UN FUNERAL ACCIDENTADO

Guillermo I.

MUERTE Y ENTIERRO DE GUILLERMO I EL CONQUISTADOR

Advertimos ya desde el primer momento que la entrada de hoy no es agradable ni propia de estómagos sensibles, de forma que aquellos de espíritu delicado abandonen la lectura y pasan a distintas ocupaciones, esperando que nos lean en el próximo y más tranquilo artículo. Para los demás empezamos con nuestro relato.

Guillermo I. Tapiz de Bayeux. s. XI
Guillermo I (1028-1087),  rey de Inglaterra conocido como el Conquistador, fue antes de ser rey de los británicos, duque de Normandía. Era descendiente de vikingos asentados en la costa francesa, e hijo ilegitimo de Roberto I, por ello muchos lo conocían con el sobrenombre de "El bastardo", aunque claro nunca se lo decían a su cara pues no solía tolerar insultos a su madre. Pero hoy no vamos a hablar de como conquistó Inglaterra, de la batalla de Hastings (1066), de su matrimonio con Matilde de Flandes, o incluso de sus años de reinado.

El nuevo rey de Inglaterra no gozaba de las simpatías de sus súbditos, se le veía como un extranjero que impuso las costumbres y el idioma del otro lado del canal, como alguien irascible y cruel, y para ellos siempre era un bastardo cuyos derechos al trono eran más que discutibles. A pesar de la creencia popular no era un hombre gigantesco, pues las mediciones de su fémur permitieron deducir que medía 1,78, estatura importante para la época, pero no espectacular, sin embargo siempre fue de constitución robusta y con una voz profunda y gutural, de forma que verlo a caballo y con armadura debía de resultar imponente, imagen que seguramente él cultivó acomplejado por su origen. 

A la muerte de su esposa en 1083 Guillermo, que ya era aficionado a la buena vida, comenzó a abusar de la comida y la bebida, y su figura alcanzó proporciones descomunales. Felipe I de Francia llegó a decir de él que parecía una mujer embarazada. El mismo Guillermo debió de notar que algo no iba bien con su figura, pues ideó una absurda dieta en la cual alternaba las ingestas de comida con una dieta exclusiva de alcohol, es decir, que durante un tiempo dejaba de comer y sólo bebía licores espirituosos, nada de agua no fuera a ser que criara ranas en el estómago. La verdad es que consiguió bajar algo de peso, y logró uno de sus objetivos, volver a montar a caballo. Los equinos reales no llevaban muy bien el sobrepeso del soberano, y o bien se negaban a caminar con el real peso, o caían despanzurrados por el orondo monarca.  

La muerte de Guillermo I. J. E. McConnell.   
En 1087 su hijo Roberto, aliado con el rey francés, provocaba problemas en sus posesiones de Normandía lo cual obligó a Guillermo a trasladarse al continente. Asediando Mantes el caballo del rey harto de cargar con el grueso personaje frenó en seco provocando que la enorme barriga real golpeara contra el pomo de la silla. El rey sufrió tal golpe que según algunos cayó del caballo. Pero la realidad era más trágica, el golpe había roto su intestino, y las filtraciones intestinales a la cavidad abdominal le produjeron una peritonitis aguda.   

El rey es trasladado con urgencia a Saint Gervais cerca de Rouen, allí durante varios días Guillermo preso de horribles dolores agoniza. El 9 de septiembre de 1087 fallece el gobernante de Inglaterra, pero su historia aún no ha terminado. Tan pronto fallece el monarca comienza la desbandada, criados, servidores y familiares salen en estampida, eso sí, sin olvidarse de despojar la última morada del rey de todo lo que tuviera de valor, incluso el cadáver del antaño poderoso monarca es asaltado y desprovisto de todo, joyas, adornos, ropas, son objeto de rapiña. Guillermo queda abandonado desnudo e hinchado en el frío suelo. Sólo un leal servidor, el caballero Herluin, se compadece de su señor, y comienza los trámites para trasladar su cuerpo hasta Caen, a la abadía de San Esteban, fundada por el mismo rey, y que él en alguna ocasión había mencionado como su posible última morada.

Despojo del cadáver de Guillermo I.
La procesión  portando el cuerpo llega hasta la abadía cuando un devastador incendio se desata poniendo en fuga a acompañantes y demás. Según algunos el incendio fue dentro de la iglesia con el cadáver expuesto lo que hizo que el ya deteriorado cuerpo de Guillermo se calentara aún más de lo normal, según otros fue en el exterior antes de entrar a oficiar el funeral, y provocó que los curiosos y asistentes corrieran a apagar el fuego abandonando al cadáver. Para acabar de rematar el triste cortejo un vecino a quien pertenecían las tierras de la abadía que le habían sido confiscadas por el rey, se negó a que se enterrara al monarca en sus terrenos. Mientras se discutía con el furibundo propietario, comprobaban que sus reclamaciones eran ciertas, y le pagaban una compensación, el cadáver de El Conquistador descansaba al sol acelerando el proceso de descomposición, en un día que aún encima había salido caluroso.

Funeral de Guillermo El Conquistador. J.P. Laurens.
Después de la ajetreada comitiva, incendio y protesta incluida, se decide introducir finalmente al muerto en su sepulcro de piedra. Pero entonces los frailes comprueban que el rey se ha hinchado tanto que no cabe dentro del sepulcro. Los monjes cansados de tanta vuelta y tantos problemas deciden darle un empujoncito y comienzan a presionar para hacer que el muerto entre en su última morada. Pero el cadáver lleno de gas y pus ha fermentado, y las presiones sobre la inflada barriga tienen una consecuencia inesperada, una explosión horrorosa de sangre, pus, vísceras y órganos que regó a los ya escasos participantes en la ceremonia, tintó paredes y suelo de la iglesia, y puso en fuga a los últimos que quedaban acompañando al rey. El hedor fue tan insoportable que se mantuvo durante meses por mucho que se intentó limpiar el lugar. Del otrora poderoso Guillermo I sólo quedó una masa amorfa y pestilente.

Tumba de Guillermo I en Caen. 
Lógicamente acabó por dársele la sepultura adecuada a tan poderoso rey con su correspondiente altar lleno de piedras preciosas y oro para que por fin pudiera descansar en paz. ¿Alguien dijo descansar en paz? ¿con semejante tumba de verdad creíais que iban a dejarlo en paz?  Pues no. Siglos después en el siglo XVI un grupo de iconoclastas calvinistas, e imagino yo que algún que otro amante de lo ajeno, asaltaron la tumba, destruyeron el preciso altar, redujeron a pedazos el sepulcro, y dispersaron los huesos del monarca. Afortunadamente se recuperó un fémur del rey que fue vuelto a enterrar con toda solemnidad en el mismo sitio, y fin de la historia. ¿Fin de la Historia? ¡Que va!

¿Os habías olvidado que el cadáver del rey descansaba en Francia? Efectivamente llegó la Revolución Francesa y con ella un odio cerval por todo lo que oliera a monarquía, y de nuevo la tumba del monarca fue el objetivo de los descontentos. Pero como ya quedaba poco que saquear prácticamente lo que se hizo fue destruir la tumba y deshacerse del único resto que quedaba del rey, el famoso fémur de la pierna izquierda. Sin embargo en 1989 se consiguió recuperar el hueso del monarca que, ahora sí, se enterró en su último lugar de descanso. Bueno al menos de momento. 

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