LA MONARQUÍA RESTAURADA

CARLOS II: EL PODER Y LA PASIÓN

Título Original: Charles II: The power and the passion

Año: 2003

Duración: 235 min (4 episodios)

País: Inglaterra

Dirección: Joe Wright

Reparto: Rufus Sewell, Rupert Graves, Helen McCrory, Christian Coulson, Ian McDiarmind, Shirley Henderson, Martin Freeman.

Marco Temporal: 1658-1685

Marco Espacial: Reino Unido


1658. Carlos Estuardo se encuentra en el exilio en Amberes, vive obsesionado con la decapitación de su padre en 1649. Por las noches una recurrente pesadilla le hace contemplar la muerte del rey bajo el cadalso, y no puede evitar la ejecución mientras la sangre paterna salpica su rostro. Su vida diaria se limita a esperar la restauración mientras malvive en una situación en la que ni siquiera puede pagar a su sastre que ha dejado de fiarle. A su lado se mantienen su amigo George Villiers, duque de Buckingham, y  su consejero, sir Edward Hyde. 

La BBC de nuevo realiza una magnífica biografía sobre uno de sus monarcas, en esta ocasión Carlos II, al cual sigue desde su exilio hasta su muerte en 1685 ya sentado en el trono inglés. Con un guión basado en la biografía publicada por Lady Antonia Fraser, historiadora anglo irlandesa, era de esperar que la serie fuera de calidad. Pero es que además los actores elegidos son de lo mejorcito de la escena británica, un Rufus Sewell que ya es casi imprescindible en cualquier serie británica histórica, y que para interpretar al rey se empapó de la biografía de la autora; un Rupert Graves que casi nunca desentona en una serie de época; un Ian McDiarmind cuyo valor va más allá de ser un malvado emperador galáctico, y todo el elenco que les acompaña y al que no se les puede poner pegas. La ambientación, la recreación de toda una época en vestuarios, edificios, objetos, es como siempre sublime. La trama muestra a un rey abúlico más dado a los placeres que al gobierno, que comete casi los mismos errores que llevaron a su padre al verdugo y que parece claro que finalmente no va a ser capaz de salvar la monarquía británica, al menos no en la casa Estuardo. 

El director de la serie, Joe Wright, es el típico director británico preciosista, amante del arte, y gran aficionado a mostrar grandes planos, y largas y detalladas secuencias, dando como resultado imágenes visualmente espectaculares: "Orgullo y Prejuicio"(2005) donde cada escena parece un cuadro milimétricamente testado, "Expiación"(2007) con la famosa escena del plano tras la batalla de Dunquerque, o "Anna Karenina"(2012) son algunas de sus trabajos más premiados que le han dado fama mundial. En la mini serie que hoy comentamos Wright empieza a probar todo aquello que le hará famoso, y ya entonces la serie fue galardonada con el premio a la mejor serie británica de televisión del 2004 además de estar nominada a un Emmy.     

El director quiso buscar la exactitud histórica en todo lo posible, así que los cazadores de gazapos e incongruencias les va a resultar difícil localizarlas, aunque alguna hay. En Estados Unidos se le cambió el título, estrenándose como "El último rey: El poder y la pasión de Carlos II", y además se mutiló bastante el metraje original, algo absolutamente absurdo pues el resultado final fue bastante inferior al original y con incoherencias propias de aplicar la tijera de forma indiscriminada y con poca coherencia y respeto por el guión original. En España no se llegó a emitir en televisión y lo único a lo que de momento se puede acceder es a una versión subtitulada, pero ni se os ocurra ver la versión americana. 

Si os interesan las series de época, si os gusta la historia,  o simplemente ver una serie de calidad, no podéis perderos "Carlos II", y que no os eche atrás que esté en idioma original subtitulada, para los más vagos o ignorantes del idioma inglés, la trama es suficientemente interesante como para engancharos, y si además tenéis el bono extra de conocer un poco la lengua de Shakespeare, la entonación y claridad de los actores al hablar es espectacular, nada que ver con lo que ciertos jóvenes actores de otra nacionalidad hacen habitualmente en televisión, y que debe de ser una nueva modalidad interpretativa: susurrar y hablar entre dientes para obligar al espectador a rebobinar o preguntar aquello de "¿qué ha dicho?". Pues eso, a los actores de "Carlos: El poder y la pasión" los entenderías aunque hablaran en suajili (vale si eres bantú olvida este último comentario).

Os dejo un par de montajes realizados por fans combinando la música y las imágenes de la serie, y si ya no os cautivan, pues nada pasad a otra cosa.     



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