LA ESCULTURA MISTERIOSA

Ídolo de Shigir.
EL ÍDOLO DE SHIGIR

Un 24 de enero de 1890 en una turbera de Shigir en la periferia occidental de Siberia, y nada menos que a casi 4 metros de profundidad se encontró una extraña figurilla de madera. Estaba en muy mal estado y no se sacó de una pieza sino de varias. Hacia años que en las cercanías de Ekaterimburgo se hacían prospecciones en busca de objetos antiguos, pues ya habían aparecido bastantes restos prehistóricos en la zona. Pero lo que nadie se esperaba es el misterioso ídolo que acabaría surgiendo de las profundidades de la ciénaga.

La escultura se había conservado gracias a que estaba bajo varias capas de barro con poco presencia de bacterias, y con una temperatura constante, además de tener un ambiente seco. Cuando los mineros la descubrieron no sabían muy bien que habían acabado de encontrar, y creyeron que las piezas de madera se correspondían con unos esquís o un trineo prehistórico. Se envolvió en una bolsa de cuero rústico llena de barro y se abandonó en un cobertizo. Hay quien afirma que hasta que alguien se interesó por él lo obreros lo usaban como madera para las hogueras con las que se calentaban. Aunque el cuidado con el que había sido depositado y la cabeza les resultaban inquietantes.

Cuando Dimitri Lobanov acudió a ver la pieza, en un primer momento no le llamó demasiado la atención, le sacó fotos, hizo dibujos, y eso sí, evitó que los supersticiosos mineros acabaran con el extraño ídolo. Pero cuando los detalles del hallazgo llegan a los expertos, curiosos y arqueólogos se acercan para ver la escultura, y es entonces cuando Lobanov decide intentar reemsamblarla, consiguiendo una escultura que llega a medir 2,80 m. Pero en 1914 el arqueólogo ruso Tolmachev sugiere una nuevo montaje que elevaría la pieza hasta más allá de los 5 metros, nada menos que 5,3 metros. 

Durante los años de la Revolución Rusa el museo de Ekaterimburgo fue saqueado, la estatua fue dañada, y se desmontó lo que había montado Tolmachev al que los bolcheviques no tenían mucho aprecio. Tanto trajín de monta y desmonta lo único que consiguió fue que se perdieran algunas piezas, aunque se conservaron los dibujos del investigador y sus fotografías. El hombre murió en un gulag siberiano, aunque posteriormente fue rehabilitada su memoria y reconocido su trabajo. Mientras tanto la escultura había quedado reducida al tamaño que hoy conocemos. De los cinco metros quedan 2,80, y así se encuentra expuesta en el Museo de Historia Local de Sverdlovsk, Ekaterimburgo (Rusia) en una urna de cristal especialmente diseñada para controlar la temperatura y humedad facilitando su perfecta conservación.

El ídolo fue tallado con instrumentos de piedra en madera de un alerce de unos 157 años. Tiene forma humana alargada rematada en una cabeza redonda donde se indican los ojos, la nariz y la boca. La forma de la base que era cónica sugiera que no estaba clavado en el suelo, sino que más bien tenía una base redonda. La pieza se fechó en el Mesolítico, y la pruebas de carbono 14 le habían dado una antigüedad de 9500 años, sin embargo en el año 2014 nuevas pruebas retrasaron aún más su fecha colocándola hace 11000 años. Esta fecha convierte al ídolo de Shigir en la escultura de madera más antigua de la Humanidad. Pero esto con ser importante no es lo que le da al ídolo la relevancia que actualmente tiene, incluido un halo de misterio que le rodea. Y es que el ídolo está cubierto de marcas y señales que trasmiten una historia, por lo cual los expertos han llegado a la conclusión de que contiene un código cifrado.

Para empezar la escultura tiene hasta ocho caras que aparecen grabadas con lineas y marcas, aunque inicialmente se pensaba que eran sólo 7 caras, recientemente se encontró otra. Se cree que la figura representa al creador de la misma, y que las líneas del pecho señalan las costillas. Parte de la cara se rompió y se perdió. La cara es tridimensional con un rostro muy peculiar de nariz afilada y boca abierta como algunas máscaras aztecas.

Para algunos científicos las marcas y las lineas tienen distintas significación según su colocación. Svetlana Savchenko, la jefe encargada del mantenimiento del ídolo en el museo de Ekaterimburgo, afirma que: "una línea recta podría denotar la tierra o el horizonte; el límite entre el cielo y la tierra, el agua y el cielo, o la frontera entre los mundos." Para los estudiosos de la escultura en ella se relata la creación del mundo, se reflejan los conocimientos que el hombre mesolítico tenía de su entorno. Los más escépticos creen que las marcas son sólo dibujos decorativos sin ningún contenido cifrado. Y para los arqueólogos locales las marcas son la escritura más antigua conservada en Europa. Los símbolos abarcan desde líneas paralelas, espirales, intersecciones, y varios motivos geométricos entre los que destaca el serpentiforme tan común a otras culturas.

¿Qué representa en realidad la escultura? Además de la teoría de que sea el retrato de su creador, por supuesto se baraja la posibilidad de que sea un dios, un tótem al estilo de los que usaban los indos americanos, o la figura de un héroe local al que se quería recordar. Pero la meticulosidad con que están realizado los signos demuestra que fue un trabajo hecho con cuidado y mimo, que les llevó tiempo, incluso puede que años, y que los signos y grabados fueron añadidos por distintas manos, quizás sumando cada artista sus propios conocimientos a los de sus predecesores.

El profesor Mihail Zhilin de la Academia Rusa de Ciencias y del Instituto de Arqueología y una de las máximas autoridades en la estatua afirma: "Estamos ante una obra sin igual del arte. Tiene una carga emocional enorme. En términos de arte prehistórico no hay nada tan elegante y trabajado en el mundo. Los adornos que cubren la superficie son únicos. Aquellos hombres prehistóricos estaban llevando adelante sus conocimientos."

Las teorías en torno al ídolo se multiplican y aumentan el misterio en torno a él, sobre todo cuando durante mucho tiempo los rusos se negaron a que ningún investigador extranjero tuviera acceso a él, dando la sensación de que ocultaban algo. En el año 2014 por primera vez dejaron que investigadores alemanes pudieran acceder a la estatua.

Alien gris enfadado por la comparación.
Una curiosa teoría afirma que el ídolo es un mapa, donde los signos señalan ríos, montañas, quebradas, todo un viaje hacia un destino incierto, tal vez un viaje místico realizado en los lejanos tiempos. Pero si es así ¿cuál es la meta de este viaje?

Otra teoría mucho más compleja habla de un mapa, sí, pero un mapa estelar. Los símbolos serían constelaciones, estrellas etc. Pero entonces ¿qué se pretende señalar? ¿una alineación? ¿una conjunción ¿algo más?

Y como era de esperar eso da pie para que los teóricos de las conspiraciones alienígenas entronquen el ídolo con los curiosos extraterrestres grandotes de cuerpo alargado, cabeza grande y color gris del que el ídolo no es más que un fiel retrato, y que han dejado sus conocimientos secretos grabados en la figura siendo las espirales y serpentiformes nada menos que cadenas de ADN  (digo yo que con lo adelantados que eran bien podían haber dejado un usb, o algo así, que ya son ganas de complicar las cosas).

De momento y mientras los expertos no se pongan de acuerdo que cada cual elija la teoría que más le guste, aunque sea cual sea, la importancia y trascendencia del ídolo de Shigir seguirá siendo la misma, la más curiosa y bella estatua de madera que nos han legado los hombres del mesolítico europeo.

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