EL PRIMER VIAJERO EN EL TIEMPO

Urashima regresando del palacio. 1886. Y. Tsukioka.
URASHIMA TARO

En muchas culturas del mundo aparecen personajes que por un azar se quedan dormidos, o pasan a otro mundo y al despertar o regresar de este lugar se encuentran en un lejano futuro. Leyendas como la de Rip van Winkle o el irlandés Ossian relatan esos extraños viajes. Pero antes que estos dos personajes, Japón tuvo otro que es seguramente la primera constancia de un viajero temporal en las leyendas universales.

Urashima y la tortuga. 1852. U. Kuniyoshi
Nuestro héroe japonés se llamaba Urashima Taro, "El hijo de las Isla de Arena", pero no se trataba de un gran guerrero, un poderoso samurai, o un hombre de alcurnia, era un simple y pobre pescador de Tango en el Mar de Japón. El joven un día que se encuentra intentando ganarse su diario sustento en el mar, ve como unos chicos están golpeando y maltratando a una pobre tortuga. El pescador irritado con la innecesaria y cruel tortura se enfrenta a los gamberros y los pone en fuga. El animal está vivo, pero herido, y la sorpresa de nuestro hombre es que éste habla y le da las gracias por haberle salvado. El pescador que ha metido al animal en el agua ve como se aleja nadando aparentemente repuesto de la paliza de los chavales. Pero a Urashima aún le esperan más sorpresas.

En algunas versiones de la leyenda la tortuga volvió al día siguiente a casa del pescador, sin embargo en otras, Urashima vuelve a encontrarse al quelonio al día siguiente pero cuando está pescando con su bote en medio del mar, y éste se le acerca nadando. Fuese como fuese, el bicho parlante tiene una proposición que hacerle al joven pescador, que le acompañe al palacio Ryugu-jo, el palacio submarino del dios dragón, Ryujin. Y es que la tortuga no es tal sino una bella princesa hija del mismo dios marino. Urashima obtiene de la tortuga-princesa el don de poder respirar en el agua y se sumerge siguiendo a su nueva compañera hasta el reino submarino.

Ryujin, el dios dragón
Ryujin, el dios dragón, es el dios del mar japonés que vive en un palacio submarino en el que le sirven tortugas, peces, medusas, y todo tipo de animales marinos. Es un enorme dragón de gran boca que puede adoptar forma humana y que posee unas gemas mágicas con las que controla las olas del mar. Su palacio es de coral blanco y rojo, aunque algunos también hablan de un edificio de cristal, pero cada uno de los costados del edificio es una estación del año, y un día o según otras variantes 1 año en su interior equivale a un siglo en la superficie. Algunos edificios de Japón utilizan la combinación de rojo y blanco imitando los colores del palacio submarino.

Llegada a Ryugu-jo. Ilustración de William Niu
Al mágico palacio llegó Urashima en compañía de Otohime pues así se llamaba la princesa que en forma de tortuga había salvado el pescador. Según los más románticos Urashima se casó con la bella princesa y vivió feliz con ella durante 3 años. Pero preocupado por la salud de su madre decidió volver a superficie, o tal vez añorando la compañía de sus padres le planteó a su esposa la posibilidad de regresar a la superficie. La entristecida princesa accedió y le dio de regalo de despedida un cofre cerrado que le permitiría regresar siempre que quisiera al palacio submarino, siempre y cuando no lo abriese. Montando sobre una tortuga, imaginamos que una de verdad, no su esposa, el antiguo pescador vuelve a su isla. 

Pero el tiempo ha pasado, según unos cálculos unos 300 años, según otros 700. Nada está igual y no reconoce ni el pueblo ni a sus habitantes. Cuando el sorprendido Urashima pregunta por su familia e incluso por él mismo, le dicen que la familia de Urashima Taro murió hace 300 años, y que la desaparición del pescador hace tanto tiempo es toda una leyenda en el pueblo. Sorprendido el buen hombre se retira a reflexionar sumido en una profunda confusión. Entonces con el cofre en sus manos olvida la promesa y lo abre. Un humo que le estremece sale de su interior y se aleja hacia el mar, una voz le advierte del error cometido pues dentro del cofre estaba retenida su edad, y efectivamente el joven se siente mal, comienza a envejecer, sus cabellos se vuelven grises, se llena de arrugas, y finalmente se desploma en la arena, y allí mismo frente al mar Urashima muere de viejo.  Al día siguiente unos muchachos que habían acudido a la playa a bañarse se encuentran el cadáver de un decrépito anciano.  

Urushima recibiendo la caja de la princesa. 1916. E. Dulac
Sin embargo este final trágico no gustó a todos y en versiones posteriores de la historia se afirma que Urashima realmente no murió si no que se transformó en una grulla y así la grulla Urashima y su esposa la tortuga viven eternamente.

En la costa de Japón hay varios montículos que presumen de ser la tumba de Urashima. Una de las más conocidas esta en Kanagawa. E incluso en la península de Tango en la prefectura de Kioto se mencionaba la existencia de una capillita dedicada al misterioso príncipe pescador Urashima Taro.

Las versiones más antiguas de la leyenda se encuentran en crónicas sintoistas y una antología del siglo VIII, aunque con el paso de los siglos la leyenda fue creciendo, sufriendo modificaciones, y adiciones. En las crónicas más antiguas se habla de una estancia del protagonista en el más allá de unos 700 años, y se consideraba su regreso un hecho histórico. La tradición budista añadió la historia del palacio del dios dragón y de su hija la princesa. Igualmente la versión en la que el pescador se transforma en grulla es un añadido posiblemente del siglo XV. En cualquier caso la historia de Urashima Taro es tal vez la más antigua referencia a un hombre que viaja varios siglos hacia el futuro, o al menos se mantiene en una especie de suspensión durante todos esos años.

Estatua de Urashima en Mitoyo, Kagawa.
Los puntos en común con otros mitos como el de la caja de Pandora, o el joven que conquista una alta posición casándose con una princesa, ha llevado a más de un estudioso a pensar en un cuento moraleja que advierte a los jóvenes ociosos y poco dados a mejorar por su propio esfuerzo de las inexorables consecuencias de esto, es decir lo que en nuestra sociedad moderna llamamos "el complejo de Peter Pan", que tantos padecen hoy en día, negándose a crecer, viviendo en palacios de cristal levantados por su imaginación, hasta que el inexorable paso del tiempo les devuelve a la realidad de su rápido y pronto deterioro.

A las mentes más fantasiosas siempre les queda la opción de creer que Urashima es el primer hombre en contactar con otra civilización más avanzada, en traspasar alguna barrera temporal, agujero de gusano, o vaya usted a saber qué, y experimentar en propia carne las consecuencias del viaje espacio-temporal y la teoría de la relatividad.   

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