriz regresa del exilio en 1895.

Emperador Guangxu (1975-1908)
De 1895 hasta 1898 Cixi intenta arreglar los problemas que se habían desatado tras su retiro, y el gobierno del tutor Weng. Finalmente consigue que el emperador se deshaga de los malos consejeros, incluido el nefasto tutor, y una nueva era parece a punto de comenzar en la cual Guangxu se va a dejar aconsejar por su madre adoptiva y China por fin levantará la cabeza. Es el año de 1898 y todo parece ir bien hasta que aparece en escena un extraño personaje, Kang Youwei, apodado el Zorro Salvaje. Este individuo que llegó a afirmar ser la reencarnación de Confucio, se fue acercando poco a poco al trono, ocupó puestos de poder, y finalmente conspiró para proclamarse emperador tras asesinar al mayor obstáculo que se interponía en su camino: Cixi. Después de seducir al mismo emperador para entrar en el complot, sólo quedaba el asesinato de la emperatriz viuda. Pero Cixi, advertida del plan por uno de los conspiradores, invirtió la situación, prendió y ejecutó a varios de los conspiradores, algunos como el Zorro Salvaje huyeron a Japón, y el emperador se convirtió desde ese momento en una marioneta en manos de la emperatriz que básicamente lo mantuvo recluido en palacio limitándose a firmar los decretos que su tía le presentaba.

Desde ese momento, septiembre de 1898, hasta su muerte, noviembre de 1908, sólo hubo una única gobernante indiscutible en China, la emperatriz viuda Cixi. Su reinado no estuvo exento de problemas, la guerra contra las potencias occidentales, la rebelión de los bóxers, las indemnizaciones que tuvieron que pagar por la paz, y el siempre acechante Japón. Cuando vio que su hora se acercaba, y temiendo que el emperador enfermo, entregara el país a Japón tras morir ella, mando que fuera envenenado, y al día siguiente un 15 de noviembre de 1908, moría la concubina que llegó a emperatriz y gobernante suprema de China.    

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