EL HOMBRE QUE SEGUÍA CREYENDO EN LOS DIOSES

JULIANO EL APÓSTATA


Título Original: Julian


Autor: Gore Vidal


Año de Publicación: 1964


País: Estados Unidos


Marco Temporal: 331-363


Marco Espacial: Imperio romano




En el año 380 Libiano y Prisco cruzan una serie de cartas donde muestran su preocupación por el nuevo edicto imperial de Teodosio que implica la persecución de todos aquellos que no sigan el Credo Niceno. Los dos filósofos deciden escribir una biografía del último emperador defensor del culto pagano, el emperador Juliano, fallecido casi 20 años atrás. Prisco adjunta en una de sus cartas los escritos del propio emperador que a modo de memorias cuentan sus sentimientos y pensamientos.

La novela es planteada como unas rescatadas memorias del emperador Juliano escritas por él mismo. El recurso literario no es nuevo, y en cuestión de novela histórica se ha utilizado con excesiva frecuencia con mayor o menor fortuna. Gore Vidal el polifacético escritor estadounidense que lo mismo escribía un guión de cine, que redactaba una crónica de guerra que terminaba en el Senado, hace en esta novela lo que mejor se le dio siempre, escribir. A pesar de usar el manido recurso de la primera persona para contar los hechos, la novela sobre Juliano es hoy uno de los grandes clásicos de la novela histórica.

Dese los primeros tiempos de Juliano en los que el muchacho teme en cualquier momento sufrir la misma suerte que su padre y su hermano, tiempos en los que aprende a disimular, a sobrevivir, esperando su momento, el autor nos conduce a través de las reflexiones del biografiado hasta su ascenso al poder, pero ni entonces Juliano dejara de temer las asechanzas de sus enemigos. Primero la difícil relación con su pariente el emperador Constancio II (337-361) a quien sucede y con su exaltado hermano Constancio Galo, luego su preparación, sus estudios, su conocimiento de la filosofía, y de la religión de sus antepasados, frente a la nueva religión promocionada desde el estado; después, ya en el trono, sus intentos de restaurar los cultos antiguos, la oposición interna, su lucha contra los persas y su final. Pero toda la novela está vista desde el punto de vista de Juliano, son sus pensamientos y sentimientos los que predominan en la narración y se imponen a la narración de los hechos.

"Juliano el Apostata" es una gran novela, bien escrita, densa pero profunda, con muchos momentos de reflexión, y que intenta retratar como se institucionaliza una religión mientras se producen los últimos intentos de volver a la religión antigua o de frenar la evolución de este cristianismo instrumentalizado por los poderosos.  La novela es como un cruce entre el "Yo Claudio" del británico Robert Graves publicado en 1934 y las "Memorias de Adriano" de la belga Marguerite Yourcener de 1951. Es una obra imprescindible en la biblioteca de cualquier aficionado al genero que se precie de serlo.

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